Respeto para el artista cubano

No es la primera vez que un artista cubano, desde el más notorio hasta el más humilde, denuncia aquí los tropiezos y morosidades para cobrar el fruto de su trabajo, por irregularidades de las empresas comercializadoras de la música y los espectáculos, las cuales se nutren y se sostienen con parte de los ingresos de ese talento.

Hoy escribe Rogelio Rivas Sánchez, cantante adscrito a la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos Adolfo Guzmán, y residente en Hospital 257, entre San Lázaro y Jovellar, en la capital. Y lo hace para denunciar los problemas que tienen con el impago o atraso de los ingresos que deben cobrar mensualmente por su trabajo, que realizan en cualquier punto de la geografía nacional.

Aclara que se han quejado a la dirección de su empresa y a diferentes instancias, pero no hay solución al problema.

Todo comenzó, cuenta, en 2015, después de casi 19 años trabajando allí. Un buen día llegó a cobrar, y al igual que muchos de sus compañeros, recibió la sorpresa de que no tenían ingreso alguno. «Mes tras mes, apunta, o no nos pagan, pagan incompleto, pagan tarde o pagan fuera de término y fecha. Incumplen contratos de trabajo y todas las normas, partiendo de la primera, que el salario de los trabajadores se respeta por sobre todas las cosas».

Alega que nunca se dio explicación, ni se hizo reunión para tratar el tema. Mes tras mes tienen que tocar la puerta de la dirección para reclamar lo que es un derecho.

Explica que ellos brindan servicios a terceros, y estos pagan a la Empresa por cheque. De esa cuantía se deducen sus honorarios; una parte va para la Empresa y otra para la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).

«Alguna que otra oportunidad se nos entregaba un cheque para que fuéramos a cobrar al banco, con todas las molestias que eso supone. Si yo personalmente entrego los cheques, una vez entregados a la Empresa e ingresados los importes a la cuenta, ¿qué justificación posible existe (que no nos la han dado) para no pagarnos el salario que nos corresponde por ley cobrar? ¿Adónde fue a parar nuestro dinero, fruto de nuestro trabajo y esfuerzo diarios?».

La última noticia que tuvo Rogelio —y lo supo en los pasillos de la Empresa— es que esta había sido intervenida por la Dirección de Cultura de La Habana y su Director y Subdirector removidos del cargo, sustituido el primero en funciones por la Subdirectora provincial de Cultura.

Mientras tanto, Rogelio fue el pasado 23 de febrero a cobrar y no le salió ni un centavo. Pero el problema es acumulativo, explica, porque ahora el 10 de marzo le pagarían el salario que debía haber devengado el 23 de febrero y no el que debió recibir este mes.

«Prácticamente me acabo de entrevistar con la nueva Directora y ella me ratifica que está trabajando en revertir la situación, y hay una comisión investigando. Yo creo que esto hay que denunciarlo públicamente, para que termine y nunca vuelva a suceder en otro centro de trabajo.

«¿Cómo pueden estar los trabajadores sufriendo esta situación —pronto hace ya casi un año— y que no haya una autoridad mayor que nos proteja y le ponga con prontitud efectiva fin a este abuso? ¿Por qué los trabajadores tenemos que pagar las consecuencias por malos manejos de la administración? Porque estamos hablando del sustento».

Para colmo, afirma Rogelio que en esa empresa hace tiempo no existe organización sindical ni nadie que los represente ante tamañas arbitrariedades.

«¿Cómo puede una persona —pregunta— vivir y mantenerse o mantener a su familia si no recibe el dinero por el cual trabaja? Y estamos en tiempo de pagar la declaración jurada sobre ingresos personales y nuestra seguridad social. ¿Cómo, si no nos pagan?».

Sería esencial que el Sindicato de Trabajadores de la Cultura plantara fuerte y firme ante tales irregularidades, que no solo se generan en la Adolfo Guzmán. De paso, se enteraría del porqué allí no existe sindicato que defienda el derecho de esos trabajadores.

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