Cupet: reorganizar la distribución

Aglomeración, trabajo mal organizado, calor, cansancio. A todo ello olía la carta de Manuel Álvarez Álvarez (Coronel Pozo No. 12, e/ Alameda y Antonio Rubio, Pinar del Río) que publicamos aquí el 24 de septiembre pasado.

Narraba Manuel entonces su triste vivencia del despacho de balitas de gas en el punto situado frente a la Fábrica de Hielo, en la urbe pinareña. A las 8:00 a.m. estaba anunciado que comenzaría, pero el camión con los dispositivos llegó casi dos horas después.

El procedimiento para enrumbar la cola era también tortuoso, refería Manuel. Primero, el cliente debía presentar la tarjeta y la balita vacía para que un empleado comprobara si le correspondía el servicio. Entonces, tras la revisión de un gran número de papelitos, se entregaba el que le tocaba a cada usuario.

A partir de ese punto se pasaba a otra fila, con los documentos anteriormente descritos, para recibir y pagar la nueva balita. Esto, obviamente, en medio de expresiones de malestar, gente irritada, malas caras…

Ante todo ello un empleado llegó a gritar: «Esto es Cuba»; a lo que Manuel respondió que no, que esa no era Cuba, sino una muestra de desorganización, indolencia...

Al fin, el pinareño logró salir de allí a las 12:20 de la tarde. Tras de sí dejó un gran número de personas «enredadas» todavía en el angustioso trámite.

A propósito responde Juan Torres Naranjo, director general de la empresa Unión Cuba Petróleo (Cupet). Comenta Juan que una vez publicada la queja se conformó una comisión investigadora presidida por él mismo. Se realizó una visita al cliente y se comprobó, tras varias indagaciones, que de hecho le asistía toda la razón.

«Se verificó que el carro de distribución arribó al lugar a las 9:41 a.m., una hora y 41 minutos después del horario que se informó a la población (...) Esta llegada tardía fue ocasionada por la actuación negligente del chofer designado para la distribución, quien incumplió su horario laboral, lo cual fue reconocido por él mismo en entrevista…», afirma el Director.

Igualmente, añade, se pudo comprobar que «el ayudante del camión, de una manera inadecuada, utilizó una frase totalmente incompatible con los principios y valores de los trabajadores de nuestra organización, lo cual también fue reconocido por el implicado».

Por las respectivas indisciplinas —sostiene el funcionario—, a ambos trabajadores se les aplicaron sanciones consistentes en amonestaciones ante su colectivo laboral, lo que implicó la privación total de estimulación por resultados del mes.

Asimismo, el Consejo de Dirección de la Empresa acordó la aplicación de nuevas medidas organizativas, con el fin de que hechos como el narrado por el cliente no se repitan. Dentro de estas se destacan las siguientes:

«Para evitar retrasos, los vehículos destinados a este tipo de distribución quedarán cargados y listos, con toda la documentación necesaria, desde la noche anterior.

»En el proceso de distribución de punto de venta sobre camión se incorporó un funcionario de manera permanente para garantizar una mayor organización…

»También se ha designado a un miembro del Consejo de Dirección de la empresa para la supervisión de la distribución que se realiza principalmente los fines de semana».

Recuerda además el directivo que la repartición de gas licuado de petróleo a que hace referencia la carta del lector se realiza «en calidad de reserva para contingencias. Según la norma establecida, los clientes reciben dos balitas de diez kilogramos al año, y la mayor cantidad de esos consumidores reciben el servicio durante los primeros dos meses de cada entrega, lo cual trae consigo extensas colas. Una muestra de ello es que la actual distribución, iniciada en el mes de agosto, muestra un nivel de cumplimiento del 52 por ciento del total de las ventas planificadas…».

Finalmente, Juan Torres Naranjo agradece —a nombre de su empresa— la posibilidad de valorar públicamente en nuestro espacio las insatisfacciones respecto a su entidad y les recuerda a los lectores que la institución tiene un sistema de atención al cliente presto a recepcionar sus opiniones.

Agradezco la detallada respuesta. Es loable que ante un caso de insatisfacción sea el propio Director General de la entidad quien encabece la comisión investigadora y responda al medio. Solo apunto que si la actual distribución, comenzada en agosto, anda por un 52 por ciento, ahí hay un foco rojo que la entidad debe atender cuanto antes. ¿Qué estrategia está fallando al respecto?

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