Para vernos mejor

Un padre, ya lo sabemos, ve por los ojos de su hija: los dolores de cabeza de esta deben dolerle doblemente a él. Así le sucedía a Eduardo Capote Vidan (calle Bruzón No. 73, esquina a Almendares, Plaza de la Revolución, La Habana), quien denunciaba en esta columna el 25 de febrero último las irregularidades en la confección y entrega de los espejuelos para su pequeña.

El 26 de septiembre de 2013 los habían solicitado en la Óptica de Estancia y San Pedro, Nuevo Vedado. La primera fecha de entrega no se cumplió. Después de recogerlos, al comprobarlos en la consulta del oftalmólogo, estaban mal graduados. Al volver a la entidad fabricante, una compañera que se identificó como administradora llevó los dispositivos adentro del taller y supuestamente resolvió el problema, pues dio fe de ello amparada en su cargo y en su experiencia como refractista.

Volvieron entonces los dolores de cabeza de la niña. Otra vez a la consulta de Oftalmología. Ninguno de los cristales se ajustaba a lo que requería la paciente. Retornó la familia a la óptica. La compañera «administradora» no se encontraba. ¿Quién respondía entonces por los perjuicios? Todos y nadie, dijo un empleado del centro, y en esa irrespetuosa fórmula pretendió diluir la responsabilidad.

A propósito nos escribe el doctor Reinol García Moreiro, director provincial de Salud en La Habana. Apunta el directivo que, tras las investigaciones de rigor, se comprobó que los espejuelos fueron confeccionados y entregados en el ciclo establecido, pero «no estaban bien confeccionados (…). Al solicitar la madre de la paciente la rectificación de los mismos por indicación del especialista, la compañera que la atendió mintió al identificarse como la administradora y realizó supuestamente un trámite del que no se obtuvo evidencia en este proceso de fiscalización.

«La madre confió en esta persona que al ser verificada por la comisión (investigadora) se constató que no se desempeñaba en ese puesto, siendo identificada como estudiante del Curso Integral de Óptica, quien permaneció en la unidad durante su período de adiestramiento y (…) fue declarada no idónea para ocupar la plaza de encargada de almacén, puesto para el que se preparaba», precisa el galeno.

En la segunda reclamación —indica—, la familia fue mal atendida de nuevo, en este caso por un operario de corta y monta, que respondió incorrectamente. Este causó baja por abandono del puesto de trabajo y ausencias injustificadas.

Ante todas las irregularidades señaladas se tomaron las siguientes medidas: «A la actual administradora de la unidad se le aplicó una amonestación ante el colectivo laboral, ya que el anterior administrador había sido separado del cargo por deficiencias en su desempeño. A la especialista de capacitación (…), una amonestación ante el colectivo laboral. El Director de la Empresa Provincial de Ópticos y Auditivos de La Habana, por las violaciones señaladas y otras insuficiencias en su desempeño como cuadro, fue removido del cargo».

Señala igualmente el Director Provincial que se inició un proceso de renovación en el equipo de dirección de la Empresa de Óptica, unido a otras acciones de capacitación en temas de comunicación dirigidas al personal que atiende directamente al público. Además, se incluyeron en el sistema de trabajo mecanismos de vigilancia tecnológica que permitan detectar oportunamente los problemas de calidad en las distintas etapas de la confección de los espejuelos.

De todos estos elementos se le dio parte al papá, quien se mostró satisfecho con el tratamiento dado a su reclamo, apunta finalmente el directivo, cuya misiva agradezco.

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