Sin razón, pero no bien atendida

El pasado 26 de abril, Odalis Mora, del poblado de Boca, en el municipio de Mariel, calificaba como «arbitrariedad de la Empresa Eléctrica» el hecho de que hacía unos meses la facturación del consumo de su casa había subido bastante. Al principio, pensaron que era despilfarro familiar y tomaron medidas de ahorro. Pero la cuenta siguió llegando elevada, aun cuando no poseen equipos altamente gastadores.

En febrero, ella fue a la Unidad Empresarial de Base (UEB) Eléctrica, y el inspector que le atendió le dijo que él tenía siete días para visitar el domicilio. Pero nunca fue, a pesar de que lo vieron en el barrio varias veces. En marzo volvió la cuenta por las nubes. El hijo de Odalis fue a esas oficinas el único día que atienden reclamos de la población. Y la persona le expuso que no podía atenderle, pues tenía que ir al Banco.

A la semana siguiente, el esposo de la hija de Odalis habló personalmente con el inspector, quien afirmó, para su asombro, que no tenía queja de esa dirección, pero que en esa misma semana iría. Jamás fue. «En este mes de abril vino la cuenta y sigue el consumo elevado; para mí es una falta de respeto el hacer caso omiso de las reclamaciones», concluía Odalis.

Al respecto, responde Martín de la Concepción, director general de la Empresa Eléctrica de Artemisa, que el 28 de abril pasado fueron a casa de Odalis directivos de esa entidad y de la Unidad Empresarial de Base de Mariel. Y se revisó en la base de datos del área comercial los consumos históricos de la clienta, al tiempo que se comprobó el funcionamiento de su metrocontador, el cual medía la energía correctamente, por lo cual los consumos registrados eran reales. La queja fue declarada sin lugar.

Y al revisarse el Registro de quejas, se comprobó que el inspector Léster Rosell no registró la reclamación de Odalis en el momento de su visita. Y, por desconocimiento, Odalis no presentó queja al Centro de Atención a la Población de la UEB, la contrapartida del área comercial.

«Por el mal proceder de Léster Rosell con la clienta, al incumplir con sus obligaciones funcionales, y por no tener ese inspector otros antecedentes de tal índole, se determinó aplicarle la medida disciplinaria de amonestación pública…», informa Martín; y agrega que la Dirección Provincial de la Empresa Eléctrica se disculpó con Odalis por las molestias causadas.

Agradezco la respuesta. Si bien el metrocontador funcionaba dentro de los parámetros, la atención de la entidad, por negligencia continuada del inspector, no fue la correcta. A veces, con razón, esta se pierde por abandono de las funciones; no se le orientó correctamente a Odalis lo que luego el director explica. Ojalá la amonestación, un mecanismo tan desgastado en nuestro país, surta efecto correctivo.

¿Nadie veía el salidero?

El pasado 22 de marzo, Raisa Ruiz desde Ampliación del Sevillano, en el municipio capitalino de Arroyo Naranjo, denunciaba aquí que hacía más de un año, frente a su casa, corría un río de agua potable, por la rotura de una tubería maestra.

El 23 de junio, respondió Olga Lidia Márquez, directora en función de Acueducto y Alcantarillado del Sur, que en visita al sitio se comprobó que la red  hidráulica estaba ubicada bajo un árbol seco en el parterre; pero tal salidero no lo tenían «levantado» ni «reportado» en la oficina comercial.

Agregó Olga Lidia que el 31 de marzo se tramitó con el Director de Comunales del municipio para la tala del árbol, y se le pidió ayuda al Gobierno de Arroyo en la ejecución de las labores. Al fin, el 9 de junio se realizaron las labores conjuntas y se colocó una junta de reparación de 110 milímetros, al tiempo que se sustituyeron dos acometidas de 20 milímetros, para quedar así solucionado el caso.

¿Nadie vio el salidero que manaba agua potable hacía más de un año, en una ciudad donde escasea el agua para muchas personas? ¿Hay que esperar a que se reporte? En materia de administración pública, como sentenciara José Martí, «gobernar es prever».

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