Un remedio para las Parrandas

Ovidio Luis Gutiérrez clama por un remedio para las tradicionales Parrandas de Remedios, esa villa que acaba de cumplir medio milenio y donde él reside con orgullo, en la calle Hermanos García 56, entre Alejandro del Río y José Martí.

El remitente afirma que las famosas Parrandas remedianas, uno de los festejos locales más trascendentes y singulares del país, han declinado en los últimos tiempos. Y lo explica: los trabajos de plaza son cada vez más pequeños, con menos bombillas para iluminarlos y sin calidad, al igual que las carrozas, llenas de chapucerías. Los fuegos artificiales son muy pocos y sin tanta vistosidad, además de que personas inescrupulosas se los roban, y luego los venden impunemente.

Según Ovidio, la cerveza que se expende está caliente, y los comestibles de los quioscos son mediocres. Y ello provoca que los particulares vendan sus productos mucho más caros frente a la oferta estatal, además de que son escasas las orquestas hace años.

Todo este mal acumulado, refiere, dio lugar a lo que muchos temían: en el 2014 prácticamente las Parrandas no se pudieron celebrar.

Por sobre todas las cosas, Ovidio solo pretende que se haga un análisis sincero del retroceso que han experimentado, y les busquen un remedio a las Parrandas, orgullo y razón de ser de una villa cargada de historia y tradiciones, «para ver si nuestro pueblo vuelve a ser el de antes».

Agradecidos

Hay personas y colectivos empeñados en hacerles la vida más plena a sus semejantes. Y como la gente está tan necesitada de cumplidos y detalles, les sucede lo que a Elier Meirino Roque y su familia, que reservaron los días 28, 29 y 30 de julio en el hotel Brisas Bella Costa, de Varadero.

Elier, quien reside en Avenida 81, No. 11253, entre 112 y 120, en Güines, provincia de Mayabeque, narra que la familia decidió reservar para celebrar el cumpleaños de su sobrina. Y desde que llegaron al hotel todo fue de maravillas, empezando por el personal de seguridad de la instalación, hasta el trato tan profesional de camareros y todos en general.

No quedaron por debajo los de Relaciones Públicas, quienes, de conjunto con el resto de los trabajadores del hotel, regalaron a su sobrina un cake exquisito y de esmerada presentación, además de hacerle una recepción en la mesa buffet.

Y desde calle 14 Norte, edificio 4, apartamento 26 D, en el reparto Caribe de la ciudad de Guantánamo, Reina Lambert Matos cuenta que su hermana Marilín fue intervenida quirúrgicamente en julio pasado, en el Hospital Provincial Agostinho Neto, de esa ciudad.

«Fue una operación sumamente compleja y delicada de un equipo multidisciplinario encabezado por el profesor y doctor Piri, que le salvó la vida».

Reina agradece también a todo el personal paramédico, técnicos, de Enfermería y de Servicios de ese gran hospital. Y recuerda algo que no por común deja de ser excepcional, aunque a algunos se les olvide: «En otro país hubiera que gastar miles de pesos. Y en Cuba es gratuito».

Este redactor agradece a Elier y a Reina su sentido de la gratitud, eso que han extraviado muchas otras personas, quienes se sirven de la generosidad y la devoción ajenas, y no reparan en ellas.

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