Darle cauce al río… y al problema

El pasado 5 de agosto llovió fuerte en Párraga. Y el río homónimo, que atraviesa ese popular barrio habanero, en poco más de una hora se desbordó y provocó severas inundaciones. A más de un metro de altura el agua penetró en las casas aledañas al río, que está muy contaminado. Y hubo vecinos que lo perdieron todo.

De «catastrófico» califica el saldo Mariela Echevarría Báez, residente en calle Silvia No. 31, entre María Luisa y Carlos.

Según los vecinos, ninguna autoridad pasó por allí para ver con sus propios ojos lo que había sucedido, hablar con los afectados y solidarizarse con ellos. Por ello, cuenta la lectora que los residentes en las calles Silvia, Carlos y Fernando enviaron el 8 de agosto una carta a las autoridades de Arroyo Naranjo.

En la misiva, ellos alertaban del peligro latente de ese río, que es un viejo planteamiento en las asambleas de rendición de cuenta.

Aunque a los vecinos les han respondido anteriormente que no hay recursos para hacer frente a ese problema, ellos reclaman que se limpie o se drague el río, para que no se repita este hecho, y sobre todo el paso que atraviesa Silvia y Carlos, pues en esa esquina hay un local con peligro de derrumbe, al que finalmente se le desplomó parte del piso de la entrada y cayó al río, obstruyendo el paso del agua.

Algunos vecinos habían sido más directos. Tras la lluvia, de inmediato se personaron en el Gobierno municipal, y afirma la carta que no fueron atendidos. Según la remitente, hasta el presente no han tenido respuesta a partir de esta visita o de la posterior misiva.

En su carta a esta columna, Mariela reconoce que el asunto es controversial, pues autoridades y vecinos se endilgan la responsabilidad: unos que la vecindad tira todo tipo de desechos y basura al río, y los otros que en años no han recibido ningún tipo de apoyo para mejorar algo dicha situación y cambiar el estado de cosas.

«Todo es cierto —afirma la lectora—, pero el caso es que hemos llegado a un punto en que con un aguacero fuerte de apenas una hora, vecinos de la zona han perdido todo. Y están desesperados, porque nadie ha venido a valorar su situación. Nadie ha prestado atención a su solicitud de ayuda. Nadie nos da una esperanza de poder mejorar las condiciones del río.

«Sé que los primeros que debemos tomar conciencia somos los vecinos, y que la cuenca ha ido disminuyendo por la acumulación de basura vertida, pero no es hora de ver quién nació primero: si la gallina o el huevo. Es hora de tomar medidas para que no se repita esta catástrofe», concluye Mariela.

Y este redactor piensa que no es momento para desentenderse cuando la situación exige dar aliento y buscar alternativas para prever y evitar los daños. Las limitaciones materiales no pueden erigirse en obstáculos para que las autoridades de Arroyo Naranjo busquen soluciones posibles, primero comunicándose con los afectados, visitándolos en su desgracia, y ayudándolos, comprometiéndolos en el cuidado del río. Y solicitando con urgencia los recursos necesarios para la limpieza y el dragado del mismo. Hay que evitar una desgracia mayor.

Con más razón urgen soluciones. Unas semanas antes de lo ocurrido en Párraga, me escribió José Lisván Martínez, residente en Callejón San Agustín No. 14, entre San José y Montejo, Callejas, en el mismo municipio de Arroyo Naranjo.

Contaba José que su casa está a solo cinco o seis metros del río Orengo, en el cual desembocan el que procede de Párraga y el que viene de Mantilla. Y cada vez que llueve con cierta fuerza, los dos se unen y se desbordan hasta llegar a las viviendas.

Pero lo más preocupante es que tales inundaciones van escarbando la tierra, y acercando el cauce del río a la calle y a la entrada de las casas. Llevan ya casi más de diez años planteando este problema y alertando, sin respuesta alguna.

José está preocupado por el modo en que se redujo el margen para que transeúntes y autos se desplacen, y se pregunta por dónde pasarán unos y otros, dentro de algunos años, para llegar a las viviendas. «Pienso que es una despreocupación de quienes tienen que ver con el tema en nuestro municipio», concluye.

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