Más que criticable…

El pasado 9 de mayo denunciaba aquí Idania Febles, trabajadora de la Residencia Estudiantil Los Laureles, del municipio capitalino del Cotorro, reiteradas irregularidades en el pago salarial. Contaba que en ese centro, adscrito a la Unidad Presupuestada Residencias de la Dirección Provincial de Educación, se cobra el 10 de cada mes. Pero en el pasado febrero les pagaron el 12, y a un grupo de trabajadores no les salió el salario ese día. Y en abril situaron el dinero el día 11, mas a Idania el 14 no le habían pagado.

Apuntaba la lectora que, por ello, llamó a la Dirección Provincial de Educación, a la persona que atiende Asuntos Laborales, quien quedó en darle respuesta. Respuesta que no había llegado cuando ella me escribió.

También telefoneó al Sindicato Provincial de Educación, y habló con una funcionaria llamada Ana María, quien le dijo que le respondería. Pero tampoco había cumplido ese compromiso cuando la afectada se dirigió a esta sección.

«De la Unidad Presupuestada Residencias —señalaba Idania en su carta— nadie de los que tienen que ver con mi problema ha tenido la delicadeza de darme una explicación». Y cuestionaba: «¿Hasta cuándo los trabajadores vamos a seguir permitiendo esa irresponsabilidad de quienes nos dirigen? ¿Cómo es posible que tenga que esperar más de cuatro días después de la fecha de cobro, por ineficiencia de alguien?».

Al respecto, responde Elio Francisco Rill Lescaille, director de la Unidad Presupuestada Residencias, que Idania tiene razón. Y explica que en el caso del pago de febrero, que debía efectuarse el 10, se acreditó en el Banco el 11 de ese mes, producto de insuficiencias organizativas, provocadas por el completamiento de la plantilla solo con dos compañeras, las cuales no conocían toda la actividad. Este hecho provocó atrasos en la entrega de información del balance económico, y a su vez en la información para el pago de los trabajadores.

En cuanto a abril, asegura el directivo que se acreditó el 10, pero el número de tarjeta de la compañera tuvo un error y, aunque se corrigió rápidamente, cuando lo hicieron ya venía el fin de semana —viernes 11, sábado 12 y domingo 13— y el Banco no tenía operaciones hasta el lunes 14.

Precisa Elio que «independientemente de que del Departamento de Contabilidad informaron a la compañera de esta situación, no se realizó en la persona del Director y el Subdirector Económico de la Unidad Presupuestada, por la envergadura del hecho, y fue lo que más molestó a la compañera».

Elio califica de «incorrecto y criticable» tal modo de actuación hacia los trabajadores, y como tal —afirma—, fue analizado con Idania en su centro de trabajo.

En cuanto a las medidas tomadas, señala que se hizo un análisis crítico con los trabajadores del Departamento de Contabilidad y Recursos Humanos de la Unidad Presupuestada Residencias, y otro con los miembros del Consejo de Dirección de la referida dependencia. Se le hizo un señalamiento crítico al subdirector económico Julio César Barrera y a Vilmaris Leyva, técnica de Recursos Humanos de la Unidad Presupuestada Residencias, con repercusión en sus evaluaciones respectivas.

Además, se socializó el estudio del caso en el Consejo de Dirección, lo cual es válido para evitar otras situaciones que puedan existir, concluye.

Agradezco la respuesta, pero lo verdaderamente justo habría sido que no se hubiera vulnerado la sagrada disciplina del día del pago, en primer orden. Que los funcionarios de la Unidad Presupuestada —incluido su Director—, con un gran respeto hacia los trabajadores y un control estricto sobre tema tan sensible, lo hubieran evitado.

Señalamientos críticos tan suaves sobre un proceder que es mucho más que «incorrecto y criticable» —¿hasta cuándo los regaños?—, no resarcen a esta hora la molestia de esos trabajadores. Ojalá que tales conductas se eviten para siempre.

Lo otro es que ni la Dirección Provincial de Educación ni el Sindicato a ese nivel han dicho absolutamente nada al respecto…

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