Poner el parche...

Cuando el río suena... ya usted sabe. Por ello, el santiaguero Jorge Luis Ríos Mora, trabajador de Educación del municipio de Tercer Frente, quiere adelantarse a la clausura que a él y a sus compañeros tiene ya bastante preocupados.

Hace unos cuantos años —evoca Jorge Luis— se construyó en su territorio una Casa del Educador, con el objetivo de estimular a los docentes que, por sus resultados, fueran merecedores de recibir los servicios de dicha instalación con sus familias durante los fines de semana.

Esto no pudo hacerse realidad —continúa el remitente— pues sobrevino el período especial. Sin embargo, casi desde el inicio de su puesta en funcionamiento, el inmueble se comenzó a utilizar en diversas prestaciones de gran utilidad.

Así —enumera el santiaguero— ha servido de comedor para «los trabajadores de nuestra Dirección Municipal (de Educación), que no tenían un local donde realizar esta actividad tan necesaria; a unos 15 o 16 maestros de una escuela primaria que está situada en esta localidad y que tampoco contaban con ese servicio; además, a 11 niños. En resumen, son entre 120 y 130 comensales los que disfrutan de este servicio diariamente».

Además de ello, la referida casa ha servido como salón de reuniones y Departamento de Educación Primaria a la instancia educativa municipal, refiere el lector.

Pero sucede que ahora, tras las nuevas readecuaciones aprobadas por el país, el local debe pasar a manos de la Empresa de Comercio y Gastronomía, «porque tiene dos cuartos con unas literas y a los efectos de la política trazada se dice que entra dentro de las (entidades) que tienen alojamiento», manifiesta el trabajador.

Esta cuestión —enfatiza— crea un problema al colectivo del ramo educacional, «al no tener dónde almorzar, dónde efectuar nuestras reuniones de Directores de escuelas, las de la propia estructura municipal y de otras actividades propias del sector que se desarrollan en este local mensualmente».

Por si fuera poco, las demás oficinas con que cuentan en la DME, carecen de amplitud, iluminación y habitabilidad, pues la estructura de dirección solo heredó un ranchón de la década del 50, no concebido originalmente para las funciones que se le asignaron, reflexiona Jorge Luis.

«Esta situación es del conocimiento de la Presidenta del Gobierno de este municipio (…) y del Director Provincial de Educación, los cuales, aunque se han hecho partícipes del sentir de estos trabajadores, nos han referido que esto es una política que se está llevando a cabo en todo el país (…) y que ellos no tienen la solución en sus manos», afirma el remitente.

Más allá de comprender la necesidad de nuevas estrategias para el empleo de las instalaciones, este trabajador considera que las medidas no pueden ser radicales, sino que deben partir de una concienzuda valoración de potencialidades y requerimientos.

Asimismo, recuerda los ingentes esfuerzos que se llevan a cabo, sobre todo en los últimos cursos escolares, para enaltecer la labor de un sector de raigal importancia como es el de la enseñanza.

Por todo ello, Jorge Luis Ríos Mora y sus compañeros piensan que ha de reanalizarse, con todas las condicionantes sobre la mesa, la decisión de marras. Y es bueno decirlo ahora, pues varios ejemplos demuestran que si no se pone a tiempo el parche, resulta poco menos que imposible revertir la gotera.

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