¿Contrato o maltrato?

La pregunta que titula hoy la sección bien podría hacérsela Daikel Hernández Pérez (Justo Sánchez 76, entre Libertad y Ricardo Pérez, Majagua, Ciego de Ávila), trabajador del hotel Playa Coco, perteneciente al grupo de Turismo Gaviota S.A., en el sitio turístico de Cayo Coco, provincia de Ciego de Ávila.

Cuenta Daikel que para acceder a ese cayo, a más de cien kilómetros de la ciudad de Ciego de Ávila, los trabajadores de los hoteles de Gaviota cuentan con transporte de Transmetro, y que Gaviota, mediante contrato firmado con aquella entidad, y pago anticipado, debe recibir ese servicio imprescindible cada día.

Pero, recalca Daikel, «son innumerables las quejas, demandas y reclamaciones que se le han hecho a esa empresa por incumplimiento con el contrato que esta tiene con los ya casi 20 hoteles que tiene este destino (Cayo Coco y Cayo Guillermo); y de nada ha servido».

Los hoteles de Gaviota en Cayo Coco, precisa, tienen contrato con cuatro ómnibus para transportar a los trabajadores en el turno que sale a las 6:30 a.m. de Ciego de Ávila, y regresa a las 5:30 p.m. de la zona turística. «Y en ocasiones envían uno o dos ómnibus para recoger a trabajadores de cinco hoteles. Imagine la cantidad de nosotros que quedamos desamparados, para regresar en “botella”, o venir de pie en la guagua los más de cien kilómetros después de una jornada de trabajo».

Eso, refiere, sucede casi a diario, lo mismo en la ida que en el regreso. El 7 de julio se quedaron a la espera en Ciego de Ávila alrededor de 35 trabajadores, sin poder llegar a su centro laboral.

Asegura Daikel que Transmetro, a despecho de lo contratado, manda sus ómnibus a otras provincias. Y dentro de la avileña los desvía para recaudar fondos, sin importarle que hay más de 60 ó 70 trabajadores, quizá más, que ya pagaron el servicio y no tienen otro medio para regresar a sus hogares.

Afirma que «tienen un ómnibus articulado que lo mandan casi a diario para Sancti Spíritus; otros para La Habana u Oriente —los mejores—; y si vas a la Terminal de Ferro-Ómnibus de Ciego de Ávila ves constantemente sus carros tirando pasaje para Morón o Jatibonico. También se han visto guaguas alquiladas por entidades o personas naturales para la playa. Y su razón de ser es transportar trabajadores del turismo.

«No es que no esté de acuerdo en que las alquilen o las manden para otras provincias como flete —apunta—, pero después que cubran las capacidades que fueron pagadas por los hoteles. Pero siempre tienen la misma respuesta cuando nos quejamos con razón: No tienen carros o están rotos».

No explica Daikel qué gestiones ha hecho Gaviota frente a Transmetro ante tal incumplimiento de lo convenido. Es sabido que los términos de las contrataciones entre personas jurídicas son de obligatorio cumplimiento; de lo contrario, la entidad afectada hasta puede demandar a la incumplidora ante la Sala de lo Económico de los Tribunales.

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