Jorge Luis recibe la ozonoterapia

El pasado 19 de mayo, Jorge Luis Pérez Álvarez revelaba aquí, desde la ciudad de Bayamo, una historia dolorosa para él, paciente VIH positivo, que padece polineuropatía mixta sensitiva motora medicamentosa, y experimenta fuertes dolores y calambres.

Contaba Jorge Luis que estuvo ingresado en el Hospital Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas, de Santiago de Cuba, donde le aplicaron 20 sesiones de ozonoterapia, que aminoraron sus dolencias, y desde allí le remitieron a la Clínica de Medicina Natural y Tradicional (MNT) de Bayamo, donde le dieron también 20 sesiones en dos ocasiones.

Pero posteriormente, el paciente fue remitido de nuevo por el médico de la familia para recibir una vez más la ozonoterapia. Y esta vez, en la Clínica de MNT de Bayamo le dijeron que no podían aplicarle el tratamiento, por ser un paciente VIH positivo, con el argumento de que contaminaría el equipo.

«Lo único que se pudiera contaminar, aducía Jorge Luis, es la sonda rectal que utilizan para el ozono, no el equipo. Y esas sondas son desechables, en el caso de pacientes con VIH».

En Santiago de Cuba, sin embargo, le dijeron que no tenían objeción alguna para aplicarle el tratamiento, pero ello implicaría los consiguientes gastos hospitalarios por 30 días, teniendo el servicio en su propia ciudad.

Al respecto, responde la doctora Noemis Doris Causa Palma, directora provincial de Salud en Granma, que la comisión investigadora creada al efecto entrevistó a Jorge Luis, al jefe del Servicio de MNT del Hospital Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, entre otros directivos de esa institución. También se revisó la historia clínica del paciente, y se discutió el caso en el Consejo de Dirección del hospital.

«Se comprobó, afirma, que el jefe del Servicio de Medicina Natural y Tradicional fue el responsable de responderle inadecuadamente al paciente, elementos que reconoció en la entrevista personal con la Comisión. Y se le aplicó la democión definitiva del cargo».

El caso, señala, se analizó en el Consejo de Dirección del hospital y en el de la Dirección Provincial de Salud, haciendo énfasis en la importancia que tiene una buena comunicación médico-paciente, la cual debe sustentarse sobre la base del respeto mutuo.

Informa asimismo que Jorge Luis recibió la ozonoterapia por vía transrectal, con todas las medidas de bioseguridad establecidas, y ya está programado su próximo tratamiento para el mes de noviembre.

Aclara también que, como el paciente ya había tramitado su queja a la Dirección provincial de Salud cuando escribió a esta sección la misma se encontraba en investigación cuando fue publicada.

Maryoris busca a Eulogio

No es usual en esta columna la búsqueda de familiares extraviados en el tiempo. Pero quienes siempre crecimos junto a nuestros padres no deberíamos desentendernos de esos hijos que buscan obsesivamente a alguno de sus progenitores, para armar definitivamente el rompecabezas afectivo de sus vidas.

Maryoris Naranjo Granada anda buscando a su padre, y solo sabe de él que se llama Eulogio Ramiro Naranjo Arias, residía en Los Cayos, Bayamo, y tenía dos hijos que vivían en Moa, según le dijo a ella su madre.

En busca de su padre ansiado, Maryoris ruega a cualquiera que le conozca o sepa de su paradero, que puede comunicarse con ella, en Reyes 41, entre Ruber López y Maceo, en Baracoa. Y el número de su teléfono es 2164138.

Sean por lo que fueren la ausencia y la distancia, nunca es tarde para recomponer el mapa familiar. Si Eulogio me lee, no dude en retornar por el camino del amor filial. Maryoris lo necesita, tanto como usted a ella. Ojalá se produjera el milagro del reencuentro. Entonces, uno de los dos debía escribirme, para cerrar esta historia de incertidumbres y lejanías.

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