¿Desvestir un santo para vestir otro?

El subtítulo me lo proporciona el granmense Mario Ojeda Jiménez (Carretera de Manzanillo No.7, entre 2 y 6, Reparto Latinoamericano, Bayamo), quien narra cómo, de un día para otro «han quitado la venta de los periódicos en el correo del Reparto Latinoamericano, para llevarlos para una zona rural, según me informó la administradora de la Dirección que atiende dicho centro de venta, la que me señaló que era una “orden de arriba”.

«Le contaré que primero quitaron el dominical, luego solo vendían dos Granma y ahora los quitaron todos y los que adquirían la prensa en ese establecimiento se han quedado sin poder adquirirla, fíjese qué situación han creado», reflexiona el lector.

¿Acaso medidas como esta no deben partir de un análisis y consulta con los clientes que se verán afectados?, se pregunta este redactor.

La Cuba a la que aspiramos debe desterrar, al costo que sea, el hacer algo solo porque «venga de arriba». Más bien, hay que lograr que los empeños y soluciones a los problemas fluyan en todas direcciones.

El Salvador

Muy agradecida escribe Liannys Reyes Cabrera, desde Calle 15 No. 1812, entre 18 y 20, en el poblado de Torriente, del municipio matancero de Jagüey Grande. La historia lo explica…

Refiere ella que el pasado 16 de Julio, 24 horas después de nacido su hijo Giorgi Alejandro Cairo Reyes, se le presentó al bebé una severa sepsis, acompañada de la bilirrubina en 18, lo cual generó una gravedad extrema en él, con peligro para la vida, pues no reaccionaba ante ningún estímulo.

Y se decidió trasladar al recién nacido a la Sala de Terapia Intensiva del Hospital Provincial de Matanzas. Todo se conjuró para movilizar muchas voluntades, ante la llegada del caso.

Cuenta la madre que allí se encontraba una gloria de la medicina cubana, el neumatólogo doctor Miguelito, el cual no descansó un segundo hasta devolverle la alegría a esa madre, incluso sacrificando tiempo de descanso, después de 24 horas de guardia.

Precisa Liannys que ese gran médico mantuvo a la familia en constante información y aliento. «Cuando todo volvía a la normalidad, recuerda, ese doctor expresó: “Papá, hemos ganado la pelea… Y en el futuro seguirá siendo mi paciente”».

Refiere Liannys que médicos como el doctor Miguelito llevan la Medicina en el corazón, siempre con una sonrisa en los labios, a pesar del cansancio físico, humano por naturaleza. Ese doctor le salvó la vida a mi primer hijo. «Honor a quien honor merece», concluye la madre agradecida.

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