Peligros acumulados…

En medio de tantos esfuerzos por eliminar los focos de infección trasmisores de varias epidemias, y cuando el país trabaja a toda costa por evitar que el peligroso Zika irrumpa en nuestras vidas, urge atender problemáticas de saneamiento acumuladas durante años, por desatención de las instituciones correspondientes

Pedro Antonio Mejías González escribe desde el apartamento B del edificio 19, en el reparto Paco Borreo de la ciudad de Camagüey, un reparto construido hace más de 20 años, y al cual jamás se le construyó una laguna de oxidación. Por ello, precisa, las aguas albañales constantemente se vierten a la parte trasera de dicha urbanización.

Ha sido planteamiento en todas las reuniones de la comunidad año tras año, señala, con conocimiento pleno del Gobierno local y de la delegada provincial de Recursos Hidráulicos, quien respondió que ese no era problema de Acueducto y Alcantarillado, porque dicho reparto no fue entregado en su debido momento a Acueducto

José Suárez Cedeño (Calle 3ra., Edificio 43, apto 4, Micro Distrito, Guáimaro, Camagüey, revela que ese inmueble donde residen varias familias está cerca de un drenaje — dígase riachuelo—, por donde corren los desechos de casi todo el poblado.

Después de las cinco o seis de la tarde, afirma, no se pueden tener ni ventanas ni puertas abiertas, por la  invasión de mosquitos en los hogares.

«En toda esta área donde residimos no se ha hecho ninguna labor de audiencia sanitaria, fumigación, ni nada que revierta la conciencia de las personas que residimos aquí, donde además hay varios edificios, niños en un círculo infantil cercano, en escuelas primaria y secundaria que también existen cerca y dos consultorios del médico de la familia.

«Creo, como opinan muchos de nuestros vecinos, que hay que tener seriedad en lo que se hace y lo que se dice, y ojalá que ni aquí ni en ningún lado de este bello país tengamos que lamentar que por falta de conciencia ciudadana, de efectivas medidas higiénicos-sanitarias y por no hacer lo que se está orientando, seamos parte de la presencia de este vector y por ende del Zika», concluye.

Arturo Ramírez Silva escribe en nombre de las 24 familias que residen en el pasillo interior de Calzada de Luyanó 562, entre Manuel Pruna y Juan Alonso, municipio capitalino de 10 de Octubre para denunciar un mal que dura ya diez años.

El asunto en cuestión es que las aguas albañales brotan por los tragantes del pasillo y de los apartamentos, pues la tubería de desagüe está tupida y rota, lo cual provoca que el piso se esté hundiendo.

Los vecinos llevan años planteándolo, pues ello ha traído consigo brotes de enfermedades como el dengue en el barrio. Y ahora temen por el peligro que supone el Zika. Asegura que ya recibieron la visita de los fumigadores, quienes «pasaron por el lado del charco, como si nada».

Cinco delegados consecutivos del Poder Popular, refiere, han tramitado la grave situación. «Pero lo cierto es que la situación cada día se agrava más. En estos momentos solo se resuelve con una tubería no mayor de 20 metros de longitud de producción nacional», concluye.

Maruchy Gil Sordo (Pasaje A, nro. 508, entre Pasaje Fernández y Lindero, reparto Vía Blanca, Guanabacoa, La Habana) cuenta que son constantes las inundaciones en las calles de allí, y el desbordamiento del río Martín Pérez, que colinda con el reparto, y está lleno de inmundicias.

Precisa que allí no hay sistema de alcantarillado. Al conectar las casas al sistema hidrosanitario, plantea, sellaron las alcantarillas. Y lo más crítico es la calle principal: cuando llueve se inunda, y la basura corre por ella; además de que entra a las casas, trayendo cucarachas, ratones, fango y basura. El día de abasto de agua, la calle también se inunda de agua potable y de albañales.

Denuncia también que el Martín Pérez está totalmente contaminado de desechos. Y cuando dragan, la grúa deja todo lo que extrae en las orillas. Al llover,  todo vuelve al río.

«No se puede esperar toda la vida», sentencia Maruchy, cuando precisa que todo es de conocimiento del Gobierno municipal. «El lugar se deteriora cada día más y se hace más inhóspito».

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