Humo a toda hora

A Mayta Lazo Mérida se le hace insoportable la existencia en donde vive, avenida 55 final, edificio 3, apartamento 19, entre 80 y Circunvalación, en la comunidad Factor Rojo, de San Antonio de los Baños, provincia de Artemisa.

Cuenta la remitente que el vertedero municipal de basura se encuentra a media cuadra de su vivienda, y es insufrible el impacto de este sobre el vecindario, al punto de que está cubierto de humo a toda hora, incluso en la madrugada.

«Toda la infección que desprende el vertedero la inhalan desde bebés hasta ancianos, señala. Imagínese cómo se tienen que realizar las labores hogareñas, a puertas cerradas. Ya no se vela cuándo va a llover, sino en qué dirección está el aire acompañado de humo».

Esta situación, precisa, se vive hace alrededor de cuatro años, por lo cual se presentó en la sede de Servicios Comunales, después de varias quejas telefónicas a las instancias municipal y provincial de esa entidad.

Comunales, afirma Mayta, alega que no tiene buldócer para arrastrar la basura dos kilómetros hacia atrás, que es el sitio correcto del vertedero. Y para colmo, los llamados «buzos», buscadores de oportunidades en la basura, son los que prenden candela. De acuerdo con ese organismo, no está en sus manos controlar esa situación.

Según le han informado a Mayta, está planificado para este 2015 trasladar de lugar el vertedero, y las autoridades encargadas de ello son el Presidente del Consejo de la Administración y la Directora de Planificación Física en el municipio.

Mayta se entrevistó con los dos funcionarios. Y ambos confirmaron que está previsto el movimiento del vertedero. La Directora de Planificación Física, por su parte, aclaró que no deja de ser responsabilidad de Comunales dicha operación.

«Mientras el juego de pelota termina, señala Mayta, 28 casas y 63 vecinos de Factor Rojo continúan sufriendo esta contaminación».

Si alguien lo encontró…

Carmen Lezcano (Juan Bruno Zayas 2, apto. 2, entre General Lee y Lacret, Santos Suárez, La Habana) cuenta que su papá fue sometido a una cirugía a corazón abierto en mayo de 2014, en el hospital Hermanos Ameijeiras. Se le implantó una válvula aórtica y posteriormente se le colocó un marcapasos.

«La atención y el rigor profesional allí son encomiables, refiere. No tenemos palabras para agradecer a todo el personal de esa institución. En octubre hubo que ingresarlo de nuevo. Tenía un hematoma subdural y hubo que hacerle una trepanación.

«Para llevarlo al quirófano, primero hay que desactivar el marcapasos a través de un código. Le explico todo esto para que tenga una idea de los documentos que tenía en su poder mi padre y que perdió el jueves 5 de marzo.

«Fue a la consulta del cardiólogo y llegó a la casa sin los documentos. Todo: historia clínica con toda la evolución de la enfermedad, propiedad de válvula, propiedad y CD del marcapasos, órdenes de análisis y resultados de algunos otros.

Carmen ruega a la persona que lo haya encontrado, ya fuera en el hospital o en el ómnibus P-9, que, por favor, se lo devuelva. Y explica que todo estaba en un sobre de plástico con cerradura hermética, a nombre de Severino Esquivel.

Apoyo en momentos difíciles

Surisaday González Noriega (calle 38, No. 4311A, entre 43 y 45, San Nicolás de Bari, Mayabeque) proclama «el infinito agradecimiento al equipo médico del pabellón de Otorrinolaringología del hospital Calixto García de la capital, especialmente a las doctoras Teresita, Nora, Anareisy y Enitza; a los doctores Luisito, Pedro Javier, Richard y Fidel; a los enfermeros Damisel, Leticia y Gema, y al doctor Javier, de La Dependiente, por la atención tan esmerada que le dieron a mi madre, Limbania Noriega García.

«Desdichadamente, el estado de su enfermedad era muy avanzado, y el pasado 4 de marzo falleció. Pero en momentos tan difíciles en la vida de un ser humano, contar con el apoyo de personas de tan altas cualidades humanas es algo invaluable», concluye Surisaday.

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