La cura de una desatención

El pasado 21 de junio, Ileana López Andino, desde el barrio habanero de Lawton, denunciaba la desatención que en materia de salud sufría su tío Pedro Julio Andino, un hombre de 82 años que vive solo en Virtudes No. 676, esquina a Belascoaín, en La Habana.

Contaba que Pedro Julio, sordo total, diabético y con una úlcera crónica en la pierna izquierda, era atendido en el Instituto de Angiología, en el hospital Salvador Allende de la capital. Y le indicaron curas en días alternos en su área de salud.

El problema —decía— es que el tío debía dirigirse por su cuenta, y con muchas dificultades de traslación, al consultorio médico de Gervasio y Lagunas. Allí, había de esperar de una a dos horas —algunas veces más— para que la enfermera lo llevara al policlínico Manduley. La mayoría de las veces le daban los materiales para que él mismo se curara en casa. En otras, le decían que no lo podían curar porque ese día no se atendían adultos. Sucedía también que el paciente iba por la mañana, con gran esfuerzo, y decían que volviera en la tarde.

La sobrina alertaba que, tres años atrás, ella denunció el caso en la Dirección Provincial de Salud, y hubo entonces respuesta: un enfermero iba a su casa a curarlo. Pero a los pocos meses no fue más, sin explicación.

En abril pasado —insiste Ileana— le hicieron certificado médico para que fueran a curarlo a domicilio. Y jamás fueron. Para colmo, el pasado 24 de mayo le extendieron un papel, donde notificaban que el paciente debía hacer sus curas en el hospital Salvador Allende, porque es portador de pseudonomas, y no tienen condiciones para atenderlo.

«¿Cómo un anciano puede dirigirse tres veces a la semana al mencionado hospital, si a duras penas llega al consultorio cercano?», concluía la sobrina.

Al respecto, responde el doctor Efrén Acosta Damas, vicedirector de Salud en La Habana, que la comisión que investigó el caso se entrevistó con Ileana, los implicados en el asunto, directivos, trabajadores y pacientes del consultorio 4 del policlínico Marcio Manduley, y con el Equipo Multidisciplinario de Atención Gerontológica (EMAG).

Concluyó la comisión que «existió demora en la atención para realizar las curas al paciente, pues no se planificó adecuadamente el horario de estas, y es responsabilidad del equipo básico de salud (médico y enfermera), que violó lo establecido en la Resolución 396/2007 del Ministro de Salud Pública, relacionada con las funciones asistenciales de Enfermería, al no jerarquizar los procederes correspondientes».

También confirmaron que en ocasiones le entregaban el material al anciano para que se curara en su hogar, y fue responsabilidad también del equipo básico de salud (EBS). Además, verificaron que existía deficiente calidad en el seguimiento al anciano por el EBS y el EMAG. Ello se identificó en la revisión de la historia clínica del paciente.

Se encontró evidencia documental, hecha por el médico de la familia, que remite al paciente al hospital por no tener supuestamente condiciones para la cura en el policlínico ni en el consultorio. Pero —subraya el funcionario— en la inspección hecha observamos que existían adecuadas condiciones en ambos lugares.

Por todo ello —señala el doctor Efrén—, se le aplicó a la enfermera especialista del Consultorio Médico de la Familia, el traslado temporal a otra plaza de menor remuneración o calificación por el término de un año, y al médico de la familia de ese consultorio, traslado temporal a otra plaza de menor remuneración o calificación por seis meses. En ambos casos, con derecho a reintegrarse a la suya, una vez cumplida la sanción.

Al responsable del EMAG, se le sancionó con traslado temporal a otra plaza de menor remuneración o calificación por seis meses, con derecho a reintegrarse, y a la sicóloga de ese mismo equipo del policlínico Marcio Manduley, una amonestación pública ante el colectivo de trabajadores. Mientras, a la trabajadora social del EMAG se le aplicó una multa del 25 por ciento del salario de un mes y a la supervisora del Grupo Básico de Trabajo No. 1 del policlínico, una amonestación pública ante el colectivo. También se le propuso al Departamento de Cuadros de Salud en el municipio hacerle una amonestación pública ante el colectivo al jefe del Grupo Básico de Trabajo No. 1.

Refiere el doctor Efrén que se adoptaron medidas organizativas en el policlínico para que hechos como este no se repitan, fortaleciendo el Equipo Multidisciplinario de Atención Gerontológica.

Agradezco la respuesta, y lamento que el doctor no precisara lo más importante: si ya Pedro Julio Andino es curado como lo requiere. Pero lo intuyo, como deben intuirlo los lectores.

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