Agua que se acaba… o se bota - Acuse de recibo

Agua que se acaba… o se bota

La NASA dice que la Tierra se está quedando sin agua, y en Cuba los embalses apenas alcanzaban el 36 por ciento de sus capacidades a fines de mayo. La sequía sigue haciendo de las suyas. Y para colmo, hay quienes agravan el déficit del estratégico líquido con su proceder.

Luis Lacosta despertó hace poco con la sensación de vivir al lado de un caudaloso río, allá en calle 2da. No. 25707, entre A y B, reparto Dolores, municipio capitalino de San Miguel del Padrón. No eran sueños. Un torrente de agua potable brotaba de una tubería rota. Lo comunicó al Gobierno municipal. Pasaron semanas y seguía brotando el agua. Solo atinó a escribirme…

Elizabeth Bazán Contreras contaba el pasado 5 de julio que eran ya nueve días que su edificio, el 731 de la zona 23 de Alamar, en la capital, no tenía agua. «No es motor roto, es simplemente que, al parecer, hay una llave de las tuberías que se mantiene cerrada, y la abren cuando el personal de Acueducto estima conveniente».

Varios vecinos fueron al Gobierno municipal y exigieron una reunión con el director de Acueducto, el cual explicó que «se perdieron los planos de las tuberías, y hay que ver si se contacta a algún jubilado que se acuerde dónde está la llave que una vez se cerró porque la cisterna se desbordaba. Prometió mandar una pipa que nunca llegó».

Desde Osvaldo Arniella 225, en Potrerillo, municipio cienfueguero de Cruces, denuncia Nilda Sarduy que antes llegaba una pipa cada miércoles desde la cabecera y repartía agua. De pronto no fue más, señala, y dicen que la misma ya no es de Recursos Hidráulicos. Pasó al Gobierno municipal. Han llamado a Recursos Hidráulicos en el municipio, la provincia y nacional, y al Gobierno municipal y provincial. Y el 11 de junio, cuando ella me escribió, afirmaba que «nadie da cuenta de lo que sucede, y si se puede o no resolver la situación».

Benigno González Toledo cuenta, desde Fundición 25802-A, entre Descanso y Manglar, en el barrio de Playa de la ciudad de Matanzas, que los vecinos llevan más de dos años sin recibir agua. El 3 de diciembre de 2013 visitaron por primera vez la oficina comercial de Acueducto y Alcantarillado de Playa, porque hacía meses que no entraba a lo largo de unas seis cuadras.

Tal situación, dice, surgió desde que se hizo una acometida de un ramal para abastecer a una nueva localización de edificios. Y es que aquella se realizó en el punto más alto de la tubería maestra, por lo cual se lleva totalmente el líquido.

Visitas y visitas a Acueducto y Alcantarillado, entrevistas sin soluciones… «Ya en una etapa anterior —precisa—, en que se tuvo que acudir a servicios de pipas de Acueducto, los choferes se parqueaban donde ellos entendían, y se negaban a llenar las cisternas, pues manifestaban que ellos no estaban para eso. Entonces, las personas, hasta ancianos e impedidos físicos, tenían que caminar para cargar agua. Claro, si usted paga 150 pesos, le llenan la cisterna, con sonrisa incluida…».

El colmo, según Beningo, es que días atrás, en una de las pocas casas a las que llega el agua mediante los famosos «ladrones», ni siquiera se pudo halar. Y cuando una vecina llamó al Puesto de Mando del Gobierno, le dijeron que los motores de bombeo de la Fuente del Conde, la que alimenta a esa zona, se estaban apagando porque se estaba consumiendo demasiada energía eléctrica en el horario de la madrugada.

«Claro que tiene que haber sobreconsumo, si en esta ciudad se desperdicia posiblemente el 60 por ciento del bombeo de las fuentes. No queremos visitas de justificaciones, lo que necesitamos es abasto de agua», concluye Benigno, en nombre del resto de los vecinos.

Situaciones similares, harto dramáticas, se están viviendo en el reparto Miraflores, de Moa, en Holguín, según Germán Rodríguez, vecino del edificio 43, mientras el agua se extravía por los salideros como el cercano al hotel Miraflores. Y en el consejo popular Minas Barreras, del municipio capitalino de Guanabacoa, cuenta Madelín Padrón Hernández, vecina de San Rafael 113 A, en Minas, que han estado hasta 23 días sin agua, a pesar de que el plan por pipas es cada siete días. Lo mismo en Rancho Veloz, Corralillo, Villa Clara, según Aymeé Acosta Díaz, residente en San Genis, entre Juan Bruno Zayas y Agramonte.

Si hay menos agua, y pocos recursos, entonces hay que administrarla racionalmente, y con respeto. Con más razón los salideros son criminales…

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