Respuesta insuficiente

El pasado 17 de abril, el lector Joel Sierra Pérez denunciaba aquí lo sucedido a su hermano Julio Sierra Pérez, pequeño agricultor de la cooperativa Camilo Cienfuegos, radicada en la zona de Manacal, en el municipio villaclareño de Manicaragua.

El 17 de octubre de 2013 —afirmaba— y por medio de la cooperativa, Julio vendió varias reses a la Empresa Agropecuaria Hoyo de Manicaragua. Y cuando me escribió, aún no se las habían pagado.

Julio hizo varias gestiones con la dirección de la cooperativa y con la empresa que efectuó la compra, «pero siempre es la misma respuesta de esta última: que no tiene dinero para pagarle».

Con sobrada razón, señalaba Joel que el problema de los impagos a los campesinos, denunciado fuertemente por la dirección del país, todavía pervive como una vergüenza. «¿Por qué entonces otros se dan el lujo de hacer lo que quieren con el sudor de un trabajador que está cumpliendo con sus deberes con el país?», cuestionaba el remitente.

Al respecto, responde Héctor Luis Torna Martínez, delegado de la Agricultura en la provincia de Villa Clara: es cierto lo narrado por Joel, solo que la venta fue el 14 de noviembre de 2013 y no en la fecha expresada por él.

Apunta Torna que «a tenor de la Resolución 560/2014 del Ministerio de Finanzas y Precios, se autoriza a que las entidades con insuficientes fondos en valores soliciten a ese Ministerio la aprobación de créditos rotatorios, los cuales permitirían a las entidades pagar sus deudas y continuar con la comercialización de productos agropecuarios, a lo que se ha acogido esa empresa, solicitando el crédito, el cual fue aprobado. Y ya se realizó el pago a la cooperativa, para de esta forma saldar la deuda existente con los productores».

Agradezco la respuesta y la solución del problema, pero la explicación del Delegado es bastante insuficiente y deja varias dudas:

¿Por qué la Empresa Agropecuaria Hoyo de Manicaragua no tenía capacidad financiera, al punto de no pagarle desde noviembre de 2013 al campesino? ¿Qué medidas se toman con las entidades estatales «mala paga» con los campesinos, que a la larga entorpecen el avance de nuestra agricultura?

El delirio de incumplir

Desde Carretera Central, Guaimaral 22, en el municipio granmense de Niquero, el veterano campesino Juan Mario García Verdecia denuncia lo que considera «injusticia, violaciones y mentiras que han cometido alrededor de mis derechos».

Cuenta Juan Mario que hace 14 meses entregó por propia voluntad, y oficialmente, su finca maderable y de cultivos nombrada El Delirio, ubicada en El Plátano, Regino, en Pilón. La entregó al Jefe de Control de la Tierra en ese municipio, a cambio de una chequera vitalicia que debe otorgar Seguridad Social.

Juan Mario, aparte de su edad avanzada, es una persona enferma, y vive con su esposa. No posee otro medio de subsistencia. Y continúa esperando lo prometido a cambio de lo que entregó.

«Me han dejado en estado de indefinición(...) Y durante 14 meses no he recibido ni un centavo, amén de que han robado maderas de la finca y destruido las cercas», denuncia.

Refiere que los funcionarios de la Agricultura en la provincia y el municipio conocen bien su caso. «Me pregunto —apunta— el porqué proceden así, y quién es el responsable de mi dolor y desventura. ¿Quién me pagará estos 14 meses pasados y en espera? ¿Quién me indemnizará la madera robada y la cerca de la finca?».

Cada vez que irrumpe una queja de un campesino, es una vergüenza, y un freno a asunto tan sagrado como lo es la ansiada autosuficiencia alimentaria.

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