Impagos, impagos...

Sea quien sea: entidad estatal, forma de gestión privada o cooperativa, allí donde se afecte la economía del campesino con violaciones o dilaciones de pago, se está conspirando contra la producción agrícola. Eso es muy serio. Y no siempre es la entidad estatal la morosa...

El agricultor René Pacho Zaldívar, socio de la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Lázaro Peña, escribe desde Jagüey  Blanco, en Laguna Blanca, Contramaestre, provincia de Santiago de Cuba. Y lo hace para narrar la situación que presentan él y otros asociados a esa CCS.

«No entiendo el porqué nuestra cooperativa dilata tanto los pagos a efectuar, subraya. No se toman medidas al respecto. ¿Cómo es posible que desde mayo de 2016 aún no se me haya pagado la transportación que realicé de la cosecha de tabaco?».

Según la UBE de Tabacuba en Contramaestre, señala, ellos hicieron el pago en su momento a nuestra cooperativa. Y pese a las infinitas reclamaciones de los socios, aún está pendiente. Hubo sustitución del Presidente, pero ni así.

Las irregularidades con el pago tienen varias modalidades. De acuerdo con René, en agosto de 2016 le entregaron  un cheque de más de 11 000 pesos por la cosecha realizada.

En desacuerdo con esa cifra y los procedimientos contables efectuados, el campesino reclamó ante múltiples instancias y exigió lo que le correspondía. A finales de octubre le liquidaron la cosecha en 25 000 pesos. Y nada sucedió.

La entrega de los fertilizantes que demanda el cultivo del tabaco es el otro nudo gordiano. La UBE plantea que se lo entregó a la cooperativa. «Y lo que he recibido hasta la fecha, subraya, ha sido muy, pero muy por debajo de lo necesario; situación esta que ha afectado considerablemente mi cosecha actual de tabaco.

El otro impedimento —¡qué de barreras para el hombre de campo!— es la deuda que tiene la Empresa Porcina con los cooperativistas que le venden la carne de cerdo. En diciembre de 2016 René le ofertó a esa entidad carne por valor de más de 54 000 pesos. Y el hombre, una vez más, lleva todos estos meses sin pago alguno. Dicen que es porque no hay dinero, señala. «¿Hasta cuándo habrá que esperar esa liquidación? Si se hubiese vendido a particulares, el pago hubiese sido al momento».

Al final, recalca el campesino, esas indisciplinas de pago lo que hacen es desestimular la venta al Estado, cuando se les está pidiendo a los productores un extra en el tan estratégico objetivo de elevar las producciones agropecuarias.

Las piedras del descaro

Aunque Correos de Cuba está dando una batalla contra los desalmados que esquilman los bultos postales y manchan el prestigio de los honrados en esa entidad —me consta—, aunque se haya registrado una disminución de tales vilezas, ¿cómo explicarle a Noel López Gómez que esos desmanes sigan registrándose?

Noel —quien reside en edificio 3, Pueblo Nuevo, Cubanacán, Los Palacios, Pinar del Río— cuenta que el pasado 2 de marzo su suegra Dominga Hernández Perdomo le envió un bulto postal desde el municipio holguinero de Sagua de Tánamo, mediante Correos de Cuba.

Y dicha caja, dice el remitente, llegó llena de piedras. Él llamó a su suegra, y esta hizo la reclamación en la unidad de Correos de Sagua de Tánamo, para encontrar una respuesta esclarecedora. Y al preguntar ella al administrador, afirma Noel, este no supo darle esa respuesta.

Noel, por su parte, hizo el procedimiento correspondiente en la unidad de Correos de Los Palacios, donde está guardada la caja con las piedras, como un símbolo de la inmoralidad y el descaro de un deplorable ladronzuelo.

Allí, asegura, tampoco le dieron una respuesta convincente.

Considera Noel que esta burda historia debe investigarse a profundidad, para que pueda servir de escarmiento. Vamos a ver si Correos de Cuba puede quitarse del camino las piedras engañosas que están obstaculizando el esfuerzo de muchos trabajadores honestos de ese grupo empresarial.

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