Hogar, al fin, hogar

Este es un acuse Feliz, así con mayúscula. Reseña el cierre de un complejo caso que, con la de hoy, ya va por su cuarta aparición en la columna. Y que espero, alegremente, no volver a mencionar.

En 2017 se cumplen 20 años de que la pinareña Elvira Interián Rojas y su familia (Maceo Interior, No. 17, Reparto Especial, San Luis) perdieran la vivienda y todo lo que poseían dentro a consecuencia de un accidental incendio.

Desde ese instante mucho ha bregado esta batalladora mujer, madre y guía de familia, para obtener una casa. La primera voz pública de su caso la dimos aquí, el 5 de marzo de 2016. Relataba entonces la mujer el largo itinerario de gestiones tras el cual, había ya pasado por el préstamo de un local perteneciente a la Dirección Municipal de Educación (DME); la entrega de un módulo para terminar una «vivienda por cooperación»; el Acta de Terminación de una casa a su favor que no existía; la inclusión en un Plan Estatal del Micons en 2011; el paso a una casa cuyos habitantes habían abandonado el país y el requerimiento de que este último inmueble debía ser dividido para atender a otro caso social, con lo cual no estaba de acuerdo la remitente.

El 3 de mayo de 2016, publicamos la respuesta al caso que remitía Elsa Margarita Padilla Marimón, presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular en San Luis, quien enumeraba los materiales entregados a Elvira y los suyos para la edificación de casa, el término de ocho meses como préstamo para la vivienda que actualmente ocupaba la sanluiseña y lo perentorio de dividir esa edificación para atender a otro núcleo familiar afectado.

Sin embargo, la historia no concluía ahí, pues el 18 de octubre de 2016 retornó a nuestras páginas la vueltabajera aportando nuevos datos y aclaraciones en torno a su historia. Detallaba punto por punto el destino de los materiales que le fueron entregados, algunos de los cuales se los habían vuelto a solicitar instancias estatales para varios trabajos. Asimismo, ripostaba que nunca se manejó con ella el término de préstamo por ocho meses del inmueble en discusión y se detenía en el contrasentido de que ya hubiese terminado de pagar al Banco Popular de Ahorro sanluiseño los casi 5 000 pesos de la casa «fantasma» puesta a su nombre, mientras las autoridades del territorio le comunicaban que podría ser declarada incluso como ocupante ilegal. Respaldaba sus criterios con numerosa documentación.

Hoy damos curso a la respuesta de Oscar Yumar Alfonso, director provincial de la Vivienda en Pinar del Río. Tras las indagaciones pertinentes explica Yumar que «en su momento fueron sancionados los responsables de las violaciones cometidas al dictarse la Resolución de transferencia de propiedad No. 153/00, donde se le reconoce la cuestionada titularidad a Elvira (…) de una vivienda que no existe». No aclara el momento, ni los responsables, ni las medidas tomadas.

En cuanto al inmueble que ocupa actualmente la sanluiseña y su familia, se decidió, de acuerdo con las autoridades del municipio, los ocupantes actuales y la otra familia con problemas, proceder de la siguiente forma:

«Primero: La Dirección Municipal de la Vivienda (DMV) en San Luis iniciará proceso para anular la Resolución de transferencia No. 153/00 (…).

«Segundo: La DMV en San Luis definirá, a propuesta del Consejo de la Administración Municipal (CAM), el estatus definitivo de la vivienda que actualmente ocupa Elvira (…) cuyos ocupantes emigraron del país, pero que el documento de titularidad se encuentra a nombre de otra persona.

«Tercero: Una vez concluido el trámite de actualización de propiedad el CAM adoptará, por Acuerdo del Órgano (inferimos que del Poder Popular) beneficiar a la familia de Elvira (…) con la vivienda que ocupa en el primer nivel. Lo construido en el segundo nivel, con el resto del área libre de la azotea, asignarlo al caso social definido con anterioridad por el municipio, facilitándole subsidio para ampliar el área útil y convertirlo en vivienda adecuada».

Concluye el funcionario afirmando que Elvira agradeció la atención ofrecida y estuvo de acuerdo con las decisiones que se adoptaron.

Ya sin espacio, agradezco la respuesta del Director provincial y comento un par de elementos. Es una lástima no sea más abundante la carta en cuanto a los resultados de la investigación que se efectuó. Puedo suponer, por el saldo final, que los contraargumentos aportados por la lectora en su segunda misiva a JR tenían solidez y carácter irrebatible. También es de elogiar la salomónica solución que, finalmente, las autoridades del territorio brindaron a un problema que nunca debió expandirse tanto.

Como les dije al inicio, este es un acuse feliz. Quedemos con la lección de Elvira: pelear, con altura y decencia, por lo que todos hemos conquistado en Cuba para todos. ¡Felicidades!

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