Tránsito enrevesado

La alimentación de un niño es algo sagrado, aunque en la práctica no siempre funcione así por ciertos mecanismos burocráticos, pasadizos y recovecos de la distribución de alimentos normados de Comercio Interior.

El 9 de septiembre pasado Sonia Hernández Alfonso (calle 19 No. 1515, apto.4, entre 30 y 32, Vedado, La Habana) me contaba que el 21 de agosto, en la Oficoda (Oficina de Registro de Consumidores), le dio alta en su libreta de productos alimenticios a su nieta de tres años.

Allí, con suma amabilidad, le explicaron lo que le correspondía a la niña en los meses de agosto y septiembre, por los vales pilotos, en el mercado Sumesa, sito en calle 16, entre 11 y 13, Vedado: en agosto, los mandados correspondientes a la canasta básica y una bolsa de leche, ningún cárnico; y en septiembre, cinco huevos y media libra de aceite. El resto de los productos, por la bodega correspondiente.

Ese mismo 21 de agosto, en Sumesa, donde le corresponde comprar por vales piloto, le informaron que no había «leche de tránsito», la que le correspondía a su nieta. Los días siguientes, Sonia llamaba para indagar si ya había leche. Y nada. Hasta que el 1ro. de septiembre fue hasta allí: lo mismo.

Al siguiente día, el padre de la niña regresó a la dependencia: ídem. El día 4 Sonia se aparece en Sumesa y quien la atiende le revela que incluso tenían vales pendientes del mes de julio; que si quería fuera a ver al Comercial en la Empresa de Comercio sita en 15 y 12, Plaza.

Hasta allí fue Sonia, y le informaron que todos estaban en una reunión en el Gobierno municipal, pero que primero debía dirigirse a la zona de comercio (calle 12 entre 21 y 23, Vedado). Hasta allá fue, donde la atendió la económica, quien le dijo que el Jefe de Zona estaba para una reunión en el Gobierno…

«¿Cómo es posible que haya niños con su leche pendiente desde julio?», cuestiona Sonia, y apunta: «Además, los mandados de agosto no se pueden adquirir porque aún no ha llegado el aceite, y sin embargo tienen existencia del resto de los productos. Al parecer, es porque es un vale único para todo. Además, me explicaron que sí había existencia de leche para niños de cero a tres años, y de dieta, pero no así de “leche de tránsito”.

«¿Los niños comen y toman leche diariamente o cuando aparecen esos alimentos? Mientras tanto, los encargados de resolver están reunidos. ¿Dónde está la leche de mi nieta y de tantos otros niños?».

Claro que se puede…

Nada es imposible… Cuando se quiere se puede… Parecen consignas, pero son verdades a prueba de esfuerzos y sacrificios, cuando las autoridades tienen bien definido su rol de servicio público y se sensibilizan con los dramas humanos.

La historia la cuenta Waldo Caraballo Jiménez, residente en Avenida 51. No. 8617, entre 86 y 98, Güines, provincia de Mayabeque: un calvario sufrió en los últimos tres meses con su madre de 80 años: postrada crónica con demencia senil, diabética, enferma de Mal de Párkinson. Necesitaba una cama Fowler, un sillón de ruedas o silla sanitaria, y culeros desechables.

Tras desenredar entuertos y madejas complicados después de tres meses de batallar, de ires y venires, de palabras no  escuchadas en boca de funcionarios encargados de darle al pueblo respuestas claras y precisas, el lector conversó con la compañera Tamara Valido, presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular en Mayabeque.

«Y deseo hacer público un reconocimiento a su esmerada atención. Tamara Valido llevó a feliz término mi solicitud después del largo camino andado. Quiero poner en conocimiento público su pasión desinteresada y altruista, su entrega a la causa del ser humano. Para mí esta persona es muy importante, importantísima. De ser por mí, ella estuviera en ese cargo toda la vida. Llegue a ella y a todo su equipo de trabajo mi más profundo reconocimiento. Gracias, Tamara, mil gracias.

«Vale más ética y moralmente la preocupación de ella y su equipo que los medios entregados, con lo cual reafirman que una Revolución sin la mano firme y decidida de la mujer no avanza. Nuevamente mi eterno agradecimiento. Nunca olvidaré ese gesto y sus modales mesurados. Con la razón y la verdad todos triunfamos», concluye Waldo.

Así se gobierna, solo puedo agregar.

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