Responde Ferrocarriles por queja de pasajero

El pasado 13 de julio Yoslandy Mérida contaba aquí los avatares sufridos el 8 de julio en la Estación Central Ferroviaria de la capital con el Tren 7 Habana-Sancti Spíritus, que salió a su hora, pero… al descender los elevados cercanos a la estación, se detuvo.

Los pasajeros entonces indagaron, y las ferromozas explicaron que iban a poner una casilla expreso que estaba en el patio de la Terminal. Y prometieron que era rápido. Mas pasaban las horas y nada.

Yoslandy se dirigió al representante del tren, ya pasada la medianoche. Y este, le reiteró que esperaban la casilla del expreso. Al final, aquellos pasajeros estaban castigados.

Finalmente, los pasajeros estuvieron detenidos esperando la casilla de marras hasta las 2 y 35 de la madrugada, cuando al fin apareció.

«¿Por qué le dieron salida a dicho tren si no estaba listo para partir?, cuestiona; ¿por qué la gran demora de algo que estaba a solo unos metros del lugar?», preguntaba el lector, y afirmaba que las salidas con retraso y paradas y demoras ya son una barbaridad recurrente en el  ferrocarril.

Al respecto, responde Roberto Pérez Pérez, director de la Empresa Ferrocarriles Occidente, que se verificó que existieron irregularidades en torno a la formación y expedición de dicho tren, antes de su salida de la Estación Central Viajeros.

Significa que «fueron evaluadas y determinadas las responsabilidades de tres trabajadores que tenían el deber de tomar las decisiones objetivas, para garantizar el correcto funcionamiento y calidad de los servicios».

También, señala, fueron analizados dos trabajadores que no incidieron de forma directa en la demora de dicho tren, pero sí violaron los reglamentos establecidos, a los cuales se les aplicaron las siguientes medidas:

A la jefa de Turno de la Oficina Despachadora, la suspensión por un mes del empleo y sueldo, así como la pérdida de los pagos adicionales condicionados al resultado de trabajo correspondiente al mes de agosto.

Y se le aplicó amonestación pública, ante el colectivo de trabajadores, al jefe de Patio de la Estación Central Viajeros y al jefe de despachadores. Y se trasladó al maquinista a una plaza de menor categoría por seis meses, mientras que al operador de movimiento se le descontó el 25 por ciento del salario de un mes.

Roberto señala que «los señalamientos y las críticas emitidas evidencian las deficiencias que poseemos en la transportación ferroviaria de pasajeros, alertándonos así que mucho nos falta por hacer y mejorar para brindarle al cliente un servicio de óptima calidad»; y emite las disculpas por las molestias ocasionadas.

La presión injusta de una olla

Elba Dávila, vecina del Edificio 07, apto. 11, en el Microdistrito 1 de Nuevitas, Camagüey, cuenta que el pasado 5 de agosto adquirió una olla de presión eléctrica en una tienda de Cimex en esa localidad, y le entregaron el correspondiente certificado de propiedad y la garantía.

Pero el 1ro. de septiembre la olla dejó de funcionar. Y él se presentó en la tienda, donde le indicaron el día que debía presentarse con el artículo en la empresa. Le indicó el gerente Cimex de Nuevitas que debía esperar al 9 de septiembre, cuando unos técnicos de Camagüey irían a defectar los equipos.

Ese día, el técnico le dijo que el asunto era con la Empresa de Servicios. Fue Elba a los talleres indicados. Y no podían arreglar el equipo, pues no tenían piezas de repuesto.

El jefe de taller llamó a la Directora de la Empresa de Servicios de Nuevitas, quien indicó que anotaran sus datos, para cuando apareciera la pieza le avisaran.

«¿Por qué la solución tengo que buscarla en la Empresa de Servicios, pregunta, si el artículo lo compré en CIMEX? ¿Quién resarce mis derechos ciudadanos y como cliente? ¿Cuánto debo esperar para que me devuelvan una olla nueva o mi dinero, obtenido con el resultado de mi trabajo?», cuestiona Elba.

Y este redactor agrega: ¿Hasta cuándo la garantía no tendrá garantía?

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