La maldita culpa sí la tiene alguien… - Acuse de recibo

La maldita culpa sí la tiene alguien…

Leonid Elsido Hernández Sánchez (Julio Jover 118, entre Esquerra y Río, Santa Clara) solo intentaba el 1ro. de diciembre de 2014, cuando se presentó en el Registro Civil de esa ciudad, solicitar una copia de su certificación de nacimiento. Un trámite sencillo, aparentemente…

Quien lo atendió, le dijo que fuera a recoger el documento en los primeros días hábiles de enero de 2015, pues debían solicitar la certificación al Registro Civil de Arroyo Naranjo, en La Habana, donde él nació hace 36 años. Leonid se presentó el 6 de enero, y le dijeron que el trámite no estaba concluido. En días posteriores, siguió indagando y la respuesta era siempre la misma: no estaba listo.

El 22 de enero, ya por sexta ocasión, Leonid volvió al Registro de Santa Clara. La sorpresa: estaba hecha desde el 14 de enero. Leonid reclamó el porqué no se le había informado antes, en las tantas veces que fue. La directora del Registro le confirmó que el papel llevaba más de una semana hecho, y él no había indagado sobre este. No entendía el porqué de la queja.

Leonid le explicó, no obstante, que reiteradas veces le habían informado que aún no estaba. Y cuestionó la capacidad de gestión del personal que atiende a la población. En fin, no se pusieron de acuerdo en una discusión bizantina. Cada quien achacaba al otro la responsabilidad…

Pero, al revisar la certificación, el solicitante detectó  una legión de errores: su segundo nombre, Elsido, estaba escrito con c. No constaba el municipio donde fue registrado; y la provincia aparecía como La Habana, cuando entonces, en la fecha de su nacimiento, era Ciudad de La Habana. El segundo apellido de su padre aparecía como el primero de su mamá. El municipio de la madre no constaba, y el nombre de la abuela paterna, Delfina, era trasmutado por Adelfina.

Leonid se quejó ante la directora del Registro Civil de Santa Clara, y ella arguyó que así era como les fue dictada la certificación por los de Arroyo Naranjo, y que, por lo tanto, así fue como su madre le había inscrito.

Leonid, que es Doctor en Ciencias Filosóficas y profesor de la Universidad Central de Las Villas, además de laborar como especialista principal en la Delegación Provincial del Citma en Villa Clara, le  respondió que él y su propia madre en otras ocasiones habían solicitado la certificación de nacimiento, y no aparecían tales dislates. Y concluyó que era un error de quien dictó o de quien tomó el dictado, y no del documento en sí.

«La compañera se obcecó —precisa—, aludiendo que yo era el que estaba equivocado, y debía remitirme con aquella monstruosidad de certificación a las oficinas     del carné de identidad, para hacer las correcciones debidas.

«Apunté que yo estaba seguro de lo que decía, y se debía corregir lo mal hecho, que, por favor, llamaran de nuevo y rectificaran, pero de todas formas yo me quejaría por la ineficiencia, incapacidad y lentitud del servicio. Y la compañera me aclaró que el hecho de quejarme no haría el trámite más rápido. Así de sencillo, y cuando la gestión sobrepasaba los días estipulados».

Leonid le otorgó un voto de paciencia a la entidad, no se quejó y esperó por las posibles subsanaciones.

Luego de esta guerra de las culpas, Leonid asegura que ha ido siete veces más al Registro, y siempre hay un problema con la certificación. «Se subsanó lo de los nombres, y apareció milagrosamente el del municipio donde vi la luz, pero no el de la provincia, ni lo del nombre de mi abuela paterna, ni lo del municipio de mi madre», señala.

Cada vez que Leonid va al Registro Civil de Santa Clara, le dicen que el problema es del homólogo de Arroyo Naranjo, o simplemente que es así como aparece en el documento… El frustrado solicitante ha intentado en cinco ocasiones llamar por sus propios medios al teléfono del Registro Civil de Arroyo Naranjo, y siempre le da ocupado.

Leonid quiere que el Ministerio de Justicia no solo atienda su caso, sino también el de las personas que, como él, llevan meses  en la sala de espera del Registro Civil de Santa Clara, creando espacios de catarsis multitudinaria donde se escuchan las más variopintas versiones de un trámite.

«¿Quién tiene la culpa, Santa Clara o Arroyo Naranjo? Solo sé que sigo sin certificación de nacimiento en mano. Y me urge el documento bien hecho, para definir de una vez por todas si por fin sigo siendo el que hasta ahora pensaba ser», concluye Leonid.

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