Desprotegidos el cable… y el cliente

Arístides Rondón (Juan Bruno Zayas No. 271, entre Tudurí y Berenguer, Santa Clara) denuncia que el 5 de junio de 2012 canalizó una queja suya ante el Departamento de Atención a la Población de la Empresa Eléctrica en la ciudad de Santa Clara. Y a un año, aún no ha recibido respuesta.

Lo más grave de todo es que su denuncia versaba sobre un peligro: la entrada de la corriente de 220 voltios a su vivienda está instalada por la Empresa Eléctrica con cables que carecen de forro.

Sobre esos cables eléctricos descansa la línea telefónica. Y los reparadores de Etecsa alertaron a Arístides del riesgo que crean esos cables desnudos.

Recientemente Arístides intentó ver al Director de la Empresa Eléctrica y le fue imposible. Solo le queda aguardar, y mientras tanto se hace unas cuantas preguntas: «¿Por qué los consumidores cubanos estamos tan desprotegidos? ¿Por qué los ciudadanos, a quienes hay que rendirles cuentas por parte de quienes corresponde, afrontan tantas dificultades para lograrlo?».

La otra cara...

Mariuska Fonseca (Guadalupe No. 175, entre Dolores y San Francisco, Manzanillo) cuenta que el pasado 31 de marzo se registró un alto voltaje en las líneas eléctricas que abastecen a las calles Guadalupe, Rafael Oro y Dolores, en esa ciudad, lo cual provocó daños a equipos electrodomésticos en algunos hogares, incluido el de ella.

«Rápidamente —señala— el accionar de la Empresa Eléctrica se pudo observar. Se personó un trabajador de la mencionada entidad en un tiempo no mayor de tres horas, y tomó nota de los daños ocasionados. Al día siguiente los vecinos afectados nos presentamos en el Departamento de Atención a la Población, para efectuar por escrito nuestras quejas.

«La Empresa Eléctrica, en no más de una semana, efectuó las revisiones pertinentes en cada hogar, examinando los casos que procedían. Junto con un técnico valoraban los equipos y se daban las respuestas de aquellos que tenían solución.

«Fueron repuestos los transformadores de las lámparas. Aún no se han entregado los tubos por falta en la provincia, pero nos plantearon que se repondrán cuando estén en sus manos. En algunos casos, como el de los televisores y ventiladores,  hubo que reponerlos. En mi caso, el televisor no tuvo solución técnica y me entregaron uno nuevo por reposición, a menos de dos meses de haber ocurrido el incidente.

«Agradezco a la Empresa y a todo el colectivo que se dio a la tarea de solucionar este problema, pues ahí se pone en evidencia que juntos, la comunidad y los diferentes organismos, pueden lograr muchas cosas. Deseo felicitar en especial a los especialistas de Atención a la Población, Leonides y Renato».

Faltante de respeto

El pasado 3 de abril, el consumidor capitalino Raúl Fernández denunciaba que en la carnicería 06-08, sita en 112 esquina a 51, en Marianao, hubo en enero del presente año un «faltante» de 42 libras de pollo normado, que afectó a unos cuantos clientes. Y ante los reclamos de estos, en la Dirección Municipal de Comercio les dijeron que había sido informado a la Dirección Provincial.

Cuando llegó el pollo normado de febrero, no se les pagó esa deuda. Y tampoco en marzo. Y Fernández emplazó a la Dirección Provincial en esta misma columna…

Responde Regla Pis Martínez, directora de la Empresa Provincial de Comercio de La Habana, que «el caso fue trabajado por la técnica de Protección al Consumidor de la Unidad Básica de Comercio de Marianao. Y se verificó que existía un faltante de pollo por una cantidad de 1 959 libras en todo el territorio, incluidas las 42 de esa unidad, motivado por exceso de hielo y postas muy grandes.

«La Unidad Básica —agrega— efectuó el trámite con la Empresa Provincial de Comercio el 6 de febrero de 2013, para que esta le hiciera la reclamación al proveedor: Cárnico Habana. Según consta en el expediente y documentos emitidos por el Subdirector Comercial de la Empresa Provincial de Comercio, así como por la jefa de la Unidad Básica de Comercio de Marianao, esta reposición se efectuó a partir del 22 de abril.

«El consumidor ya adquirió el pollo, quedando conforme con la atención brindada por la Unidad Básica, a pesar de la demora en recibirlo», concluye Regla.

La respuesta también tiene «faltantes». ¿Por qué no se repuso el pollo ausente ni en febrero ni en marzo, y sí se hizo después de que se revelara en esta columna? ¿Hasta cuándo faltante?, preguntamos entonces. Ni el hielo ni postas grandes pueden ser argumento para dejar a consumidores sin su pollo. Faltante… faltante que nadie nunca podrá entender. Faltante… de respeto y de unas cuantas cosas más.

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