Usurpación confirmada

Una abuela dolida por el maltrato y el irrespeto con su nieto mueve la tierra y el cielo si es necesario. Por eso Nodelina de la Caridad Leyva Urruchaga escribe desde calle Camilo Cienfuegos No. 63, entre 2da. y 3ra., en el reparto Jesús Menéndez, de la ciudad de Bayamo.

Cuenta la señora que su nuera y nieto tenían reservación el pasado 18 de abril para el vuelo Bayamo-La Habana, de Aerocaribbean, que está saliendo por Manzanillo, pues el aeropuerto de la capital provincial de Granma se encuentra en reparaciones.

Para abordar ese vuelo, que parte en horas del mediodía, madre e hijo tomaron un ómnibus en Bayamo agenciado por la propia entidad aérea. A la hora de subir al ómnibus, ya chequeaban el pasaje vendido, operación esta hecha por el representante, con el listado de los pasajeros emitido en La Habana. A las 11 de la mañana estaban en el aeropuerto de Manzanillo.

A punto de abordar la aeronave, les comunican a los viajeros que desde La Habana se habían vendido más asientos que los que tiene el avión y por ello debían quedarse tres pasajeros. Y entre esos tres desafortunados, aun cuando habían hecho su reservación con todas las de la ley, estaban el nieto y la nuera de Nodelina. «No valoraron que muchos de los que iban a viajar eran personas adultas sin ningún tipo de problemas. No entendieron, o no quisieron entender, que en esos casos debe priorizarse a los niños y las madres solas con niños», señala la abuela.

Decidieron enviarlos a Holguín, para que allí los incluyeran en el vuelo nocturno desde esa ciudad hacia La Habana. Cuando arriban al aeropuerto de Holguín en la tarde, se les informó que no conocían nada al respecto, pues de Manzanillo no les habían informado (segunda falta de respeto). Y que el vuelo estaba completo.

«Ahí continuó el vía crucis de los míos, que estaban escasos de recursos monetarios. Y hasta ese momento nadie les había preguntado si habían comido o bebido algo», precisa.

Siempre hay un ser sensible en medio de la desidia. La representante de Aerocaribbean en Holguín indicó brindarles alimentación y les expresó que no se preocuparan, que si no podían irse en el vuelo de las 11 de la noche, ella los remitiría a un hotel, pero haría todo lo posible por enviarlos en ese vuelo. Y al final lo logró. Madre e hijo arribaron a La Habana pasadas las dos de la madrugada.

Pero la preocupación de una abuela no cree en imposibles. Aun cuando el 18 era día feriado, tras conocer el problema Nodelina comenzó a «mover los caracoles». Llamó al Consejo de la Administración Provincial, al Puesto de Mando. Quien estaba allí hizo innumerables gestiones con Manzanillo, Bayamo y Holguín, en aras de buscar solución. La propia abuela habló con el Director del aeropuerto de Bayamo, quien le comunicó que su función «era solamente vender la cantidad de pasajes asignada, y que el representante de la compañía aérea era el responsable del despacho y control de los viajeros, según el listado recibido».

Posteriormente, al llamar a Manzanillo, la abuela se indignó mucho más cuando supo que el problema se había suscitado, porque en el vuelo Habana-Manzanillo, además de la tripulación requerida, habían viajado tres tripulantes más, los cuales debían regresar. Y para eso dejaron en tierra a tres pasajeros, aun cuando tenían el boleto confirmado.

«Como puede observarse —expresa Nodelina—, ha existido un maltrato de enormes dimensiones por la sucursal de Aerocaribbean de Manzanillo, lo que provoca mis siguientes preguntas:

«¿Puede Aerocaribbean cancelar las reservaciones confirmadas de pasajeros, a fin de beneficiar a trabajadores de la empresa? ¿Puede existir en funcionarios tanta falta de sensibilidad ante una joven madre y un niño pequeño, que no se prioricen en una situación como la que se presentó?

«¿Puede la directiva de un aeropuerto remitir pasajeros hacia otro sin efectuar las coordinaciones correspondientes (...)?

«¿Hasta dónde tienen validez las confirmaciones de los pasajes vendidos por Aerocaribbean para un determinado vuelo? (...).

«Yo solicito que se me dé respuesta por Aerocaribbean del análisis que debe realizar, con la depuración de responsabilidades y las medidas adoptadas para evitar que se produzcan de nuevo incidentes desagradables como el sufrido por mis familiares», concluye Nodelina.

Y para facilitar la investigación, la abuela da las generales de su nuera: Annielys Rodríguez Santana, calle Andriani, edificio 24, apto. 3, escalera 1 003, entre 21 y 22, reparto Fructuoso Rodríguez, en la ciudad de Cárdenas, provincia de Matanzas.

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