Peligro mientras anden sueltos

Una historia tremebunda narró aquí el pasado 16 de junio Eida Gallego Rivero: el 29 de abril de 2016 su hermana Eldys Gallego Rivero, y el esposo, Claudio Martínez, residentes en Falla, Ciego de Ávila, iban en una moto por el batey La Oriental, cuando los atacó una manada de búfalos que, al parecer, estaban sin control.

A Eldys le causó fractura del cúbito del brazo izquierdo. Fue intervenida quirúrgicamente para colocarle una varilla que debía tener durante dos meses. Pasado ese tiempo, debería entrar de nuevo al salón de operaciones para retirarle el dispositivo, y comenzar la rehabilitación. Y Claudio, aunque portaba casco protector, recibió golpes en la cabeza, que le produjeron una fractura de cráneo con hemorragia. Por ello estuvo ingresado en el hospital de Morón.

Eida refería que, según comentarios de varias personas, ese tipo de accidente se ha registrado en otros municipios avileños, con lamentables consecuencias.

Al respecto, el pasado 22 de septiembre recibimos la respuesta de Orlando J. Pérez Pedreira, delegado de la Agricultura en Ciego de Ávila, quien señala que «la situación de los búfalos sin control en la provincia hoy constituye uno de los principales temas de ocupación de la dirección estatal y empresarial de la Ganadería».

Precisa que la crianza de búfalos comenzó en ese territorio en 1987, primero en el municipio de Bolivia, posteriormente en Venezuela, y finalmente se llevaron para Chambas. Pero desde un inicio el control de los mismos fue deficiente, dados los instintos propios de esa especie de buscar siempre el retorno a su lugar de origen.

Afirma Orlando que hoy más del 85 por ciento de la masa bufalina «está sin control, vagando en horas nocturnas en busca de agua y alimento en áreas de los tres municipios ya mencionados, y algunos animales pasan a otros municipios, como Primero de Enero y Baraguá».

El problema, refiere, ha motivado que en la provincia se tomen medidas para reducir esos riesgos, mejorar el control e ir buscando una forma de crianza de esa especie —que hoy se considera asilvestrada— que sea más sostenible tanto desde el punto de vista productivo como en su relación con el entorno.

Entre las medidas adoptadas, se destaca la creación de brigadas de monteros para la captura de los animales principalmente en horas nocturnas, cuando salen de las zonas intrincadas en busca de alimento y de agua, huyendo de las plagas de mosquitos.

También, señala el Delegado de la Agricultura, se crean trampas, a manera de un cercado en forma de embudo que permite que entren y vayan hacia corrales con mayor seguridad, donde se encierran. Y en esas trampas, el suministro de alimento atractivo por el olor (miel, bagacillo con miel y hollejo de cítrico, entre otros).

Manifiesta que, específicamente en Chambas, donde esos animales, en grupos de más de 500, salen a pastar desde las últimas horas de la tarde, se han creado potreros con su correspondiente cerca eléctrica y condiciones de abundante agua y pasto.

Informa que en 2015 se capturaron 726 cabezas de esa especie. Y agrega que los búfalos son muy productivos en carne y leche, y en la medida en que se incrementen los controles sobre ellos será superior su aporte.

Concluye que durante más de 25 años los esfuerzos en el manejo de esos animales y en el trabajo de recuperación de su control han ido en ascenso, aunque es duro, y sus resultados finales no son cuestión de días o semanas, si no que requieren de tiempo más largo.

Pero reconoce que, «ajustando la estrategia, planificando la forma de acuerdo al terreno y los recursos de que se dispongan, puede acortarse el tiempo para alcanzar el objetivo de tener en mayoría el control sobre los mismos».

Señala al final que se le notificó esta respuesta a Eldys, quien está satisfecha con la atención a la queja de su hermana, y es conocedora de que la situación del control de los búfalos es compleja, pero no especifica si hubo una elemental disculpa para con los accidentados, ya que no es costumbre en nuestro país la indemnización por tales daños.

Se agradece respuesta tan pormenorizada, pero nadie andará tranquilo por esos lares mientras más del 85 por ciento de esa masa ande sin control; por las pérdidas económicas que supone tal albedrío, y, lo que es más importante y urgente: el peligro que representan para la vida humana por los campos, caminos y carreteras de Ciego de Ávila.

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