¿Y los inspectores?

El 14 de noviembre de 2013 reflejé aquí la queja del capitalino Jorge Suárez Ramil, acerca de supuestas cifras exorbitantes para su tradicional nivel de consumo de electricidad y los electrodomésticos que posee, las cuales le envió la Organización Básica Eléctrica en los recibos de ese servicio entre los meses de julio y noviembre de ese año.

Como Jorge conoce que lo establecido es pagar primero y luego reclamar para que vaya un inspector de la OBE a casa, intentó que alguno de esos especialistas fuera a investigar el asunto.

El 17 de octubre se hizo la reclamación de inspección en las correspondientes oficinas de la empresa en Plaza de la Revolución. El 21 de octubre Jorge habló con un inspector, y este quedó en avisar su visita. Nunca lo hizo. El 29 de octubre contactó con otro inspector, quien señaló que debía canalizar el asunto con el inspector anterior, pues a él no le tocaba. Y el 12 de noviembre, sencillamente no había inspector.

Jorge pagó las cuantías que cuestionaba, y cumplió sus deberes para con la empresa. Pero esta no fue tan consecuente con el cliente, al punto de que 25 días después de su reclamación, ningún inspector se había aparecido por su casa.

Al respecto, responde Ricardo Mangana Pérez, director general de la Empresa Eléctrica de La Habana que, efectivamente, el 17 de octubre se recogió en la Oficina Comercial de Nuevo Vedado la solicitud de inspección en el Modelo Investigación de Quejas de Consumo, registrada con la orden 211056.

«Se analizaron con los administrativos de la unidad —precisa— las causas de la morosidad en la visita al cliente. Y se definió que, con independencia de que en el lugar existe déficit de inspectores, su administrador debió realizar el reordenamiento necesario, a fin de visitar a Jorge dentro de los diez días posteriores a la solicitud, y no el 14 de noviembre (día en que se publicó la queja)».

Precisa que, según el Director de la OBE en Plaza, «la situación quedó resuelta con medidas organizativas». Y agrega que el propio 14 de noviembre se realizó al fin la inspección al domicilio de Jorge, con los siguientes resultados:

—Se mantiene un consumo promedio diario de 11,7 kilowatt hora, para un consumo equivalente a 30 días de 352.

—El metro contador estaba al 99 por ciento de su «registración», en rangos y parámetros correctos.

—No se observaron señales de tierra en la instalación.

—El sistema eléctrico de la vivienda está en buen estado técnico.

—Los consumos son estables y acordes con la carga instalada en la misma.

Refiere que se declaró la queja «con razón en parte», y dejaron recomendaciones a esa familia para obtener un uso más eficiente de la energía eléctrica: No secar la ropa con el ventilador, como se detectó al momento de la visita, sino naturalmente; cambiar las juntas de los dos refrigeradores, que se encontraban en mal estado; y trasladar hacia un lugar más adecuado uno de los refrigeradores, pues se encontraba cercano a una ventana donde, a determinadas horas del día, incidían directamente en él los rayos del sol.

Agradezco la respuesta. Si bien, de acuerdo a la misma, las cifras de consumo eléctrico estaban fundamentadas, la no aparición de un inspector durante tanto tiempo constituyó un maltrato a esos consumidores, de acuerdo a lo que está contratado oficialmente.

Si el cliente cumple con la Empresa y paga la suma en tiempo para después reclamar, lo menos que puede hacer esta es ser también puntual y ágil en atender los reclamos de aquel. A quien recibe el servicio no le interesa si hay déficit de inspectores y por qué, ni si hay problemas organizativos, sino que se cumpla lo establecido para con él, tal como la Empresa le exige, so pena de cortar el servicio si no paga a tiempo.

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