Paga lo que debes…

José Alberto Barbado Galardy (Maceo 20, entre Martí y Ángel Guardia, Jaguaní, Granma) es uno de los tantos cubanos que ha tendido su mano a la humanidad. Licenciado en Cultura Física y entrenador de baloncesto, cumplió misión como colaborador de diciembre de 2010 a diciembre de 2012, en la República Bolivariana de Venezuela.

Y esta es la fecha en que aún no le han pagado aquí el total del dinero que debía recibir por la misión. Le faltan 965 CUC, correspondientes a cuatro descuentos del 40 por ciento del salario que recibió, los cuales le dijeron que se lo depositarían por transferencia cada seis meses, en la cuenta del colaborador que se le abrió en el Banco Metropolitano de Cuba.

«Me dirijo a ustedes un tanto desesperado, plantea, pues aunque he tratado de buscar la respuesta por los canales correspondientes, solo he recibido peloteo, falsas respuestas y mentiras, además de una larga espera de casi ya cuatro años».

Refiere que, según ha podido conocer, algo similar está sucediendo con otros colaboradores del grupo de 2011. Solo en su propio municipio conoce 28 casos en esa situación. José alberto afirma que le parece ilógico que con el control que se lleva con las misiones nadie sepa dar una respuesta a su caso: «Esto es algo que no pasa en ninguna otra misión», plantea.

Cuando él solicitó su estado de cuentas al Banco, constató que lo que falta por depositar es lo correspondiente a los primeros meses de la misión. Y comenzó entregando la solicitud con los datos personales y un estado de cuenta al funcionario de Colaboración en el municipio, y de ahí al homólogo en la provincia, quien participa todos los meses en La Habana, en una reunión con los directivos del Inder del país.

«Ahí empezó la odisea, subraya. Cada vez que nos acercamos a pedir respuesta, nos salían con algo distinto, hasta llegarnos a decir que no preguntáramos más ni hiciéramos esos planteamientos en las reuniones del organismo, que cuando tuvieran una respuesta nos avisarían. Así dejé por imposible la reclamación, pues pedían una actualización del estado de cuenta cada 15 días. Y este servicio, que era gratis, ahora vale cinco CUC, lo cual es imposible. Y más sabiendo que en Colaboración Nacional del Inder existe un listado que, con solo poner el nombre y pasaporte del colaborador, se sabe cuánto le han depositado y cuánto le deben.

José Alberto no entiende por qué su dinero lleva «cuatro años en el aire» ¿Quién tiene el dinero que me pertenece? ¿Conocerá la Dirección del país de esta situación? ¿Pagarán los culpables por estas negligencias?», concluye José Alberto.

Esperando por la justicia…

Alberto Rey (Santa Rita 28609, entre Montserrate y San Cristóbal, Pueblo Nuevo, Matanzas) cuenta que en octubre de 2010, el entonces presidente del Poder Popular en su municipio le visitó para solicitarle intercambiar su domicilio por otro que él escogiera y estuviera desocupado, con el objetivo de ampliar una escuela primaria que daba al fondo de la casa del primero. Y aceptó. Se le entregó la documentación legal y comenzó el trámite oficial.

Educación trajo a vivir a la vivienda de Alberto a su inversionista, y le entregaron a aquel su documentación.

«Comenzaron los cambios y arreglos supuestamente para la escuela primaria, subraya Alberto. Yo me trasladé a la vivienda conveniada, y ambos comenzamos los arreglos y modificaciones internas de ambas casas.

«Y al cabo de nueve meses, de yo sacar 76 camiones de escombros y basura, más los arreglos de cubierta y remodelación de la instalación, habiendo hecho una gran inversión de procedencia legal por mis obras artísticas y artesanales como artista independiente, me pararon los arreglos, me impusieron una multa y me mandaron a parar todo. Desde entonces me quedé sin casa. Educación salió de la mía, dejándola en ruinas prácticamente. Y hasta la fecha la mantiene con custodios».

Alberto lleva seis años reclamando a instancias municipales, provinciales y nacionales, y ha contratado abogados: «En ninguno de los casos he podido resolver, insiste, aun cuando me han comunicado que se está procesando. Poseo toda la documentación que respalda el caso: fotos, testimonios, evidencias de investigaciones estatales que lo comprueban, así como las leyes en las que me respaldo», finaliza.

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