¿Por qué no antes?

El pasado 31 de agosto, ya muy cercanos al inicio del curso escolar 2016-2017, reflejé aquí la preocupación de Yoany Pino Ledón desde Quemado de Güines, en Villa Clara. Por mi experiencia con ese nombre, deduje que era una mujer, pero posteriormente quien escribía me hizo saber que era un hombre. Y antes que todo, me disculpo con él, pero desafortunadamente con estos patronímicos de hoy nunca se sabe el género del remitente.

Luego de la aclaración, preciso que Yoany contaba entonces que en el curso escolar pasado los alumnos de prescolar de la escuela primaria Antonio Briones Montoto fueron trasladados temporalmente a un local de un politécnico en la localidad, por estar el techo de sus aulas en muy mal estado, incluyendo una pared de los laterales. Y en este curso su hijo pequeño comenzaba el prescolar.

Afirmaba el padre que inicialmente se había dicho que la reparación de las aulas de prescolar de la primaria comenzaría en mayo pasado, a más tardar en junio. Pero el 15 de agosto no se había movido aún el primer bloque.

Al habla con la directora de la escuela, esta le dijo que la obra no se terminaría antes del 5 de septiembre, pues no estaban todos los materiales. Y de la Dirección Municipal de Educación le habían informado que era posible que se concluyera antes del 15 de septiembre. Yoany relataba que, al momento de su visita, ambas aulas estaban llenas de escombros de la pared derribada, y con materiales de construcción.

Como dedujo que era difícil que esas aulas se concluyeran en la fecha fijada, fue al local provisional del politécnico y observó los baños que tendrían que usar los pequeños, compartidos con un local de la ANCI, una casa particular y los propios alumnos del politécnico.

Un baño con la puerta semidestruida, y el otro apenas con una cortina rota. Las tazas siempre tupidas y muy altas para esos niños. Y el tramo hacia los baños largo, a la intemperie, de manera que cuando llueve hay que mojarse. Y cuando un niño necesita ir, la maestra debe interrumpir su clase. Yoany exigió explicaciones por la falta de condiciones.

Al respecto responde Esperanza González Barceló, directora de Educación en Villa Clara, que la Briones Montoto está incluida en el plan de reparaciones y mantenimiento, por parte de la Empresa Provincial de Aseguramiento de los Servicios de Educación.

Se previó la obra para julio y agosto de 2016, precisa, pero hay atrasos en la ejecución por la no existencia de acero. Y se trabaja para su terminación.

«Teniendo en cuenta que la escuela disminuye matrícula —afirma—, y que el centro dispone de local con condiciones para el prescolar, se decide trasladar nuevamente al grupo a su centro de origen, solución que la directora del centro no encontró con anticipación a la inquietud de los padres (que consistía en reordenar la matrícula), causa que provocó que los padres remitieran su preocupación a la sección Acuse de Recibo».

Finalmente, afirma que el 31 de agosto funcionarios del Partido y de Educación visitaron el centro y se corroboró el reordenamiento que se hizo de la matrícula y los grupos, al punto de que se logró reubicar el prescolar en la escuela.

Agradezco la respuesta y la feliz solución del asunto, para beneplácito de los más pequeños y sus padres. Y al final uno se pregunta por qué se decidió primeramente sacrificar a los más pequeños, y solo con la revelación de la queja aquí se reconsideró.

Falta transparencia en la respuesta. ¿Por qué lo que se acordó al final no pudo asumirse desde un principio? ¿Por qué no se explica quién asume la equivocada decisión de enviar al prescolar a un sitio que no reunía las condiciones? ¿Qué hubiera sucedido si ese padre no denunciara el asunto a esta columna?

Y falta también una visión autocrítica en la respuesta.

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