22 °C Andamos de cautela en cautela. Cincuenta años de bloqueo económico y financiero, de hostilidades, y de propaganda aviesa que perfila a nuestra sociedad con líneas desoladoras, nos han impuesto una mentalidad de cerco que supone, en cualquier ruido, como las alarmas ultrasensibles de los automóviles, el paso artero del enemigo.
No vamos a discutir ahora si esa actitud es ya razonable. Hemos de reconocer solo su existencia y los argumentos que la apuntalan. Y tenerla en cuenta cuando nos parece que el movimiento hacia delante es excesivamente lento. Lentas suelen ser la suspicacia, la duda, la desconfianza… No intento justificar la lentitud, solo explicármela. Y advertir de otro riesgo mucho más peligroso y que tal vez no valoramos en su dimensión limitadora. Puede pasar cuando la atención se concentra en un aspecto y lo circundante, incluso lo interno, queda fuera del ángulo visual. Nada más oculto que lo demasiado exterior cuando uno cree que no puede estar ahí, revuelto entre lo demás.
Me parece, pues, que hoy por hoy el enemigo más sutil de la sociedad cubana es el facilismo, esa otra mentalidad de acomodamiento generada por años de centralización, de rigidez en las decisiones y la acción. El facilismo acomodaticio, en efecto, vuela en círculos sobre las medidas renovadoras —rectificadoras— que proponen organizar racionalmente la economía y la vida socialista en Cuba. Leímos el viernes pasado en Granma sobre un hecho que ejemplifica cómo puede distorsionarse la resolución sobre el pago por resultados productivos. En el centro mencionado por ese reportaje se aplicó de un modo que simula las formalidades de lo nuevo, aunque todo continúa como antes. Los trabajadores se dieron cuenta y se quejaron. La respuesta del aparato administrativo ilustra cuanto vengo diciendo: Hacerlo como regula la resolución «es muy engorroso».
He sugerido, en otros momentos, que así podría estar sucediendo con lo atinente al decreto sobre la tierra o al reordenamiento de la comercialización de los productos agrícolas, o quizá con la sistematización del pluriempleo. Qué engorroso, claro, es todo cuanto quiebra la línea de conducta petrificada por el tiempo. Qué engorroso cuando en la subjetividad de los que administran la producción o de cuantos trabajan en los servicios, predomina el concepto de que lo más importante no radica fuera de la ventanilla que paga o el mostrador que sirve, sino dentro, donde permanecen aquellos que se convierten solo en dispensadores de dádivas, al dejar de ejercer como organizadores y promotores del trabajo.
Ya sabemos que esa mentalidad, cuyos fines se afincan en sí misma, ha de llevar el calificativo de burocrática. ¿Y cómo puede transformarse ese cuerpo de reacciones y visiones un tanto ciegas, descomprometidas? ¿Hemos reparado en que posiblemente quienes se hayan habituado a un «estar bien», sin el agobio del control, probablemente no acometerán convencidos lo que les hará sudar?
Ignoro los secretos técnicos y tácticos del béisbol. Pero al pelotero de mano derecha que se ha acostumbrado a batear siempre por la tercera base, presumiblemente le costará conducir la bola hacia la línea opuesta cuando ello se le pida. Algún experto se opondrá diciendo: Tiene que saberlo; para ello ha sido preparado. Aceptémoslo. Sin embargo, prefiero traer al bateador que haya demostrado ser capaz de batear por primera. La inquietud es evidente: ¿sabrán eludir el engorro, la exigencia, aquellos que hasta ahora se han contentado con decir: informa que cumplimos, aunque sea falso?
Esa estampa aparece con alguna recurrencia en nuestro respirar cotidiano. La confiabilidad, por lo común, se ha basado en un concepto superficial de lo político. Más bien en el uso de consignas, en la anuencia, en la aceptación, sin reparos concretos, de la voluntad superior. ¿Y acaso no quiebra la confianza política ese mentir, o ese mal aplicar lo aprobado simulando que se ejecuta estrictamente según la norma o la ley? A veces, de acuerdo con lo observado, falta preparación en muchos de nosotros; preparación para comprender necesidades, entender soluciones y aplicarlas con efectividad.
Tal vez, la ignorancia me autorice a decir un disparate: la confiabilidad ha de partir de la inteligencia, la cultura y la ética. Sin ellas, todo lo demás se descoyunta como esos personajes movidos por hilos en cierta variedad de teatro infantil…
Yo sigo opinando que la burocracia y sus trabas a nivel interno son tan dañinas y perniciosas como el bloqueo, coincido que eso pasa con respecto a el decreto de tenecia de tierras también. Leí en un artículo del estudio sobre que la calidad de la tierra en Cuba, con una agricultura con má desarrollo puede pasar en producción el TLC de norteamérica, en tu último párrafo encerraste toda la verdad resumida...
El éxito de los infomes falsos de producción radica en que complace a todos, desde el productor al ministro...Excepto al consumidor.
Muy bueno el artículo, y recomiendo leer el libro "Cómo somos los cubanos" para ampliar en esto del acatamiento falso y simulación. Por una parte, en general todas las medidas rectificadoras tienden a eliminar precisamente un engorro tremendo, que es lo engorroso de la vida cotidiana de la mayoría de los cubanos, y de esas mismas instituciones cubanas. la frase "paso trabajo para trabajar" no es hueca, es un hecho basado muchas veces no en dificultades materiales, sino en mecanismos diabólicos y actitudes acomodaticias. por otra parte, los mecanismos de pago, promoción y emulativos deben ser más democráticos y orientados a los resultados y no a eventos . Un ejemplo: Si la estimulación de TODOS los trabajadores de un centro gigantesco, o la autorización de una inversión necesaria para el mismo, depende de que no ocurra un solo hecho delictivo o vandálico, posible pese a las mejores medidas de seguridad, obviamente si ocurre tiende a ser ocultado, ya que el actuar de una sola persona afectaría a todos. igualmente, la exigencia rígida y casi sagrada de elevar cada año la producción y el plan aunque el país se contraiga económicamente, se afecte por ciclones, cambien los costos, varíe la mano de obra, invariablemente conduce a informes falsos. Cuando se anuncia como erradicada una enfermedad, o los apagones, de forma apresurada por medios informativos, por una personalidad, obviamente habrá una tendencia a ocultar o disimular la ocurrencia posterior de los mismos, para no "contradecir" la declaración oficial. Nadie quiere ser el punto negro en el papel. Para ilustrarlo con un dato: El crecimiento anual de nuestra economía, ha sido a partir de 1996 de cifras como 6%, 7%, etc. Considerando solamente un 6% de crecimiento anual promedio, sería decir que ha crecido en aprox. 127 % (se ha duplicado y más!) desde 1996, y en un 60% aprox. desde el 2000. Esas son las cifras oficiales. Es así, se percibe así en la realidad?+ Entonces qué dejamos para administradores de bodegas, directivos intermedios, etc.? Buscar la verdad en los hechos, fue uno de los principios de la rectificación económica y política china en su momento, allá en los 80. Es un punto a tener en cuenta hoy, para evolucionar nuestra sociedad y desarrollar nuestra Revolución.
Muchas veces las personas que están en puestos donde deben tomar desiciones arriesgadas prefieren "jugar al seguro" para conservar su status. Por desgracia, los puestos de trabajo con responsabilidades administrativas o políticas, muchas veces, traen aparejados determinados "privilegios" como puede ser disponer de un transporte "propio", etc y también, desgraciadamente, tenemos una historia de no perdonar fácilmente los errores y han existido muy buenos cuadros revolucionarios y sacrificados que no han podido sobrevivir a una "metedura de pata" (muy propia de los seres humanos, no todos podemos ser héroes y estos también han cometido errores, pero la historia termina por obviar estos "insignificantes detalles") y sin embargo se recicla con demasiada facilidad a comprobados ladrones que han sido administradores de bodega o de comercio y gastronomía, carniceros, etc. Existen razones para ser cautos, lentos y facilistas. Cambiar esto será una tarea titánica. Saludos.
Es como dice un trovador cubano en Cuba "se vive en cámara lenta", todo demora mucho, la burocracia, el miedo al cambio, nos empantana. Hay muchas fórmulas que no han funcionado en nuestro sistema, y todos las comentamos día tras día en nuestras calles, sin embargo es necesario crear comisiones, hacer "pilotajes" y cuantas cosas se quiera para tomar una decisión. Por suerte desde hace un tiempo se habla y se debate, sin embargo y llamo la atención en esto, el molde de nuestros dirigentes aún no se acostumbra al cambio, y muchos ven cómo poco a poco todas la palabras se las lleva el viento, la vida sigue igual pero el tiempo pasa y no precisamente en cámara lenta.
Muy acertado su analisis de la situacion burocratica en ke se vive en cuba, sin embargo debemos tener cautela en los cambios que se proponen, si es que deseamos conservar el socialismo. No debemos tener a China como referencia, considero que China si bien a superado grandes atrasos en su desarrollo a sido a base de aplicar un capitalismo salvaje. Pienso que los cubano hemos estudiado bastante y sabemos que en el cooperativismo es donde esta la solucion para la gran mayoria de los talleres y fabricas conque cuenta Cuba.Es en un sistema cooperativo donde mas se ejercita la democracia obrera y donde los obreros tendrian el poder de elegir ellos mismos a sus dirigentes en las fabricas y talleres y como nadie que se considera duena se deja robar,estoy seguro que el nivel tan alto de delincuencia y robo en las unidades de servicio y ventas desapareceria o bajaria en gran nivel.Tenemos que comenzar a estudiar las mejores experiencias en este campo que se dan dentro del mismo capitalismo, como en argentina donde en algunas grandes fabricas que los duenos querian cerrar hoy trabajan de manera eficiente y los obreros son quienes la dirigen. estudiemos esas cosas y no pensemos en retroceder como China.ellos escogieron su camino y felicidades, pero una vez copiamos y aun estamos pagando las consecuencias.
Excelente artículo, una vez más, lo felicito, Luis en verdad es una poderosa reflexión la suya, creo que precisamente ahí está el quid de la cosa, lo que se hace en la actualidad es como darle las moto mochilas a los Aedes para que se "autofumiguen", no hay que pensar mucho para saber que no lo harán, a estos dípteros tan endémicos como los otros, que nos contaminan el "dengue" de la indiferencia, la abulia y la doble moral, hay que eliminarlos como a los otros, desde los criaderos, y la labor preventiva está precisamente en HACER, que salgan "volando" definitivamente, no creo que pueda tildarse Ud ni nadie de ignorancia para decir lo que ha dicho en el artículo, bien se sabe como, ya le dije alguna vez, que aquí la confiabilidad parte de "pertenecer a", lo que ha permitido a toda una casta de simuladores trepar como la hiedra hasta donde les den chance, en detrimento precisamente de la INTELIGENCIA, la CULTURA y la ETICA. Salu2
Ojo con el tema. Nuestra sociedad está necesitada de cambiar todo lo que debe ser cambiado. Es ya demasiado evidente que cuanta medida o resolución que intenta dar solución a problemas sociales choca contra la voluntad de cierto sector que se mueve en la esfera de los cuadros más próximos a la producción, prestación de servicios o sencillamente materializar lo orientado. Si es así es como si tuvieran secuestrado el avance de nuestra sociedad. Este ejemplo de los Sistemas de Pagos es una prueba más que evidente. Muy pocos entienden que aplicar consecuentemente este principio de distribución resuelve muchos problemas de productividad, eficiencia, calidad, desvío de recursos, etc. Es un intento de adecuarnos a verdaderos mecanismos económicos socialistas y muy recalcado por Raúl. Creo que no existe en Cuba un sistema que controle con eficiencia la institucionalidad y pongo como prueba que existen cuadros tan capaces que modifican a conveniencia la letra y el espíritu de todo lo que en legislación no les conviene. Falta un eslabón en nuestra cadena. La burocracia es intocable hasta el día en que los dueños de los medios de producción fundamentales decidan su suerte, no podemos seguir apostando a los anónimos. Sin embargo, ?por qué de una buena vez no declaramos un delito el incumplimiento de esto que estamos planteando?. Les propongo leer un fragmento de opiniones de Lenin sobre la burocracia:"¿ Hubo algún procesamiento por papeleo superfluo ?. ¿ Dictaron los tribunales (...) alguna sentencia (...) por el hecho de que un” trabajador, “después de acudir 4 ó 5 veces a una institución, reciba algo que formalmente es justo, pero (...) en el fondo es una burla ?”. “¿ Se ha preparado alguna (...) trampa a” los “burócratas”, para llevarlos “al tribunal y luego a la cárcel, como castigo por este innecesario papeleo ?. ¿ A cuántos han encarcelado por ello ?. Por supuesto, cualquiera dirá que es un asunto delicado. Pueden ofenderse fulano y mengano." Si, realmente nos hacen daño, pero nadie les exige responsabilidad.
Cual es la película cubana que lamentablemente (tal parece que se hizo ayer) pese al paso de los años no pierde vigencia: sin dudas "La muerte de un burócrata" y el monologo que mejor ejemplifica su comentario "El cometa Haley" que interpreta Carlos Ruiz de la Tejera . Gracias por todo. Oli
Lamento no haber leído este interesante comentario suyo antes, estimado Luis. Me parece muy atinado y de largo alcance. Los problemas que ha de enfrentar nuestro país son grandes pero, ¿qué país no tiene grandes retos ante sí? En el Siglo XIX, los cubanos buscaron una forma de encarar el problema de la dependencia colonial: se lanzaron a la manigua. En el Siglo XX, al problema neocolonial se respondió con el proceso que comenzó el Primero de Enero. En este Siglo XXI, nuestro reto parece ser combinar el hecho de que tenemos independencia con la necesidad de no volver a convertirnos en neocolonia, para lo cual es necesario hacer todo lo que sea preciso por tal de quitarnos las lastras que estan en todos nosotros. Todos sabemos que estamos rodeados de problemas e ineficiencias y que hay muchos mecanismos y trabas que existen. Sin embargo, siempre pensamos que la solución viene de arriba. Y hay algunos que se especializan tanto en el tema del bloqueo que olvidan que hay muchas cosas que podemos hacer nosotros sin que la existencia del bloqueo afecte su resultado. Creo que la prensa nuestra no se puede quedar en señalar donde están los problemas y que ha de pasar a la propuesta de soluciones. Pero no en el papel, sino en la calle, con sus reportajes frecuentes sobre lo que no funcione bien. Para eso cuenta con todos los instrumentos necesarios. Hay quien no tiene acceso regular al periódico. Sin embargo, hay estaciones de radio nacionales y municipales con acceso a todos los rincones del país, además de las estaciones de televisión. Hay gente con miles de problemas. Es preciso que la gente exponga sus problemas diarios, sus dificultades; hay que ir adonde radican esos problemas y hay que sacar a relucir la negligencia, para rasparla y erradicarla. Lo que sí está claro es una cosa para todos: hay mucha gente que trabaja mal pero también hay mucha gente que trabaja bien. Tanto unos como otros necesitamos de los servicios mutuos. A menos que nos pongamos para las cosas y empecemos a arreglar este esfuerzo comun entre todos, el esfuerzo de consolidar nuestra independencia se irá debilitando. Y no se merecen ese descuido aquellos que se batieron a machetazos hace mas de cien años sin otra cosa que las estrellas como techo, ni los jubilados de hoy, ni los niños recien nacidos de cuyo futuro somos responsables tanto los negligentes como quienes trabajan bien.