Hubo afectación, y faltó información

El pasado 31 de mayo sindicalistas de la Empresa Pesquera Industrial Batabanó (Pescahabana) aludían a pasos de la División Pesquera del Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria (GEIA) que dañan a sus trabajadores.

Contaban que Batabanó, como La Coloma e Isla de la Juventud, captura, procesa y comercializa especies de plataforma, principalmente la langosta, cuya campaña abarca desde el 1ro. de julio hasta el 15 de febrero del siguiente año. La captura se hace dos veces al mes, con estancia de diez días en el mar. En enero pasado, en su primera salida Pescahabana obtuvo solo 6,3 toneladas por daños climatológicos. Cuando iba a la segunda, la División Pesquera dispuso el cese: se había cumplido el plan para el triángulo Batabanó-La Coloma-Isla de la Juventud.

Los de Pescahabana criticaban que GEIA no respete su plan de captura, y otros pesquen por encima; pues la Empresa cae en pérdidas, con afectación salarial a los trabajadores. «Esta medida, decían, deteriora el valor agregado bruto, ya que la langosta es la que más valores aporta».

Se analizó con el GEIA, y la solución fue aumentar los valores con otras especies, «cosa que todos sabemos que es imposible; para suplir 39 toneladas de langosta y el valor que representa, se necesita traer el mar y mucho más...».  Y alertaban que contradice lo proclamado sobre el plan y la autonomía y facultades de la empresa estatal socialista.

Iris Quiñones, presidenta del GEIA, responde que para enfrentar el déficit de langosta en los últimos años, entre otras medidas, se implantaron cuotas de captura del crustáceo por zonas de pesca a partir de 2010.

En el caso del Golfo de Batabanó, al inicio las cuotas de captura eran por empresa, lo que provocó que en 2011 Pescahabana ya en octubre llegara a la suya, y tuvo que paralizar labores, mientras que La Coloma e Isla de la Juventud continuaron hasta alcanzar sus cuotas o arribar al 15 de febrero, lo que trajo descontento en Pescahabana. Así, se reconsideró el Golfo como un solo ecosistema, con una sola cuota. Ese año se permitió a Pescahabana pescar la cuota que en principio se había establecido para las otras dos empresas, pues se habían fijado sin previa información a los pescadores.

Desde entonces, con la anuencia de las tres empresas y el Centro de Investigaciones Pesqueras, por la característica del Golfo de Batabanó, se considera una cuota única, aunque cada entidad tiene su plan, de acuerdo con sus valores históricos de captura y sus potencialidades.

Al cierre de 2016, añade, en correspondencia con lo que se obtenía, se alertó a las empresas del Golfo de Batabanó, que se pararían las pesquerías antes de tiempo, al alcanzarse la cuota de captura prevista, lo que debía discutirse con los trabajadores. En todos los casos, incluido Pescahabana, informaron al GEIA que se había hecho.

En enero de 2017 se ajustó el plan de Pescahabana. Se aprobó la cifra de 45 toneladas, que no pudieron cumplir, pues tras la primera marea entraron a descansar, afectados por el clima, mientras las otras dos empresas continuaban.

Reconoce que Pescahabana cerró enero con pérdidas, por el incumplimiento de la langosta, «pero también por el incumplimiento de las capturas de escama, que no tienen cuotas». Y a ello, agrega, se le buscó solución de conjunto que permitió cerrar con utilidad el mes de febrero.

Por reclamo de los trabajadores, en el Comité Nacional del Sindicato de la Industria Alimentaria y Pesca fue evaluado el asunto con la División Pesquera. Y en reunión con el Consejo de Dirección de Pescahabana se comprobó que allí se conocía que se agotaría la cuota antes de concluir el período de pesca. Al respecto, la Dirección precisó las medidas a adoptar en reunión con Patrones de barcos y el área de Regulación y Control, «proceso que, evidentemente, no se hizo con la calidad requerida, al mantenerse un grupo de trabajadores sin información al respecto», enfatiza.

Reconoce que la paralización de las pesquerías afectó a los pescadores de la langosta en Pescahabana e impacta también en el salario de los trabajadores de la industria, la técnica y la oficina central. «Y no es cierto que es la única causa que afecta los ingresos de los trabajadores de esa entidad; otros incumplimientos productivos y deficiencias organizativas impactan en los resultados».

Estos elementos, junto a otras inconformidades de los trabajadores, se analizaron con el Consejo de Dirección, dirigentes sindicales y en asamblea de representantes previa a esta respuesta, en reuniones que la propia Iris presidió y ofreció las informaciones necesarias. Y un grupo de soluciones a los problemas comenzó a materializarse desde fines de 2016; otras se reformulan por el GEIA y la nueva dirección de la Empresa.

Expresa finalmente que las regulaciones pesqueras de la langosta en Cuba no han generado aún la recuperación de ese recurso marino, pero sí han detenido la caída acelerada de los niveles de captura experimentados en los primeros años de la pasada década.

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