22 °C El paternalismo tiene raíz limpia: del latín pater, padre. Pero no parece suficiente el origen para actuar bien y generar confianza. Si ello pasa con las familias humanas, por qué no ha de pasar también con los grupos de palabras. Cuando lo evaluamos tenemos en cuenta que se resuelve en un exceso de amor, de sobreprotección, que ocupa el espacio y las decisiones de los hijos y cuyo resultado más negativo, en términos de formación familiar, es acomodar y malcriar.
Proyectándolo hacia lo social, por lo tanto, las gratuidades, los precios subsidiados y otras manifestaciones han sido hasta hoy una especie de desmesura en la política social. Y por ello, el argumento usado con más frecuencia para atacar al paternalismo se fundamenta en un hecho: el Estado carece de recursos para cumplir y acrecentar todos los compromisos de su extrema vocación de justicia.
Es justo. Pero, a mi parecer, la razón de que extirpemos el paternalismo no puede remitirse solo a las dificultades financieras que el país afronta por la crisis mundial y todo lo demás que se desprende de la historia de los últimos 50 años: el bloqueo y la extinción del campo socialista. Porque uno podrá preguntar: ¿cuando el Estado vuelva a poseer medios suficientes reasumirá el paternalismo como concepción y método socialistas?
Sin embargo, aparte del déficit económico, hemos de convencernos de que influyen otros elementos que a la larga, o más bien a la corta, pondrán el letrero de «clausurado» en el desván de las herramientas paternalistas. Porque el costo no ha sido solo el gasto material excesivo. El paternalismo ha desvirtuado en parte la actitud moral y la corresponsabilidad social de muchos cubanos. Y ha influido en la distorsión de la equidad y la igualdad. La justicia no radica en emparejar colectivamente, sin considerar el valor, el esfuerzo y el aporte de cada cual. La teoría socialista expone claramente su concepto distributivo con aquella máxima que exige según las capacidades y distribuye de acuerdo con el trabajo. ¿O no?
Por tanto, cuando nos quejamos de la baja productividad laboral o de la indisciplina y el descuido, habrá que concluir que el paternalismo ha sido incapaz de hacernos mejores trabajadores. Tal vez un poco más conmiserativos, principalmente con nosotros mismos. Ah, qué será de mí, que soy incompetente; dónde me pondrán, si el país reajusta sus conceptos… Desde luego, casi nunca oiremos otra formulación. Por ejemplo, dónde me pongo, o qué haré para acercarme a los más productivos.
La vida ayuda a explicarnos. Y no olvido una imagen transmitida por la TV, luego de uno de los ciclones que distinguieron el principio de este siglo. La reportera le preguntó a un damnificado qué iría a hacer, ahora, ante su casa hecha astillas. Casi sin pensarlo aquel hombre abrumado respondió: «Esperar por ustedes», es decir, por el Estado. Más claramente no puede expresarse una manifestación condicionada por el paternalismo. ¿Pero podía entonces hacer otra cosa que no fuera extender las manos y acopiar paciencia? ¿Disponía de medios para acometer la reconstrucción de su vivienda sin aguardar por el Estado?
Hemos tocado, me parece, la esencia del paternalismo. Lo caracteriza el trazar límites. Los padres sobreprotectores, al margen de su amor, regalan, perdonan, justifican a cambio de que los hijos no traspasen el espacio que a los progenitores preocupados les conviene mantener. En lo familiar es así. En lo social, el paternalismo procede de estructuras centralizadoras y verticalizadas, que conducen, a pesar de las buenas intenciones, a un fin inconveniente: supeditar el ritmo de la sociedad al más lento. Para resolver la contradicción, habremos de establecer una diferencia: este quizá necesite de la seguridad social; los demás, de oportunidades…
Excelente tu comentario, para mí el paternalismo excesivo no es otra cosa que contribuir al subdesarrollo, como se dice: "tanto quiere el diablo al hijo, hasta que le saca los ojos". Nuestra sociedad no tiene que ser tan paternalista para ser una sociedad justa, no es justo que los que más talento tienen estén como los que no, la falta en realidad a mi entender es más de oportunidades, de dejar al ser humano desarrollarse en muchas facetas que a mi entender lucen prohibitivas...
Estimado Luis, siempre he tenido una identificación plena en sus comentarios, porque usted siempre escribe con un pie en el corazón y el otro en la tierra. El paternalismo sea en cualquier contexto, en la familia, entre amigos, en la sociedad, siempre fue, es y será un mal destructor a largo plazo. Digo esto porque existe un detalle en la vida humana del cual casi siempre nos olvidamos, lo que se recibe gratis nunca se le dará el merecido valor. Es obvio que siempre existirán personas con dificultades a las cuales hay necesaria y obligatoriamente que ayudar, porque se tratan de personas, seres humanos. Pero el hecho de igualar y medir a todos con la misma vara, nos destruye moralmente y lo peor nos incapacita a realizar nuestras obligaciones. Obligaciones si, porque cuando se recibe de gratis y principalmente sin saber de donde vienen las cosas, nos olvidamos de nuestras obligaciones para con el país y principalmente para con nosotros mismos. El paternalismo apenas estimula la vida como pichones en el nido, de boca abierta esperando que mama y papá nos den la comida. El estado cubano en función de las muchas circunstancias adversas y ajenas a el, fomentó con buena intención el paternalismo. Pero ya es hora de acabar con el, porque el paternalismo apenas incentiva la dependencia. El ser humano necesita ser dependiente si, del amor, de la solidaridad, del desprendimiento y nunca del conformismo y de la espera
Luis: muy bueno tu comentario. El paternalismo ya está tan arraigado en nuestra sociedad que, en estos momentos, más que bien, hace daño. El ejemplo del dannificado lo dice todo: pongamos a disposición de la población los recursos( acorde con sus ingresos, por supuesto)y entonces veremos que nadie esperará por lo que le harán sino que cada cual hará lo que le necesita. Saludos, A. RIVERA
Ver la película " Lista de Espera", después de tantos años da una clara visión de lo actual
Excelente Luis, su artículo me parece mucho más acertado que otros (sobre el mismo tema) publicados en otros medios. La culpa del paternalismo no es de los hijos, es de los padres (ya el mismo origen de la palabra así lo manifiesta). Nuestra sociedad tiene que confiar más en el hombre, en sus capacidades emprendedoras, sin dejar de ayudar a los más necesitados. Es una cadena que parece no poder romperse, Yo trabajo para el estado, Tú trabajas para el estado, El trabaja para el estado. Pero el salario que el estado nos paga no nos alcanza para satisfacer las necesidades básicas, por tanto el estado se siente "culpable" y nos subsidia muchas de esas necesidades. La solución evidentemente está en el último párrafo de su artículo, socialismo debe significar igualdad de oportunidades para todos. El problema es como hacer, qué mecanismos crear para que todo aquel que con su trabajo tenga la OPORTUNIDAD de elevar el nivel de satisfacción de sus necesidades lo haga, esa es aun nuestra asignatura pendiente.
Articulo brillante y periodismo honesto. No me canso de leerlo, incluso se los envío a mis amigos que solo tienen correo y no pueden leerlo. Ojalá existieran más periodistas en Cuba como usted.
Ahora todo esto parece estar muy claro pero debemos recordar que el paternalismo existente en Cuba se creó en nombre del Socialismo y lo que ahora es una "distorsión" hasta ayer fue una conquista, un logro. Cualquier día prenda el televisor y escuchará a un entrevistado del pueblo diciendo de corazón:"..esto que se ha hecho aquí (...) ningún Estado del mundo lo haría!.." y cabría preguntarnos: ¿Cómo sabemos que ningún otro Estado lo haría? No lo sabemos pero nos lo han hecho creer porque, al parecer, era bueno que el Estado fuera el que lo hiciera. Si ahora ese Estado paternalista es un error, porque siempre lo fue o porque las circunstancias cambiaron y ahora lo es, entonces ¿Cuál es el Estado que necesitamos ahora? ¿Alguien ya lo tiene concebido? ¿Hay un plan para convertir ese Estado paternalista en otro X? Creo que ya se sabe de que agua no debemos beber y ahora hay que definir qué vamos a hacer para no morirnos de sed. Saludos.