Esperen: estamos reunidos...

«¿Qué pasaría si al llegar a la escuela con nuestros hijos nos encontráramos con que todos los maestros están reunidos y no pueden recibir a los pequeños?», se pregunta la capitalina Virgen Gutiérrez (San Francisco 54, Centro Habana).

«Pues eso fue lo que ocurrió esta mañana, 2 de septiembre, en el policlínico Albarrán, de Centro Habana. Los pacientes que esperábamos para ser atendidos desde antes de las 8:00 a.m., en la consulta de Odontología, al ver que no llamaban a nadie y preguntar y preguntar qué pasaba, supimos que la Directora había convocado a los especialistas a una reunión», se duele la remitente.

Todos comentaron por lo bajo su inconformidad —confiesa—, pero nadie se atrevió a protestar. Pensaron que si lo hacían sería peor. «Algo debe pasar para que la Directora haya hecho una reunión a esta hora», cuenta Virgen que sugirió una señora mayor.

Pero al terminar la misteriosa cita, nadie aclaró nada a quienes llevaban horas aguardando. ¿Qué razón puede esgrimir el directivo de un centro de salud —se pregunta la lectora— para organizar una reunión con los médicos que deben comenzar su consulta, luego de un mes de vacaciones, y al terminar el inoportuno encuentro, pasadas las 11:00 de la mañana, ni siquiera darles una explicación a más de 20 enfermos que esperaban?

Pagado y sin servicio

Ahora que parece estar de moda recordar el «objeto social» de cada entidad, sería bueno que se asumiera, con la eficacia requerida, el objeto de marras. Y que no pase que quien produce tuercas, diga, sencillamente: no puedo producir tuercas.

Pienso en ello cuando leo la carta de Eduardo Ramírez Pérez (calle 8. No. 48, e/ 24 y Línea, Reparto Nuevo Amancio, Amancio, Las Tunas). Eduardo tiene un teléfono de minutos, como los llaman popularmente, y ha pagado el servicio correspondiente a todo el 2013. Sin embargo, su equipo sufrió una avería que Etecsa no ha podido solucionar y se encuentra sin comunicación.

«Me refiere el compañero Gaspar Conde Carmenate, director de Etecsa en Amancio, que no existen piezas que garanticen el arreglo de mi teléfono y que han sido manejadas diferentes opciones para resolver problemas semejantes, pero ninguna ha cuajado. Aunque a unos 150 metros de mi vivienda existe el par para conectarme un equipo normal, no hay capacidad para cambiarlo por el móvil», relata.

¿Tengo que conformarme con no tener el servicio a pesar de haberlo pagado por el año?, cuestiona.

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