Olores y sinsabores del café

En los días que corren, cuando los escrúpulos a veces escasean y las adulteraciones suelen campear por su respeto, hay que andar a mil ojos con lo que se adquiere y consume. Por ello no dudó en escribirnos el capitalino Javier Echevarría (calle 250, edif. 3104-06, e/ 31 y 35, San Agustín, La Lisa), cliente habitual del mercado comercial ubicado en calle 240 y 31, bodega 164, en su zona de residencia.

«Les adjunto fotografías de los paquetes de café (si a eso se le puede llamar café) que adquirí en este establecimiento el día 2 de octubre de 2014. Estos vienen pegados de forma extraña (arrugados) y cuando se abren no tienen olor ni textura, mucho menos el sabor a café. ¿Qué está pasando? ¿Es problema de la torrefactora o del mercado de 240 y 31? Esto me sucedió también el pasado mes de septiembre. Y por lo que he podido conversar con varios clientes de este mercado, les ha sucedido lo mismo», se queja el consumidor.

«Traté de comunicarme por correo electrónico con la empresa CubaCafé, pero rebotan los mensajes dirigidos a la dirección electrónica que hay en los sobres: clientes@empresacubacafe.com.cu», añade el lector.

Sería bueno que las autoridades correspondientes desenrosquen esta cafetera a ver si el polvo tiene las propiedades debidas. De lo contrario, alguien está colando y bebiendo fraudes a nuestras espaldas.

Gratitud sobre el dolor

Si no hubiera medidor de la grandeza humana, si se perdieran los barómetros de la presión del alma, un buen instrumento de discernimiento podría ser la capacidad para decir gracias aun en medio de dolores irreparables.

Los espirituanos Vivian Villanueva Valle y Eduardo Villanueva Nodarse (calle A, entre Primera y Segunda, Cabaiguán, Sancti Spíritus) son de esa gente que, empapados aún por la tormenta, saben compensar el alero del vecino generoso.

Por eso les envían público reconocimiento «a la oncóloga Yania Luisa Jiménez Madrigal, a las enfermeras del servicio de Quimioterapia del Hospital General Universitario Camilo Cienfuegos —Berta, Marta y Maidelín— y a los trabajadores de la sala 4-E, por la atención brindada a Nereida Valle Armentero».

Luego de atenderse por un tiempo en Santa Clara, Nereida, la mamá de Vivian, comenzó a tratarse su padecimiento de cáncer con la doctora Yania en Sancti Spíritus, quien la llevaría de la mano durante cinco meses, detalla la misiva.

«Desde el primer momento admiramos su dedicación y la atención no solo con mi mamá, sino con todos sus pacientes, a quienes examina exhaustivamente y orienta, incluso, hasta vía telefónica, como hizo con nosotros en circunstancias difíciles.

«Sobre todo quisiéramos exaltar el lado humano de esta mujer, que sufre como propia la muerte de sus pacientes. Por sus cualidades, exhortamos a todo el personal de salud a que siga el ejemplo de esta doctora», expresan los espirituanos.

¿Cargando sombrillas?

Lo cuenta el capitalino Noiler Sánchez Rodríguez (calle 224, No. 8509, entre 85 y 87, Rpto. América, Cotorro). Resulta que el martes 5 de agosto último, en los quioscos nombrados Feria Caribeña, pertenecientes a las tiendas recaudadoras de divisas TRD del propio municipio, en el horario de 11:30 a.m. a 12.10 p.m., ningún empleado podía atender al público.

Noiler se hallaba específicamente en el punto de venta dedicado a útiles del hogar y todo por un precio. «Al ver que no había nadie, me decidí a dar una vuelta por los demás quioscos de la misma cadena, y cuál fue mi sorpresa… Todos estaban vacíos, todos los trabajadores estaban fuera de sus puestos de trabajo y los usuarios llegaban y se iban, dado que los dependientes estaban cargando y contando sombrillas. Al dirigirme a una trabajadora de la entidad, esta me refirió que cuando terminaran de contar las sombrillas todos irían a almorzar, porque ellos también son seres humanos. Que si quería, esperara…».

¿Acaso la lógica de labor de esta entidad incluye paralizar los servicios de venta para cargar y contar mercancía? ¿Cuánto se deja de vender así? ¿Cuánto tiempo se hace perder a los clientes? ¿Está esto consensuado y publicado por las instituciones que deben regular y controlar el funcionamiento de los referidos puntos de venta? Es un aguacero de preguntas. ¿Alguien saca una sombrilla?

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