Responden a María Dolores

Retraso mental, esquizofrenia y, por si fuera poco, deslizamiento de cadera que conllevó a colocar un soporte metálico en esa parte del cuerpo. Tales son las enfermedades que ha debido sortear el hijo de la artemiseña María Dolores Peña Vejerano (Ave. 31, No. 3218, e/32 y 34, Candelaria).

Lo contaba aquí la madre el 25 de marzo de este año y daba cuenta además de que desde marzo de 2012 le habían retirado a su hijo, de 45 años, la chequera que recibía como asistencia social.

La artemiseña, de 68 años, vive sola con su hijo, recibía un salario de 221,00 pesos y debía comprar para él, aparte de los alimentos, gran cantidad de pastillas de tratamiento psiquiátrico, sin contar otros gastos imprescindibles en una casa. Por eso pedía que se reanalizara su caso y se le prestara nuevamente apoyo.

A propósito, responden Arelis Armenteros Capetillo y Gabriel Gavilán Santana, jefa de Departamento y director de Trabajo y Seguridad Social en Candelaria, respectivamente. Explican los directivos que María Dolores «recibía en su núcleo familiar una prestación monetaria temporal de 147,00 pesos mensuales aprobada en 2004, como resultado del estudio genético realizado en el año 2003, sin haber tenido en cuenta que existían ingresos económicos y familiares obligados en condiciones de prestar ayuda (cuatro hijos más que viven en el municipio de Candelaria) y el padre del hijo con discapacidad, que es combatiente, jubilado de las FAR y recibe ingresos personales».

Una vez puesta en vigor, en 2009, la Ley 105 del Régimen de Seguridad y Asistencia Social y el Decreto 283, reglamento de este régimen, se comienza a revisar exhaustivamente los casos vigentes hasta esa fecha, lo cual constituía cumplimiento de un encargo estatal, apuntan los directivos.

Según lo dispuesto en esta ley, continúan, «la necesidad de protección de un núcleo familiar se determina cuando se demuestra la incapacidad de sus miembros para incorporarse al empleo, motivado por situaciones de salud, discapacidad u otras causas que lo justifiquen; se verifique insuficiencias de ingresos para asumir la alimentación, medicamentos, el pago de los servicios básicos, y la carencia de familiares obligados a prestar ayuda».

En la legislación de marras se define además que como familiares obligados se consideran a los ascendientes, descendientes, hermanos y cónyuges de acuerdo con lo establecido en el Código de Familia. También se reglamenta que las prestaciones de Asistencia Social se extinguen si se comprueba que en la concesión o disfrute de estas concurrió algún error que dio lugar a una prestación indebida.

«Por tal razón, le fue extinguida su prestación monetaria temporal (PMT) en marzo de 2012, ya que el núcleo contaba con la ayuda de familiares obligados e ingresos económicos, por encima de la cuantía máxima de protección establecida para este régimen (190,00 pesos)».

Comunican además los funcionarios que en estos momentos el núcleo de María Dolores presenta una situación emergente debido al agravamiento de salud de ese hijo discapacitado, que incluyó una operación de cadera; también a que otro de sus hijos se encuentra impedido de ayudar económicamente; los demás vástagos de la artemiseña tienen sus propios hogares y, por tanto, apoyan en lo que pueden; y el padre del enfermo tampoco puede ayudar en el cuidado de este.

Teniendo en cuenta lo anterior, se procedió a revisar nuevamente el caso para tramitar su posible protección, apuntan los funcionarios. Y agregan que tras una visita del personal de Seguridad Social a la casa de María Dolores, «se le orientó entregar documentos probatorios de su caso, tales como: resumen de historia clínica que avalen la enfermedad del discapacitado y de ella, ya que es una persona clasificada como adulto mayor, a pesar de que está laboralmente activa, devengando un salario básico de $277,00 y un aumento a partir del mes de mayo. (…) Es trabajadora de la Salud Pública (recepcionista en la clínica estomatológica)».

Agradezco la respuesta de los directivos artemiseños, recibida el 19 de junio en nuestra redacción. Y espero que se realicen las valoraciones pertinentes para que sean menos los dolores de María Dolores.

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