Oídos indefensos

Mientras la anarquía e impunidad sonoras sigan haciendo estragos en los oídos de la gente, esta columna continuará acompañando cualquier reclamo por el respeto a la paz y tranquilidad de los ciudadanos.

Esta vez la denuncia proviene de Ángel Orama Domínguez, en nombre de 44 vecinos firmantes y colindantes con el Círculo Social 1ro. de Mayo, del municipio artemiseño de Bauta. Motivo: El ruido desmedido de ese centro recreativo durante los fines de semana.

Ángel, quien reside en la Avenida 249 No. 14614, de Bauta, manifiesta que durante más de 22 años ese vecindario ha tenido que experimentar «un verdadero estado de indefensión ante la actitud pasiva de las instituciones municipales (...)».

«En un país como el nuestro —señala—, donde lo más preciado siempre ha sido el derecho pleno a la vida, ¿cómo se puede entender y admitir que a seres humanos se les prive del uso y disfrute de un bien tan sensible como la vivienda? ¿Cómo es posible que se permita que, fin de semana tras fin de semana, y cualquier otro día de la semana que ellos planifiquen, sea violada la privacidad de nuestros hogares con el ruido estruendoso del Círculo Social?».

Cuenta que el 24 de diciembre de 2014, la Dirección Municipal de Salud, tras una investigación exhaustiva, prohibió el uso del área exterior del Círculo, no solo para la música, sino para cualquier tipo de actividad. Pero dicha prohibición, enfatiza, ha sido burlada sistemáticamente, sin que nada suceda.

«Nada justifica lo sucedido aquí durante tanto tiempo, señalan. En nuestro municipio existen espacios para la recreación de la juventud, y en el caso improbable que no existieran, no puede hacerse pisoteando la salud y los derechos de otros. Toda violación de Derecho es grave. Toda inobservancia de la Ley es grave. Las consecuencias muchas veces son insospechadas en el orden social y político», concluye.

Un peligro alertado

El pasado 11 de marzo, Alexis Canetti (Porvenir 519, entre Tejar y Pocito, Lawton, La Habana) alertaba aquí que frente a su casa, ya hacía 15 días que dos cables de acometida eléctrica daban chispazos cuando, por el aire, rozaban.

El remitente refería que el problema ocasionaba bajas de voltaje que afectan los equipos eléctricos del vecindario, además del peligro que representaban en otros órdenes.

Contaba que lo reportó al 188888 de la Empresa Eléctrica, y le dijeron que era un asunto de poda de árboles, el cual corresponde a la Organización Básica Eléctrica (OBE) del municipio. Y al habla con la secretaria del director de la OBE, esta le ratificó que ello era de poda, además de que prometió que lo iba a reportar. Pero 15 días después, todo seguía igual.

«Si un cable de esos cae y mata a un ciudadano, ¿entonces qué?», concluía Alexis.

Al respecto, responde Ricardo Mangana Pérez, director general de la Empresa Eléctrica de La Habana, que el propio 11 de marzo, el Director de la UEB municipal de 10 de Octubre visitó a Alexis para comunicarle que ya estaba resuelta la avería, al haberse podado las ramas del árbol que provocaban el corto circuito.

No obstante, dicho director se percató allí de que aún faltaba poda y reparación de los conductores del circuito secundario para evitar futuras averías, lo cual fue realizado al siguiente día.

Añade Mangana que este fue «un caso de maltrato a la población en cuanto al servicio, pues hubo una demora injustificada en la reparación de la causa principal, al no realizarse el trabajo desde el primer momento por las parejas de guardia que en las primeras dos ocasiones estuvieron en el lugar de la queja».

Precisa que a esas parejas de guardia responsables de los hechos, se les propone como medida el descuento del 25 por ciento del salario. Y a la secretaria, cuya respuesta no fue la adecuada, y quien no comunicó inmediatamente a la Dirección de los hechos para su solución, se le hizo un señalamiento crítico ante el colectivo de trabajadores.

Agradezco la respuesta, y solo me apena que el problema se haya resuelto luego de publicado aquí y no antes, precisamente por la irresponsabilidad de la secretaria y los que estaban de guardia. Ni señalamientos ni descuentos compensan lo que pudo haber sucedido.

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