Solar por partida doble

«Ofendida y decepcionada», así se siente Vilmarys Escalona Castro (calle 23, No. 2 B, entre Libertad y Lenin, Puerto Padre, Las Tunas), luego de más de tres años de gestiones para solicitar un solar donde construir su vivienda, y de sufrir tanto por la incompetencia ajena.

Cuenta la remitente que en 2012 solicitó el terreno de marras para levantar su casa, pues entonces tenía un niño pequeño y se encontraba embarazada. Y al fin, en 2014, se le concedió el solar. Lo pagó una vez notificada la resolución que la acredita para el mismo.

Se presentó entonces en las oficinas de Trámites de la Vivienda para hacer valer dicho pago. Y el 22 de enero de 2015 se le notificó la resolución como superficiaria del solar, firmada por la Directora municipal de la Vivienda, con fecha 30 de diciembre de 2014.

Entonces, Vilmarys se presentó en las oficinas de Trámites de la Vivienda, a solicitar las regulaciones urbanas para continuar el proceso. No le recogieron ninguna documentación, solo sus datos. Y le comunicaron que esperara en su hogar a que se le visitara para llevarla hasta el solar.

En febrero de 2015, la visitó una muchacha que se presentó como posesionaria de dicho solar. Y le explicó que se lo habían otorgado a su padre unos años atrás. Ella lo recibió como herencia después del fallecimiento de aquel. Le mostró la resolución que la acredita como superficiaria desde el 18 de diciembre de 2014. El mismo solar, ni más ni menos.

Entonces, Vilmarys se entrevistó con la directora de la Vivienda, quien le aseguró que habría respuesta, pues ella misma iba a valorar el caso. Pero el tiempo ha pasado, y nada de respuesta. Volvió Vilmarys y la directora de la Vivienda estaba en un curso. Quien la sustituía no sabía nada del caso. A esperar mucho más.

Cuando la directora se reincorporó orientó a la afectada que continuara con los trámites normales. Vilmarys fue a las oficinas de Trámites de la Vivienda y comprobó que su regulación urbana no estaba entre las concluidas. Le pidieron que volviera otro día.

Con esa paciencia del cubano para atravesar tantos laberintos, Vilmarys volvió. Y le comunicaron que debía comenzar de nuevo la solicitud porque no estaba hecha. No había evidencia de que ella hubiera estado allí. Le recogieron la documentación, como si nada hubiera sucedido. (¡…!).

Entonces fue a las oficinas de Planificación Física y se entrevistó con el técnico que le había recogido el trámite anterior, quien le explicó: cuando él presentó la solicitud de la regulación urbana a nombre de ella, salieron a relucir la otra dueña y su reclamación. Analizaron el caso y declararon con lugar a esta última.

«¿Qué hago yo?», cuestiona, ¿reclamar para una devolución del dinero pagado y comenzar de cero como la primera vez? ¿Y todo lo antes hecho, qué? Si no me presento preocupada por el trámite no me entero, pues nadie me notificó la decisión final.

«Me dejan sin un solar y no me lo dicen. ¿Por qué debo pagar por un trabajo mal hecho? ¿Nadie se dio cuenta de que existían dos personas con los mismos trámites del mismo solar?

«No estoy en desacuerdo en que, si por derecho le pertenece, se lo entreguen a la otra persona. Pero, al menos, si se equivocaron, que me hagan la entrega de otro solar, porque yo seguí legalmente lo que correspondía.

«Estoy verdaderamente ofendida y decepcionada», concluye Vilmarys.

Y este redactor se pregunta: ¿Hasta cuándo una institución estatal perjudicará al ciudadano con sus incompetencias sin que suceda algo que estremezca ese mediocre proceder? Si los responsables de tales dislates tuvieran que indemnizar de sus bolsillos a los afectados, sería otra historia, no esta de la impunidad.

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