No vienen mal más detalles sobre La Alejandra

Se les vino abajo de un golpe. Aquel proyecto de crecimiento económico familiar que la capitalina Grisel Rufín Pérez y su esposo (Calle 6ta, consultorio médico No. 24, e/ Calzada de San Miguel del Padrón y Calle A, Reparto Vista Hermosa, San Miguel del Padrón) habían concebido tras la misión internacionalista de ella, aquella ilusión, digo, se les hizo sal y agua después de haber invertido la considerable suma de 1 300,00 CUC.

Lo contaba aquí la especialista el 29 de abril de 2014, al detallarnos que la cafetería en la que invirtieron tamaña suma de dinero, construida en la parte delantera de la casa de una amiga, en la Calzada de San Miguel del Padrón, al parecer estaba mal ubicada y debían demolerla. Esto último se lo notificaron, al mes de comenzar las labores de venta, compañeros de la Dirección Integral de Supervisión (DIS) del municipio.

Una multa de 400,00 pesos fue la primera sanción a los trabajadores que laboraban en el establecimiento, por no mostrar el documento de Planificación Física que autorizaba la ubicación allí del establecimiento, refería la doctora.

Más tarde llegaría otra multa de 500,00 pesos y la orden terminante de demoler. Luego de varias gestiones, Grisel y su esposo consiguieron una autorización para que el negocio siguiera trabajando. Pero la puja por la mala colocación continuó, con el argumento de que en esa arteria principal de la ciudad no se podía. Grisel argumentó ante los compañeros de Planificación Física municipal que había otros locales semejantes en la misma vía, y la respuesta fue que algunos poseían permisos especiales para ello.

Según narraba la afectada, en todo momento, incluso en una visita que realizara a Planificación Física (no especificaba si a nivel municipal o provincial), el trato dejó mucho que desear: respuestas apuradas, atención deficiente, poca explicación de un asunto tan complejo, etc. Y al momento de escribirnos, ella y su esposo estaban en plena incertidumbre.

Al respecto escribe Amauri Domínguez Pérez, director de la Dirección Integral de Supervisión y Control en La Habana. Aclara el directivo que en la supervisión efectuada el 4 de enero de 2013 a la cafetería La Alejandra fue notificada y multada Marisol García Prieto «por ejercer la actividad de elaboradora-vendedora de alimentos sin poseer la licencia que la acredita como trabajadora por cuenta propia, incumpliendo lo establecido en el Decreto-Ley 274 de septiembre de 2011».

Especifica el funcionario que la doctora Grisel no fue notificada, pues no estaba presente en la supervisión ni era la titular del establecimiento en ese momento.

En el recorrido realizado por San Miguel del Padrón el 10 de enero, por parte de la DIS provincial, se detectó que la cafetería La Alejandra, ubicada en la Calzada de San Miguel del Padrón, No. 5229, entre Rafael y Cárdenas, Ampliación de Luyanó, incumplía las regulaciones urbanísticas establecidas por el Decreto No. 272, lo cual le significó una multa de 500,00 pesos «y en su caso la demolición de lo construido y la restitución a su estado original», señala el directivo.

«La contravención fue aplicada a la compañera Yadira de la Caridad Sánchez Rodríguez, que vive en esa dirección. En las dos acciones realizadas (...) se cumple con las funciones y atribuciones comprendidas en el Acuerdo 5799. Las acciones posteriores de la Dirección Municipal de Planificación Física están en correspondencia con lo detectado. En ninguno de los casos la compañera Grisel Rufín Pérez fue multada, ni su esposo. Se contactó con la Dirección Provincial de Trabajo y no consta que sean los titulares de esa licencia», finaliza el Director de la DIS.

Agradezco la respuesta. Es lamentable que Grisel no aclarara en su misiva que ni ella ni su esposo figuran como titulares del establecimiento, aunque —como se sobreentiende— son los dueños. También resulta reprochable la imprecisión del motivo de la primera multa. No obstante, de la parte institucional hay varios elementos que debo apuntar… ¿A qué permisos especiales se adscribían las demás cafeterías que en ese momento tenían una ubicación semejante a La Alejandra y no habían sido impugnadas?

Por otra parte, ¿qué dice Planificación Física de este caso? Sería saludable que Grisel y los lectores recibieran una clara explicación sobre cuáles normas urbanísticas se violaron, tratándose de una materia que constantemente revela aristas poco conocidas.

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