¿Rompen y que arregle otro?

«La negligencia y la indiferencia están acabando con la ciudad», se duele la capitalina Elva de la Caridad Pérez (Santa Catalina No. 219, entre Lawton y Armas, Lawton, 10 de Octubre). Quien considere hiperbólica su idea, tras leer la misiva que nos remite, tal vez la valore en su justeza.

«La semana pasada, la OBE de 10 de Octubre, haciendo una maniobra con los cables eléctricos, partió un muro de mampostería donde están colgados todos los cables (por segunda vez), en la entrada de un pasillo donde habitan tres familias con niños. El muro está totalmente en el aire, y si se acaba de caer, caerá para la acera (…)», relata Elva.

El esposo de la remitente fue a las oficinas de la OBE y planteó el problema. Allí tomaron nota de la incidencia. Pasaron los días. También se comunicó a instancias del Poder Popular. Igual, siguió transcurriendo el tiempo.

A los ocho días volvió el esposo de Elva a la OBE. Era viernes. «Le informaron que el director solo atendía los jueves. Y el compañero de Operaciones le dijo que los responsables éramos nosotros. (…) Después de que lo rompieron y no hacen nada, dicen que la responsabilidad es de otros. Es inconcebible», expresa la lectora. Y recuerda que aunque los vecinos del lugar quisieran arreglar el problema por sí mismos, cómo se podría si no se retiran los cordones eléctricos.

¿Qué dice la Empresa Eléctrica en 10 de Octubre?

Llegó el desagüe, pero faltan palabras

La misiva de la pinareña Eloína Fernández Domínguez (calle 53, No. 6408, entre 64 y 66, Consolación del Sur) apuntaba la contradicción de que, por una parte, el Estado invierta recursos en Salud Pública y, por otra, se generen situaciones como la de una fosa albañal llena durante meses.

En la fosa del hogar de Eloína descargan los desechos de tres viviendas, y aunque la remitente pagó el 23 de junio de 2014 el servicio de vaciado, a la fecha de escribirnos (3 de febrero de 2015), aún estaba esperando por que la limpiaran. Tras varias gestiones con las entidades de Acueducto y Alcantarillado y el Gobierno municipal, la mujer se preguntaba cuánto más habría de esperar.

En respuesta a su misiva, que publicamos el 11 de abril pasado, llega la del ingeniero Gustavo González Naranjo, director general de la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado en Pinar del Río.

La comisión que se creó para atender el caso visitó a la promovente y comprobó que era cierto lo que planteaba, apunta Gustavo.

«La demora que existía por parte de Acueducto —precisa el funcionario— era por obstáculos constructivos que existían en la calle donde reside la compañera, los cuales impedían el acceso a la vivienda; en coordinación con la dirección de Comunales, el Gobierno municipal y la Dirección de la UEB se logró evacuar la fosa. Este caso, con razón, queda solucionado».

Agradezco la respuesta, pero no puedo dejar de señalar que en su extremada síntesis deja sin aclarar aspectos importantes. ¿Quién o quiénes eran responsables de encontrar alternativas a los problemas constructivos de la referida calle? Si ante la demanda pública de la lectora se logró que las entidades implicadas coordinaran esfuerzos en pos de una solución, ¿esto no se pudo hacer antes? ¿Acaso en el trabajo cotidiano de Acueducto y Alcantarillado no se tienen en cuenta y se sortean diariamente muchos obstáculos como este? Explicar más no significa gastar palabras por gusto, sino tender puentes necesarios para la información de la sociedad.

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