No procedía la indemnización

El 28 de noviembre del 2012, el lector Addiel Reyes denunciaba aquí, desde La Anita, en el municipio holguinero de Banes, que el 27 de julio de ese año el alto voltaje en el transformador eléctrico que alimenta su vivienda había provocado la rotura de su viejo televisor Krim-234.

Lo reportó a tiempo, los técnicos fueron al lugar de los hechos y comprobaron el accidente eléctrico. Le hicieron expediente por rotura del equipo en la sucursal eléctrica de Banes. Y el 1ro. de agosto recogieron el televisor y lo llevaron a Holguín, para hacerle el correspondiente dictamen técnico.

A la semana le informaron que, según los técnicos en Holguín, al televisor le faltaba una espiga para verse. Pero Addiel señalaba que, antes del accidente, se veía y oía perfectamente, a pesar de sus años de explotación.

Posteriormente le comunicaron que ya se oía, y trabajaban para que se viera. Una semana después, que el equipo estaba listo para devolvérselo.

Addiel esperó, y al final le comunicaron que no traían el equipo, pues al probarlo solo se oía y no se veía; por lo cual lo dejaron allí hasta que se le diera solución.

Al fin, el 20 de noviembre, tres meses y 20 días después de llevar el telerreceptor a Holguín, vinieron a plantearle que no tenía arreglo. Y que no procedía la reposición, pues era un fraude: no se veía ni escuchaba el equipo al registrarse el alto voltaje.

Addiel llamó al taller de Holguín y el jefe le dijo que ese era el dictamen del técnico, y nada podían hacer. Que debía reclamar ante el Director de la Empresa Eléctrica a nivel provincial.

Cuando el lector me escribió, aún no le habían devuelto el equipo. «Muestro mi total inconformidad con lo que alegan—aducía—; puedo probar con testigos que hasta el día del alto voltaje, el televisor se veía y escuchaba perfectamente. No soy un mentiroso, y me siento sin solución».

Al respecto, responde Héctor Lugo Graña, director general de Atención al Cliente de la Empresa Eléctrica de Holguín, que luego de reportado el caso por la avería eléctrica, en la inspección realizada se detectó que el cable de alimentación del televisor carecía de espiga, dispositivo que garantiza una conexión segura al tomacorriente. Y ello facilita la ocurrencia de cortocircuitos y falsos contactos que pueden dañar cualquier equipo.

También se comprobó que el fusible de la fuente primaria de alimentación estaba dañado y se procedió a restablecerlo. Esa operación permitió el paso de la corriente hacia dicha fuente con el voltaje en los parámetros establecidos para su adecuado funcionamiento. Agrega Lugo Graña: «Ello demostró que no había sufrido daños: o sea, que el fusible, de haber recibido un sobrevoltaje, habría jugado su papel; por lo que cualquier otro defecto del equipo no es consecuencia de lo ocurrido».

Ya con la fuente de alimentación energizada —apunta—, el equipo comenzó a escucharse, pero sin que se viera imagen alguna. Y para mayor fundamento, se revisaron los dispositivos del sistema eléctrico, como el transistor de salida horizontal y la resistencia de alimentación de alto voltaje (otra protección), los cuales no presentaban problemas técnicos.

Aunque ya había certeza de que no había sido dañado por causas inherentes a la empresa —agrega el directivo—, se comprobó que la placa electrónica principal revelaba muestras de abandono y deterioro, como algunos transistores oxidados. Y el flyback, con más de 30 años de explotación, mostraba su base cuarteada.

Todos esos defectos —señala Lugo Graña—, que nada tienen que ver con la avería ocurrida, condujeron a eliminar la posibilidad de una reparación, y a concluir que el TV solo se podría utilizar en funciones de audio, lo cual le fue explicado a Addiel.

Sí reconoce Héctor que hubo dilación entre la recepción del equipo en Holguín y su revisión. También, como consecuencia del paso del huracán Sandy por esa provincia, el proceso de atención de daños a la propiedad se vio paralizado totalmente por la necesidad de dar seguimiento a otras prioridades.

No obstante, asegura en su carta que se aplicarán medidas con los responsables de no entregar en el término establecido el dictamen técnico al cliente.

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