Trabajo para jubilarse…

Después de toda una vida de sacrificios, y con el derecho al descanso merecido, es imperdonable en un país que envejece vertiginosamente, que un veterano trabajador tenga que deambular de un sitio a otro, y echarse arriba tantas averiguaciones, para al final constatar que ha habido más de una torpeza y una violación de la palabra empeñada en cuanto al proceso de su jubilación.

Heriberto Muy Coro (Santa Rosa No. 2, entre Flores y Castillo, Cerro, La Habana) tiene razones para sentirse muy disgustado desde que el 5 de diciembre de 2012 hiciera su solicitud de jubilación en la Agencia 1 de la Empresa de Seguridad y Protección del Comercio Interior.

Cuenta él que ese día entregó la solicitud a la compañera de Personal de la Agencia. Luego, se presentó allí varias veces para interesarse por su proceso. Y la misma le explicaba que no se había entregado el expediente, porque lo debía confeccionar la Empresa.

Fue Heriberto a la Empresa en varias ocasiones. Allí, la subdirectora de Recursos Humanos y la especialista le dijeron entonces que era la encargada de Personal de la Agencia quien tenía que entregar el expediente en la filial municipal del Instituto Nacional de Seguridad Social (INASS), pues ese proceso ya no se hacía más por la Empresa, sino a nivel de la Agencia.

Con 72 años, asmático crónico e hipertenso, Heriberto no volvió a insistir puesto que estuvo enfermo. Y a inicios de febrero se presentó con su hijo en la Empresa. Allí estaban presentes la Subdirectora de Recursos Humanos, la especialista  y el Director de la Agencia 1. Le comunicaron que hubo morosidad en el proceso por parte de la compañera de Personal de la Agencia, y le refirieron al Director lo que había que hacer para solucionar el asunto.

De allí, acompañado por su hijo, Heriberto fue a la Agencia a ver a la encargada  de Personal. Esta extrajo su expediente, y les informó que faltaban unas rúbricas en las tarjetas SNC-225 de salarios, las cuales fueron firmadas de inmediato. Se revisó la documentación finalmente: no faltaba nada más, solo entregarlo a la filial del INASS. Esa funcionaria les dijo que lo haría en esa misma semana.

Diez días después, el hijo de Heriberto se presentó en la Agencia. Y fue cuando esa misma persona sacó el expediente y le dijo que faltaba el salario devengado por Heriberto en enero de 2013.

«¿Por qué razón —aduce el veterano— no nos comunicaron antes que faltaba eso, si cuando fuimos por primera vez no faltaba nada, según ella?».

El hijo de Heriberto relató lo sucedido al Director de la Empresa, además de señalar que era una falta de respeto y de responsabilidad. Y ese directivo se comprometió a solucionar la situación, que lo llamaran el martes de la semana entrante.

Ese martes fueron a la oficina del Director. Y como no se encontraba, se encaminaron a la oficina de la Subdirectora de Recursos Humanos, junto a la especialista, la encargada de Personal en la Agencia y el Director de la Agencia 1.

La responsable de Personal les dijo que ya ella había entregado el expediente en la filial del INASS de La Habana Vieja, y solo faltaba el cierre de febrero. Fueron padre e hijo a la filial del INASS en La Habana Vieja, y allí les informaron que el expediente no estaba allí, y no se había entregado.

«¿Por qué razón nos mienten —refiere Heriberto— y desinforman a propósito cuando yo, como ciudadano cubano, tengo mis derechos por las leyes vigentes? ¿Por qué se me atropella de esa manera? ¿En quién podemos confiar para que esta situación se resuelva?».

Cuando Heriberto nos escribió, el 26 de febrero pasado, aún estaba en ascuas su jubilación. ¿Qué sucedió finalmente? ¿Por qué un hombre debe desgastarse para disfrutar lo que ha ganado con su esfuerzo y su sudor? ¿Quién pagará todos los disgustos que ha sufrido?

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