El olvido de los olvidos

El pasado 12 de octubre reflejé la queja de Vilma Baró Morgado, quien reside en la azotea de un edificio en La Habana Vieja con su mamá de 78 años, que es hipertensa, diabética y con artrosis generalizada, por lo cual camina auxiliada por un bastón.

Narraba ella que para llegar a su casa ambas suben una añeja escalera de madera desvencijada, con huecos y escalones prácticamente en el aire. Y lo hacen auxiliadas por algún vecino.

La escalera fue declarada en mal estado por dictamen técnico de la Unidad Municipal Inversionista de la Vivienda (UMIV) hace tres años, con peligro inminente de derrumbe.

Vilma estuvo tiempo buscando soluciones en distintas instancias, incluida la Dirección Municipal de la Vivienda de La Habana Vieja. En febrero de 2016 se entrevistó con la presidenta del Consejo Popular, quien le prometió respuesta que nunca llegó.

«¿Hay que esperar a que haya un derrumbe de la escalera, y que pierda la vida una anciana de 78 años, para que se ocupen de arreglarla?», decía entonces.

Y el 12 de diciembre llegó a nuestra Redacción una carta de respuesta fechada el 17 de octubre pasado, firmada por Liz Y. Alfonso y Omara Figueroa, subdirectora de Inversiones y jefa del Departamento de Atención a la Población, respectivamente, de la Dirección Municipal de la Vivienda en La Habana Vieja.

La misiva señala que en inspección hecha al inmueble el 11 de octubre se confirmó lo planteado por Vilma con respecto al mal estado de la escalera, al encontrarse desplazada y presentar diez centímetros de separación del muro de carga, y con tablones sueltos.

Tal situación se corroboró en visita y entrevista hechas a Vilma. Y agregan que «en conciliación realizada conjuntamente con el jefe técnico de Secons (Demoliciones) el jueves 13 de octubre se tuvo en cuenta darle prioridad a esa obra, debido a que dicha escalera presenta peligro inminente de derrumbe; el viernes 14 de octubre se tramitó a Secons la orden de emergencia y quedaron en que iban a comenzar los trabajos», concluyen.

Agradezco la respuesta. Pero hace tres años la escalera fue declarada en mal estado por dictamen técnico de la UMIV, con peligro inminente de derrumbe. Y Vilma ha estado todo este tiempo buscando solución en distintas instancias, incluida la misma Dirección Municipal de la Vivienda, la cual ahora responde, compulsada por la revelación pública del caso. Sea por lo que fuere, las dos mujeres viven en peligro inminente hace tres años, sin que haya aparecido solución alguna para su escalera.

Y Secons (Empresa Provincial de Servicios Especializados de la Construcción) ni siquiera ha reaccionado ante el drama de esas dos personas con una respuesta a esta columna, desde la publicación del caso aquí el pasado 12 de octubre. ¿Habrán comenzado los trabajos?

La única forma de demostrar la sensibilidad y el compromiso social de una institución estatal es sirviendo al ciudadano y atendiéndolo, sobre todo cuando el reclamo es urgente.

¿Por qué volver a pagar?

Julio Simoneau (calle 29 No. 209, apto. 8, entre B y C, Vedado, La Habana) cuenta que el pasado 2 de noviembre solicitó su nuevo carné de identidad en las oficinas de 17 y J, en Plaza de la Revolución.

El 16 de ese mes fue a recogerlo y no aparecía, por lo cual tuvo que hacer de nuevo los trámites para el dichoso carné. El 2 de diciembre vuelve por el nuevo carné. Pero este tenía un error en su apellido (¡Qué paciencia hay que acopiar!).

La supervisora le informó que debía comprar de nuevo los sellos de timbre: otros 25 pesos. «Por qué tengo que pagar dos veces los sellos de timbre por un error de ellos. Me parece muy injusto», concluye Julio.

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