Vulgar raterismo - Acuse de recibo

Vulgar raterismo

Como un bochorno, una lamentable desvergüenza, califica Irma Hernández Caballero (calle 3ra No. 9, entre Domingo Puentes y Plantel, reparto Torre Blanca, Camagüey) lo que le ha sucedido con un paquete que envió desde Brasil su hija Marianela Hernández Hernández, una doctora que se encuentra cumpliendo una misión internacionalista en ese país.

Refiere Irma que el envío estaba a nombre de su otra hija, Vanesa Hernández Hernández. En abril pasado recibieron una notificación de la unidad de Correos 3 de la ciudad de Camagüey. Y cuando se abrió el bulto delante de la funcionaria del Correo, de acuerdo a una lista que contenía, descubrieron que le habían sustraído dos discos duros y un monedero que contenía tres memorias flash de ocho gigas cada una.

En lugar de lo robado, habían situado un jabón Daily de los que venden en la cadena de tiendas en moneda nacional a 11 pesos, y una figurita de porcelana rota.

No quisieron recibir el paquete en esas condiciones, e hicieron una reclamación a Correos y otra a la Aduana General de la República en la provincia. «De las reclamaciones hechas hace más de 40 días —señala—, no hemos tenido respuesta. Tanto por parte de Correos como por la Aduana han recibido “peloteo” sin poder dar una respuesta de la reclamación».

De burla califica Irma —mas para este redactor es una vileza imperdonable, típica de delincuentes natos— haber situado un jabón y la figurita para ni siquiera remedar el peso que traía el paquete. Y considera que no debe ser difícil detectar dónde este fue abierto.

«¿Por qué si eso tiene que pasar por un equipo de rayos x, donde se detecta el contenido de los bultos, fue abierto?», pregunta la lectora, quien reclama que haya más respeto con los objetos que pertenecen a las personas comunes y reclama que se utilice la técnica necesaria para averiguar quién abrió y desvalijó un paquete que venía dirigido a ellos.

No es posible que pasen estas cosas y el hecho quede impune, añade la remitente, quien exige que toda persona responsable de este suceso en Aduana y Correos actúe, analice lo sucedido y se brinde una respuesta como debe ser. El responsable del robo ha de pagar por lo sustraído, concluye Irma.

No es fácil…

Elsa Dorta Santos (calle 5ta No.294, entre Gonzalo Moreno y Van Horne, reparto Garrido, Camagüey) cuenta que el 25 de febrero pasado solicitó dos certificaciones de nacimiento de su hijo en el Registro Civil de esa ciudad.

Le orientaron que debía recogerla el 20 de marzo, pero la alertaron de que había serios problemas con las solicitudes al Registro Civil Unificado de La Habana, ya que ese trámite es solo por teléfono, y allí no contestaban las llamadas y, cuando se comunican, les dicen que no pueden atenderlos.

Desde marzo, Elsa ha ido varias veces al Registro de Camagüey y siempre le dicen que no se pueden comunicar. «Todo ello —afirma— con un trato que considero bastante inadecuado».

El 29 de mayo pasado ella volvió allí y le dijeron lo mismo, y otra vez, según la carta, en mala forma. «Es algo que no se puede entender, pues es un servicio que deben brindar esas instituciones, creadas para ese tipo de trámites».

Elsa fue a la Dirección Provincial de Justicia y le orientaron dirigirse a la Dirección Municipal que es donde debía realizar la queja. Allí fue atendida amablemente por la directora, Yolaimi Herrera Castañeda, la cual escribió la queja y le pidió que asistiera una semana después, el viernes seis de junio.

Ese día Yolaimi no estaba. El nueve de junio Elsa la llamó por teléfono y la funcionaria le informó que se comunicó con el Ministerio de Justicia (Minjus) y la Dirección Provincial de Justicia en La Habana. Y que la situación es crítica, pues en el Registro Civil Unificado hay un solo teléfono para comunicarse con todo el país. Que debe esperar para ver si se pueden comunicar en los próximos días, ya que este trámite no se puede hacer por correo electrónico, que es solo por teléfono.

La afectada llamó al Departamento de Atención a la Población del Minjus, y le respondieron que ese trámite es con la Dirección Provincial y el Gobierno Provincial.

«Imagínese si puedo seguir esperando. Necesito esas certificaciones para el 25 de este mes, y desde marzo estoy esperando que me brinden el servicio», concluye, sin entender por qué las cosas se hacen difíciles cuando pueden ser fáciles.

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