Río sucio

«Yo soy de donde hay un río…», pudiera cantar con Silvio Rodríguez la lectora Nairovis Zaldívar Peña, vecina de calle 15 No. 5, entre 18 y Avenida de los Libertadores, en el reparto Pedro Díaz Coello de la ciudad de Holguín.

Pero la referencia «riachuela» de la lectora no es nada sublime, pues el río Miradero, entre los repartos Nuevo Holguín y Pedro Díaz Coello, de esa ciudad, está altamente contaminado por entidades estatales, debido a una tubería rota por más de 17 años. Y asegura Nairovis que en todos estos años se ha denunciado dicha contaminación, y la respuesta es que no hay recursos ni presupuesto para resolver la situación.

Tal problema se ha trasladado, acota, al Gobierno municipal, la delegación del Citma en Holguín, la Dirección de Salud y a Recursos Hidráulicos, sin que haya acciones para resolverlo.

«El tiempo pasa, señala, y solo hay justificaciones y pocos actos. Entiendo que estamos bloqueados, que existe una crisis económica mundial, que hay sectores priorizados… Pero esto lleva más de 17 años». Y la lectora se pregunta si los organismos implicados pueden revisar si existe una posible solución.

«El problema se resuelve acabando de una vez y por todas con los salideros y el vertimiento de aguas albañales sin tratamiento al medio ambiente. Yo, como muchas personas, prefiero mejor un gramo de hechos que toneladas de palabras.

«En mayo de 2013, al ver que las cartas y documentos demostrativos no tenían efecto, me dediqué con escasos recursos a documentar en fotos y videos lo acontecido en este río, y les mostré una zanja que se convierte en la principal contaminante.

«Fui un poquito más allá, realizando un trabajo investigativo que sacó a la luz, con detalles y lugares específicos, las violaciones. Y la respuesta fue: no hay recursos, no hay presupuesto. Esto requiere de una inversión muy costosa», enfatiza.

Alerta Nairovis que el río Miradero se une a otro de similares características en el municipio de Cacocum, y de ahí sigue su paso hacia el Cauto, el señor de los ríos de Cuba, y una de las principales fuentes de abasto a la población y la agricultura del país.

¿No lo veían?

El pasado 27 de junio, el lector Miguel Hernández, desde el reparto Nuevo Miraflores, de la capital, cuestionaba por qué en la ciudad hay tantos barrios con problemas en el suministro de agua, si en el suyo el líquido se derrochaba.

Precisaba que en calle B, entre 1ra. y Amigo, hacía 22 días que una tubería de agua potable rota estaba vertiendo, sin que Acueducto hubiera hecho algo por solucionarlo.

Al respecto, responde Alberto Ariosa, director general de la Empresa de Acueducto del Sur, que dicha incidencia no se había tramitado con la UEB (unidad empresarial de base) de Servicios de Acueducto y Alcantarillado de Altahabana, que es la que atiende esa zona.

No obstante, precisa, la brigada de mantenimiento de la UEB reparó la acometida de la vivienda, y suprimió el salidero de agua potable.

Agrega que, para cualquier información, queja o solicitud, los clientes deben dirigirse a las oficinas sitas en calle E, entre N y 12, Edificio 12 plantas, Altahabana, o comunicarse por el teléfono 643-0655, en el horario de 8:00 a.m. a 5:00 p.m.

Agradezco la respuesta y la solución del caso. Pero me pregunto por qué se derrochó agua tanto tiempo y fue con la publicación de la queja que al siguiente día se suprimió el salidero. El hecho de que no se tramitara en las oficinas correspondientes, ¿impedía que en el Acueducto del Sur detectaran el derroche del líquido?

Creo que, con el agua potable, por los salideros, se están escapando otros fundamentos y valores que hace falta recuperar a tiempo. Ojalá que esta historia algún día sea agua pasada.

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