Reclamo desde el túnel

Como en el fondo de un túnel, de los tantos que han contribuido a crear, se sienten Nairobis Coss Faure (Avenida Las Palmas entre Central y Lindero,   No. 83, Calvario, Arroyo Naranjo), Miguel Molina Ruiz y Yoel Darromán Savón, quienes escriben en nombre propio y de sus compañeros, pertenecientes a la empresa ECAL No. 4 (Tuneleros)-Constructora No. 1, del grupo empresarial GECAL.

Desde que se incorporaron al Movimiento de Microbrigadas, cuentan los remitentes, su trabajo ha consistido principalmente en la edificación de obras de protección para el pueblo, entre ellas,  espacios de evacuación ante el paso de huracanes.

Y también desde la misma fecha en que entraron están estos trabajadores optando por vivienda. Han pasado ya más de 20 años (la carta llegó a JR el 7 de marzo pasado) y la claridad en cuanto a la obtención de su hogar no la ven por ninguna parte, aseveran.

«Nos explica la entidad a la que pertenecemos que estamos incluidos en un gran escalafón provincial, en cuyo listado no sabemos el número que hacemos. Como usted comprenderá, ya todos pasamos de 40 años», se duelen los capitalinos, y reseñan con detalles cómo en otros espacios y entidades de la misma empresa sí se está materializando la entrega de casas a constructores que llevan incluso menos años que ellos al pie de las obras.

Los trabajadores refieren que «tenemos compañeros que han sido vanguardias nacionales, provinciales y destacados», y que han laborado durante años, incluso, en condiciones riesgosas.

A estas alturas, añade este redactor, todos sabemos que la vivienda sigue siendo una neurálgica asignatura pendiente; pero poco a poco hay que ir examinándola y aprobándola, o de lo contrario la arrastraremos de por vida. ¿Quién le responde a estos tuneleros?

Sin inversión por ahora

Encontrar el nivel. Así titulamos la carta que desde Calle Martí No. 147, entre Cruz y Santa Lucía, en Guáimaro, Camagüey, escribió Dagoberto Caridad Mendoza Hernández, a título personal y de sus vecinos aledaños. Evocaba el lector el 21 de febrero pasado que el sistema de Acueducto y Alcantarillado solo llegaba hasta la esquina de su cuadra, a Martí esquina a Cruz. Y la respuesta que les habían dado en torno a la no conexión estaba relacionada con el nivel del    terreno.

Al respecto contesta Enrique Sánchez Arias, director de la UEB Acueducto y Alcantarillado Guáimaro. Explica Enrique que, tras la indagación rigurosa, se conoció que la cuadra del remitente «no tiene problemas con el agua; están instalados al sistema, debidamente contratados, servidos y cobrados; no así el alcantarillado, pues sus viviendas están ubicadas en un área donde la ciudad no cuenta con ese sistema. Y somos conscientes de que no se trata de problemas de nivel; se trata de inversión».

«Como es conocido, las inversiones están dirigidas hoy al sistema de acueducto de las cabeceras provinciales como Santiago, Holguín, Camagüey, La Habana, etc.», apunta el funcionario, y     precisa que dichas aportaciones «están centralizadas a nivel de país, por lo que ni las provincias ni los municipios pueden decidir una inversión».

La vivienda en cuestión y tres más contiguas «cuentan con una fosa con capacidad de diez metros cúbicos, la cual ha sido atendida por el carro especializado, siempre que se ha solicitado este servicio por los usuarios. (…) El tiempo de respuesta a esta fosa es de 5,75 días, desde el año 2012; información extraída de la Tarjeta de Control de Limpieza, que obra en nuestra oficina», refiere el ejecutivo.

Añade que Dagoberto, cuyo reclamo es perfectamente razonable, fue visitado en su casa, se le argumentaron ampliamente las circunstancias del problema y este estuvo conforme con la respuesta.

Agradezco la misiva y casi sin espacio solo añado que llama la atención esta alta centralización de las inversiones en cuestiones de acueducto y alcantarillado cuando, por otra parte, el país está redistribuyendo decisiones hacia niveles provinciales y municipales en aras de impulsar el desarrollo. ¿Qué será lo más efectivo?

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