Que la información corra como el agua

El alerta de Pedro Muiño Coto (Villegas No. 155, e/ O’Reilly y Obispo, La Habana Vieja) señalaba mucho más que el mal olor del agua que un día comenzó a salir de la pila de su hogar. Indicaba cómo los mecanismos de información a la ciudadanía en temas tan sensibles a veces fallan, sin que nadie tome cartas en el asunto.

En la carta de este capitalino, publicada aquí el 30 de octubre de 2014, se narraba que, tras las investigaciones de rigor de los compañeros de Higiene y Epidemiología y la advertencia de que con esa agua no se podía hacer nada: «ni bañarse, ni fregar, ni cocinar, ni lavar»... el problema se extendía sin que se fuera lo suficientemente enérgico en su solución y debate con los afectados.

A propósito contestó a nuestra Redacción Ana Remis Castro, jefa del Departamento de Atención al Cliente de Aguas de La Habana. Sostiene la funcionaria que —como suponía este redactor— al momento de publicarse la misiva ya el problema en cuestión había sido solucionado, pero no huelgan las aclaraciones en torno a todo el proceso para resolverlo.

La situación a que se refería el remitente «se le comunicó al laboratorio de nuestra empresa el día 28 de agosto por parte de la Oficina Territorial del municipio de La Habana Vieja y ese mismo día se visitó el lugar y se comprobó que nuestra red estaba afectada, razón por la cual se indicó situar pipas (…) en la cuadra esa misma noche», explica Ana.

A primera hora, apunta, se contactó con las entidades correspondientes, teniendo en cuenta, además, que esta área es de servicio eléctrico soterrado y no se puede trabajar sin técnico de la OBE. Se detectó entonces que la afectación se localizaba en el tubo de 12 pulgadas que venía por la calle O’Reilly.

«Se comenzaron los franqueos en O’Reilly No. 503, entre Monserrate y Villegas, pero apareció un cable de electricidad que obstaculizó el trabajo de la retroexcavadora, retrasando la investigación (…). Se realizaron pruebas por Bernaza y Villegas, a ambos lados. Después de reparadas las afectaciones se realizó la desinfección y muestreo», expresa la directiva.

Cada jornada —detalla— los compañeros del Gobierno, la Jefa Territorial de Aguas de La Habana y los compañeros de Higiene y Epidemiología se reunían para ver cuánto se había avanzado en el asunto. La tarea era controlada además en el municipio por la Presidenta del Gobierno y demás autoridades políticas, junto al equipo de cuadros de Aguas de La Habana. El 22 de septiembre de 2014 la afectación había sido resuelta.

«Al concluir los trabajos y la toma de muestras, se le comunicó a los compañeros de Higiene municipal (…) para su conocimiento y que se lo informaran a la población», expresa.

«Es menester aclarar que las contaminaciones son atendidas por nuestra empresa como prioridad 0 (al momento y con minuciosidad). Nuestros especialistas y cuadros participan diariamente en los puntos de Dirección contra el mosquito y las enfermedades diarreicas agudas en todas las áreas de salud y en el municipal. Los lunes y los jueves el Director de nuestra empresa participa en el Puesto de Dirección Provincial presidido por Lázara Mercedes López Acea, primera secretaria del PCC en la provincia, y el Ministro o Primer Viceministro de Salud. No obstante, las contaminaciones son complicadas y pueden ser resueltas en días, pero pueden demorar semanas, y otras se han resuelto en meses; pero siempre se garantiza el agua por pipas».

Lamentablemente, después de solucionado el problema que lanzara al ruedo público el vecino Pedro Muiño Coto, como resultado de los trabajos que estaban realizando otras entidades en calles habaneras se rompió nuevamente la red de acueducto y algún entronque o maestra del alcantarillado por la calle O Reilly, y otra vez volvió la contaminación, informa Ana Remis. En el momento de fechar su misiva (3/11/2014; llegó a JR 18/11), estaban trabajando en solucionar la nueva complicación.

A este redactor no le queda mucho espacio para comentar. Agradezco la minuciosa respuesta, y mucho más todos los trabajos y gestiones de Aguas de La Habana. Al parecer donde «no fluye» el agua es en la comunicación oportuna de todo cuanto se hace a los dolientes. ¿Era solo responsabilidad de Higiene y Epidemiología el comunicarlo? ¿Por qué no se acaba de destrabar esta «tubería» informativa?

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