El torcedor, con razón en parte

¿Métodos torcidos con el torcedor? Así titulamos el 29 de marzo último la queja de Hugo Zulueta Carbonell, quien había trabajado por dos décadas en el sector tabacalero y, específicamente en los últimos ocho años, en la Empresa de Tabaco Torcido H. Upmann (José Martí).

Narraba Hugo que al escribirnos llevaba prácticamente un año sin laborar, en espera de la vista pública para la decisión de una medida disciplinaria en un proceso que el remitente describía con irregularidades.

Tras ser adoptada, el torcedor se dirigió varias veces a instancias como la Fiscalía municipal y provincial, y la Dirección de Trabajo y Seguridad social a esos niveles. Desde dichas instancias, se le orientó al Órgano de Justicia Laboral de Base (OJLB) que se pronunciara con respecto al caso.

Tras varios intercambios con el afectado y dilaciones en el proceso, rememoraba el trabajador que la segunda responsable del OJLB le explicó que no habían efectuado la vista por estar atrasados con estas actividades, que dejara sus datos y se le contactaría. Eso fue finalizando el mes de noviembre de 2015, y hasta el 25 de febrero de 2016 aún no lo habían llamado. Mientras tanto, Hugo permanecía sin poder trabajar para ganar su sustento y el de su familia.

A propósito de su misiva, contesta Arairis Aponte Macías, directora general de la Empresa de Tabaco Torcido José Martí. Afirma que la medida disciplinaria aplicada a Hugo Zulueta Carbonell «está en correspondencia con las infracciones cometidas por sus reiteradas afectaciones económicas a la empresa».

Refiere Arairis que, según los representantes del OJLB, se había citado en varias ocasiones al trabajador y este no había asistido, «aunque no tienen cómo demostrarlo», porque dichas citaciones no fueron escritas.

«Se comprueba que el trabajador no asistió a la vista pública del 8 de abril de 2016, para la cual sí fue convocado oficialmente por la secretaria del OJLB. Debido a sus ausencias, el órgano tomó como acuerdo 03/16 declarar sin lugar la apelación, lo que se le dio a conocer al trabajador», apunta la Directora.

No conforme con esto —precisa—, Hugo apeló al Tribunal Municipal de La Habana Vieja, como es su derecho. La respuesta de esta instancia aún está pendiente.

En el proceso, reconoce, «hubo morosidad por el OJLB y la empresa, y se considera la queja de Hugo Zulueta Carbonell “con lugar en parte”; se le informó a la Dirección Municipal de Trabajo en Centro Habana la falta correspondiente al OJLB para que se tomen las medidas pertinentes y sean comunicadas a la empresa. Asimismo, por la falta de exigencia y seguimiento de la dirección de la empresa sobre el cumplimiento de los términos establecidos en el proceso y el tratamiento al trabajador, se realizó el análisis en la comisión de cuadros de Tabacuba y se aplicó medida disciplinaria con la dirección de la entidad».

Agradezco la respuesta de Arairis Aponte Macías. No obstante, en su misiva hubiera sido oportuno se precisaran algunas cuestiones importantes. Queda sin aclarar cuáles han sido las «reiteradas afectaciones económicas» del empleado a la empresa, y cuáles medidas disciplinarias se aplicaron en primera instancia al trabajador y luego a la dirección de la entidad. También sería bueno conocer cuáles fueron las razones por las que el trabajador no asistió a la vista pública del 8 de abril, a pesar de haber sido oficialmente citado. Mientras más detalles se brinden, quedarán mejor esclarecidos los asuntos. Aquí no sobran las palabras.

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