La indolencia nos reseca

Más que la implacable sequía, lo que nos reseca con saña es la indolencia y la dejadez.

Por eso el pasado 2 de septiembre José Alberto Iser censuraba que un enorme salidero en la misma esquina de 66-B y 29-F, en el municipio capitalino de Playa, llevara unos tres meses derrochando agua.

Los vecinos lo han reportado, afirmaba Iser, pero quienes fueron a revisarlo y atender el problema dijeron que se necesitaba un martillo neumático para abrir y no volvieron.

Al respecto responde José Antonio Yáñez Balbuena, director de Atención a clientes de Aguas de La Habana, que «al cliente le asiste la razón, dado que el salidero de referencia estaba reportado y con orden de trabajo desde el 10 de junio de 2015, y por razones que estamos analizando con los responsables correspondientes no se priorizó para su supresión oportuna».

Refiere el directivo que en visita al lugar funcionarios de esa empresa se entrevistaron con el cliente y comprobaron que el día anterior dicho salidero fue suprimido. Y añade que «con relación a este lamentable hecho, analizamos a los responsables y las medidas disciplinarias a aplicar, las cuales informaremos oportunamente».

A remolque de la queja…

El pasado 9 de agosto, Maira Victoria Puente denunciaba aquí que una bala de gas liberada, y comprada por ella el 14 de julio en el punto de venta de El Caney, en Santiago de Cuba, ya el 20 de ese mes ¡estaba vacía!

Fue al punto de venta y allí le informaron que debía reportarla a Servicios Mecánicos. Al día siguiente lo hizo. Le dieron el número 232 y le informaron que a partir del 22 tenían un plazo de 72 horas para cambiarle la bala.

El 30 de julio, cuando Maira me escribió, llevaba nueve días esperando, sin salir de su casa.

Había llamado varias veces, y le decían que tenía que esperar, porque no tenían carro. Maira se pregunta hasta cuándo la falta de respeto con un producto tan caro y  necesario, y en el caso del de ella, sin calidad ni garantía.

Al respecto, responde Lisette González Sardina, directora general de la Empresa Comercializadora de Combustibles de Santiago de Cuba, que la comisión investigadora creada al efecto visitó a Maira, revisó en la Oficina de Servicios Mecánicos los controles habilitados; y en el punto de venta de El Caney chequeó el cumplimiento de los procedimientos y normativas establecidos para la comercialización del gas licuado.

«Se comprobó que existió atraso en la solución al problema presentado, por encima de las 72 horas establecidas en los procedimientos», afirma, y explica: El reporte se hizo el 21 de julio y se solucionó el 3 de agosto, cuando se le repuso el cilindro a la cliente, exento de pago.

Explica Lisette que «este hecho estuvo originado por problemas organizativos presentados durante ese período en la programación de las visitas a los clientes con reportes de averías».

La queja, señala, fue analizada en el consejo de dirección de la Empresa y se adoptó un grupo de medidas: chequeo diario a la Oficina de Servicios Mecánicos, para verificar el comportamiento de la atención a los reportes dentro de las 72 horas; así como garantizar un equipo de transporte para dar repuesta oportuna a los reportes dentro de ese término.

También incluye capacitar a los especialistas que atienden a la población en la Oficina de Servicios Mecánicos, para garantizar una adecuada respuesta y atención a los reportes que hacen los clientes, y la evaluación semanal del servicio que presta dicha oficina.

Aclara que a partir de los resultados consiguientes adoptarán las medidas correspondientes para solucionar las inconformidades de los clientes en el menor tiempo posible.

Agradezco tanto la primera como la segunda respuesta. Pero en cuanto a esta última, se evidencia que ha habido serios problemas organizativos allí, y escasa preparación, al punto de que se adoptan medidas que ya debían haberse instrumentado como elemental y permanente estilo de trabajo.

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