27 °C ¿Por qué usted no siembra yuca? —preguntó un periodista a un pequeño agricultor, cuya finca es oficialmente reconocida como modelo de productividad y aprovechamiento de la tierra. Y el campesino contestó que los precios de acopio de ese tubérculo son bajos. Tras la respuesta, alguien acotó que el dinero no podía determinar esas decisiones, ni andar uno preocupándose por los precios si el pueblo necesita alimentos…
Siendo consecuente con las opiniones que he sostenido en esta columna, si tuviera yo que criticar mordazmente a una de las personas implicadas en esa escena verídica, no sería al pequeño agricultor, que más de una lección imparte a sus colegas de la ANAP y la agricultura estatal. Más bien, reprocharía a Acopio las tarifas que, en vez de estimular, decepcionan. Aclaro que omito las señas del productor y del periodista por razones éticas y, además, porque mi reflexión está destinada hoy a litigar con esa frecuente reacción de asco cuando los que trabajan estiman que están mal pagados.
Parece que para esas personas tan enemistadas con las cuentas ajenas, el agudo escritor italiano Giovanni Papini tiene toda la razón cuando afirma que el dinero «es el estiércol del diablo», aunque, sea dicho de paso, los agromercados y las tiendas especiales no dan indicios de que hayan oído en algún momento el mil veces citado apotegma del autor de El libro negro: los precios de insumos y productos suben como avión en despegue, ajustándose así a la realidad económica interna y externa. Por ahora nada tengo contra ese mecanismo de regulación. Pero, siendo justo, cómo reprochar que un productor agrícola no cultive una variedad de vianda a causa de que más que ganancias le podría dejar pérdidas. ¿Sabemos qué significa sembrar yuca? ¿Desconocemos acaso que, por ser de ciclo largo, los agricultores han de tener durante más de un año una porción de su tierra ocupada por esa vianda que alimentaba a los taínos y tanto gusta hoy?
Este análisis, desde luego, habrá que extenderlo a la conciencia imperante todavía en Cuba. Por mucho tiempo practicamos, de alguna manera, el concepto de que la economía está subordinada a la política y la moral. Increíblemente, pusimos en lo alto al sueño y soslayamos el sustento material de lo idealizado. Mas, a mi modo de ver, el sueño —la aspiración— sin su base terrena pertenece a la jurisdicción de la noche. Y por el contrario, cuando uno sueña o proyecta parado sobre un sólido y flexible trampolín material, equivale a concebir el porvenir desde la vigilia, viendo claro… de día.
Dicho, pues, en breve suma, me atrevo a asegurar que sin una economía capaz de reproducirse y crecer, fundada sobre bases racionales y teniendo en cuenta los mensajes que la historia de la humanidad transmite, poco pueden prosperar las políticas. Y la prédica moral perdería, a la par, su eficacia si el trabajo no comienza siendo, en principio, el dispensador de bienestar.
Imagino que debe de estar claro que no abogo por otro sistema, otro régimen, otra formación social. Voto, incluso, por lo opuesto, es decir, que para defender el socialismo lo más inteligente resultaría deslindar lo útil y lo que estorba y no debe perdurar. Creo que habremos de proceder como suelen obrar los novelistas: tras el punto final, empiezan a revisar desde la primera línea como si nada de lo escrito sirviera y, quizá, de 400 cuartillas solo salvan 200. Y ese volumen sería un gran trabajo. A lo mejor, la obra maestra.
La Revolución y sus aspiraciones pueden juzgarse, pues, como una gran novela que necesita de la relectura crítica sobre las páginas en las que la calidad de la máquina de escribir o la computadora fue más importante que las palabras y las ideas, distorsionándose las leyes de la escritura. Como distorsionamos nuestra obra, en particular las soluciones que hoy el Partido y el Gobierno meditan y aplican para salvar del daño lo que no debe morir, si, en otro ejemplo común, ponemos la carreta, de nuevo, delante de los bueyes.
Que buen artículo, excelente... como conozco yo pequeños agricultores que lo que siembran para acopio es un poco de cualquier cosa, que ni siquiera la atienden, y cuando le preguntas lo primero que te dicen es.... es para acopio, si ellos no pagan nada, creen que la agricultura es un paseo por el parque, así que le vendo eso porque no me queda más remedio... esa es la realidad, convencido estoy de que sin incentivos, pues nadie le vende a acopio prácticamente nada, si lo que les pagan como dice usted da asco... es vergonzoso los precios tan miserables que le quieren pagar a los que sudan la camisa en el campo... él que preguntó eso al campesino no vive en este planeta o tienes sus cuentas resueltas... aparte de que es un falta de respeto a mi modo de ver....
Excelente Luis, más que un comentario, una opinión, un análisis de la realidad REAL (y que me disculpen los estudiosos del idioma español). Usted ha dicho lo que muchos piensan, pero como la gran mayoría, tienen miedo de decir. La economía cubana es un vicioso círculo cerrado, producimos limitadamente para un consumo limitadamente racional, pero el consumo nunca será racional. Consumir no significa ser consumista. Producción y Consumo están necesariamente juntas para darle vida a la economía como el agua y el aire son para la vida humana. Consumir no significa ser una “sociedad de consumo”. Los sueños, sueños son y la vida hay que vivirla con un pie el corazón, pero con el otro pisando el suelo bien firme. No podemos producir lo que no se consume o mas todavía, no podemos producir lo que no es rentable, lo que no entra en contradicción con las pequeñas producciones para casos y grupos específicos. Lo que sucede es que por conveniencia muchos no cambian la visión sobre la realidad y eso si es poner como bien usted dice la carreta delante de los bueyes y en consecuencia, seguir con nuestros bueyes arando en el mar.
Muy de acuerdo con UD y creo resumir la idea principal de su artículo: Dejen que el mercado regule la economía y saquen la política de allí.
Esparta resistió tres siglos a sus enemigos hasta que Grecia introdujo el "dinero", ese "poderoso caballero" que los espartanos desconocían... finalmente cayeron sin disparar una sola flecha y Lenin dijo que el triunfo del socialismo sería el triunfo de su economía. Aquí me llegan constantemente las quejas de los campesinos sobre los precios de acopio que desestimulan la siembra. Yo en lo personal, considero, que la solución estaría en que las regiones agricolas fijaran precios tomando en consideración factores locales, como lo indica la lógica, la yuca no es un enlatado al cual tú nacionalmente le puedas fijar un precio de fábrica, eso es un error que se debe enmendar de inmediato o de lo contrario caemos en un idealismo económico que puede llevar a toda la sociedad a un callejón sin salida. El mercado local fija el precio mediante la oferta y la demanda con rspecto a los demás mercados locales y eso se puede lograr hoy en un programa de computadora de manera que cada municipio cuente con un precio diario en la pantalla y eso es una bolsa de valores interna de la economía, la que rige el movimiento económico interno a nivel municipal, no vale lo mismo un mango del Caney en Santiago de Cuba que en La Habana, ni todo el tiempo puede valer igual, no vale lo mismo en invierno que en verano y ahí es donde esta el problema, en el facilismo de ajustar precios caprichosamente, señores, en Cuba hay economistas e informáticos capaces de preparar un programa con los precios diarios de cada producto a nivel de cada municipio y esto es vital porque es esa economía interna la que permite importar más o menos recursos para los bienes duraderos: salud pública, educación, cultura, deportes y seguridad social. El artículo es magnífico y apropiado, aquí en Sarasota, Florida, una canita de azúcar de menos de una pulgada de diámetro y unas siete pulgadas vale un dólar y es de baja calidad y se espera que con la crisis económica que se sigue profundizando y el cambio climático los precios de los alimentos se disparen a nivel mundial. Es vital hacer artículos de este tipo para que la masa tome conciencia que las conquistas de bienes duraderos gratuitos no caen del cielo como el mana y solo están garantizadas sobre la base de una conciencia económica de la sociedad cubana, mucha gente todavía sigue con la sicología de la ayuda externa sin pensar que la propia China y Estados Unidos tendrá que importar alimentos, según pronósticos aquí de expertos de crédito. No desmayes en analizar este problema estratégico para Cuba.
Una manera de encontrar soluciones posibles a través de JR es abrir un foro o espacio de discusión sobre política de precios de alimentos donde participen: economistas, ingeniros informáticos, ingenieros agrónomos, campesinos y dirigentes del mercado de alimentos debido a que considero vital resolver este problema cuanto antes.
Luis: me he convertido en asiduo de sus coloquios. Me sumo a los que como usted creen en el socialismo cubano. En este tema tenemos un pedazo del pollo del arroz con pollo. A este campesino (con razón) no le estimula el precio de la yuca que le paga acopio y no la siembra. Otros la siembran y nadie sabe por qué acopio no es quien la compra y es la que venden en nuestros mercados agropecuarios (diseñados para practicar todos los vicios del mercado que roba hasta la dignidad de la gente). Cosas veredes. Intentemos entonces salvar la lógica con un precio más razonable para estimular al campesino, tratemos de usar los mecanismos creados… (tema para una novela de terror, porque intervienen los burócratas). ¿Pudiéramos poner en una lista todas las cosas como este ejemplo que determinan que las placitas de acopios estén vacías? Imposible. Vivo en una ciudad de una provincia cuya actividad fundamental es agropecuaria, soy economista, y no entiendo de justificaciones para que en nuestros mercados permanezcan los precios más altos del país. Sí, compatriotas, han adivinado…… vivo en Las Tunas.
Que comencemos a ver tan frecuentemente comentarios como estos y que nuestro Partido y Gobierno mediten y apliquen soluciones en aras de este tema es ya coger el toro por los cuernos, mi preocupacíón es que a mi juicio personal nos estamos tomando demasiado tiempo en aplicarlo y monitorearlo en la vida cómo funcionan esas medidas. Es cierto que tres huracanes nos viraron el país al revés o que a la crisis interna se suma la crisis mundial que no provocamos y que nuestro socios principales también les ha tocado lo suyo, pero hay medidas lógicas que deben aplicarse YA, por el bien de esta sociedad que tanto ha costado y que se merece sobrevivir a los que renunciaron a todo por hacerla. Y si cometemos errores, los rectificamos, quien este libre de pecados que tire la primera piedra. Saludos
Cuando entenderán que se trabaja por dinero y por beneficios personales que eso es lo que motiva a las personas a superarse. El gobierno habla de eliminar gratuidades y le pedimos a los campesinos que piensen en el pueblo, es gracioso.
Estimado Luis, primero un saludo y felicitaciones por los premio que merecidamente le han sido otorgados en los ultimos tiempos. Relacionado con el presente artículo le puedo decir que comparto el mismo en su totalidad, el problema de los precios de todos los productos que se venden en el país a mi enteder debe ser revisado en profundidad, sino como explicar que cuando aparece el nuevo precio de algún producto este sea practicamente el mismo del mercado negro (caso más reciente la papa), tal parece que es este mercado quien regula los precios en Cuba. Por otra parte y relacionado con el tema de la agricultura y su comercialización, por qué no se reconoce el fracaso del experimento piloto comenzado en Agosto con el MINCIN?, pues desde entonces y durante estos meses transcurridos los productos agricolas en los mercados estatales han disminuido su precencia, y en cuanto a la calidad, ni hablar!!, al punto que al unico lugar donde se puede ir con seguridad de encontrar la mayoria de las necesidades es al mercado agropecuario (campesino) con la agravante en cuanto a precios que esto significa. Creo que es tiempo de reconocer el resultado fallido del experimento y proponer otra cosa, que tal vez pueda ser la creación nuevamente de un mercado mayorista (como era antes cuatro caminos) adonde los minoristas puedan concurrir a comprar sus mercancias, o crear cooperativas de distribución que tiren directo desde el campo a los mercados.
Luis como siempre, acercándose usted a temas medulares de nuestra realidad, la anécdota que da pie al comentario, tiene muchísmas versiones conocidas, a cuál más carente de sentido, eso lo sabemos muchos a quienes nos preocupa el futuro del país, estoy seguro, no porque sea adivino sino porque está demostrado hasta el hastío, que por el camino de las consignas y dogmas rígidos, jamás saldremos de este círculo vicioso en que se ha vuelto nuestra economía, el presupuesto esencial del Marxismo nos dice que "el hombre piensa como vive", todo lo demás se desprende de esto, creo firmemente que la inflexión fatídica en la economía cubana ocurrió en los años 1968 - al 1970, ahí estuvo la semilla del voluntarismo que invirtió las concepciones marxistas y nos desvió del camino hacia una sociedad con al menos cierto grado de satisfacción de sus necesidades materiales, y por supuesto espirituales. La Economía no puede JAMAS subordinarse a la política, pues es como bien Ud. dice, levantar una casa sobre arenas movedizas. Nadie duda del daño causado por la hostilidad norteamericana, como tampoco nedie duda que también ha servido de buena excusa para mediocridades y absurdos de todo tipo. Estoy seguro, y se lo mencioné una vez, que el Bloqueo no nos mata, nos mata y desilusiona la falta de creatividad, la inflexibilidad, la intolerancia y esos actuares, acompañados de estos sentimientos, pueden tener un desenlace muy peligroso. Saludos.
Coincido totalmente con usted estimado Luís. Agrego solo: "Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado". Tenemos que revolucionar la agricultura y todas las fuentes de alimentación del pueblo. Tenemos que pasar de las palabras a los hechos y dar a la gestión y resultados de los cuadros involucrados total transparencia. Tenemos que incentivar la actividad de los productores y de toda la cadena de mandos con estímulos económicos y medición de vergüenza. Hay que sistematizar la rendición de cuenta al pueblo y que el puesto de los funcionarios y cuadros dependa de sus resultados tangibles, previa filtración de las culpas de fenómenos meteorológicos, del bloqueo y de la crisis económica mundial. Sinceramente la revolución no ha logrado ni remotamente satisfacer las necesidades alimenticias del ciudadano común y considero que la solución pasa por la participación más activa de los trabajadores del ramo en la toma de decisiones, planes y estrategias, así como en la evaluación periódica desde el Ministro hasta el administrador del establecimiento más pequeño. Saludos!
Parece ser buena la sugerencia de Gualterio Núñez Estrada relativa a la apertura de un espacio único para que la gente comente sobre variados temas de la actualidad nacional, así como también la de Rafael Rodríguez de monitorear medidas "a lo cortico". Con tantos informáticos que hay, me pregunto si se pudiera crear un portal público para registrar las quejas de la población sobre estos asuntos cotidianos y para poder darles seguimiento de modo que se sepa en qué anda cada asunto, el tiempo que toma resolverlo, y toda esa serie de cosas.
Coincido con la mayoría de los comentarios, pero sobre todo con los que se refieren a la urgencia de la toma de decisiones al respecto y a la posibilidad de dedicar foros permanentes para el debate de estos temas, que puedan servir a los decisores para tener en cuenta opiniones diversas. Sobre lo específico del ejemplo, añadiría un comentario, no corroborado por mí, que escuché de un funcionario de una empresa turística que me comentó sobre estas cuestiones que en nuestro país en determinadas ocasiones se ha "importado" yuca del exterior, para este sector... Soy agrónomo y profesor, y hace ya algun tiempo escribí para mis clases acerca de los cambios que deberían producirse en la agricultura: DE: Una agricultura basada en: • Una organización centralizada • Con pirámide jerárquica y funciones compartimentadas • Tendientes a estandarizar y optimizar procesos • Basada en tecnologías de altos insumos A: La existencia de una red coordinada de Unidades integradas a nivel territorial, autónomas, con organización flexible, adaptable a cambios de diversa índole, lo que implica: • Guía estratégica centralizada. • Eliminación de estratos de dirección y subordinación • Poder delegado en las estructuras de base y una dirección participativa • Adaptadas a los cambios tecnológicos y mejoras sistemáticas • Capaces de ofrecer respuestas cada vez más rápidas • Con una gestión proyectada hacia la sostenibilidad No me siento en capacidad, ni posibilidades para tomar las decisiones que se requieren, me faltan conocimientos e información. Sé que hay que tener los pies en la tierra y que no es igual pensar en un municipio de Las Tunas, que en la capital del país, donde deben alimentarse diariamente más de 2 millones de personas. Pero creo que es válido opinar y quizás hasta ser escuchado, porque soy un cubano, que quiero a mi país y defiendo como un "necio", a lo Silvio Rodríguez, nuestro Proyecto Socialista.
Estimado Luis, una vez más mis felicitaciones por su artículo, como siempre muy a tono con nuestra realidad. Solo quiero agregar que sería de mucha ayuda si se le preguntara a ese periodista que manda a sembrar al campesino un producto que no es rentable en el nombre del pueblo; ¿si estaría dispuesto a sufragar los gastos cotidianos del campesino y su familia en nombre de este mismo pueblo para que dicho campesino continué sembrando ese producto hasta después de su quiebra?
Luis: Otra vez un tiro al centro de la diana. Hace rato pero muchísimo rato que ese nido de burócratas que se llama ACOPIO debe ser volado en pedazos. Aún recuerdo a finales de los años 90 cuando en Ministerio de Financias y Precios tiró al presupuesto 90 y tantos millones de pesos de "faltantes y otros males" de ACOPIO y seguimos en las mismas o peor. Es muy cierto lo que dices sobre sobre el trabajo, y recuerdo ahora esa definición de progreso que dice algo así como "PROGRESO cuando TRABAJAR vale la pena", y es entonces que ahora o nunca se ponen los bueyes en su lugar o nos vamos a pique como alertara Fidel en el 2005 y que a muchos ni les va ni les viene desde su funcionarial existencia.
Quiero que sepa señor Luis Sexto, que estoy absolutamente de acuerdo con usted en la manera de pensar y me satisface mucho que en nuestra linda Isla haya personas con esa capacidad de ver, como están realmente puestas las cosas hoy en día en el mundo, es decir, que tengan los pies bien puestos sobre la tierra y van a la raíz del asunto objetivamente, sin idealismos. Espero que sean muchos los que piensen como usted en nuestro país, si es así, y esta manera de pensar se lleva a cabo, puedo sentirme más aliviada, y dormir mas tranquila, respecto al tema de definir el futuro de nuestra Isla, pues imagino que a nuestra patria, le espera un futuro prospero y prometedor. Gracias por su comentario, que sinceramente me parece uno de los más objetivos, inteligentes y acertados, entre todos los periodistas, que aquí comparten sus criterios con nosotros. Realmente, si se le diera una puntuación en escala del uno al cien a su exposición, yo a usted le daría, estimado señor,100 puntos,(EXCELENTE).Saludos, para todos .Gracias.
Su opinion sr; Luis está muy a tono con lo que acontece en esta actividad. En mi modesta opinión considero que el Estado no debe inmiscuirse y mucho menos regular mercado alguno. La oferta y la demanda son capaces por sí sola de solucionar estos inconvenientes. Continúan los millones de pesos invertidos infructuosamente en Centros Colectores de productos, transportación obsoleta e insuficiente, cadena de burócratas e «inspectores», desvíos, y pérdidas de toneladas de productos que nunca llegan a la cocina cubana. Lo más lamentable es que esta abominable situación no es nueva para nadie, continuamos con más de lo mismo. Hay que tener muy en cuenta que existe y existirá una fuerte resistencia de funcionarios y administrativos, poniendo todo tipo de traspiés para que ninguna reforma, cambio y solución florezca. Es hora de llamar a los males por su nombre, colocando la razón por encima de toda política e ideología. Sería muy bueno para comenzar a desmontar toda esta maquinaria maléfica de ineficiencia, renunciar a toda conducta enfermiza que originó el «igualitarismo».
Es ley de la vida: Lo que no funciona, o se arregla o se descarta. Si no se compone el sistema a tiempo, existe peligro de descartar lo bueno junto con lo malo («botar el niño junto con su agua de baño»).
Como nota informativa y para dar una idea de la gravedad del problema en el área caribe, donde nos encontramos, los remito al prestigioso rotativo "Jamaican Observer" de Kinstong donde un artículo de hace tres o cuatro días, plantea que una lata de sardinas vale cincuenta y un dolar jamaicanos y que el salario mínimo del jamaicano no alcanza, en este momento, para comprar un par de zapatos, y esto se refiere a precio minorista de importaciones y/o artículos que dependen de importaciones, o sea, que es un tema como para tomárselo en serio si el año que viene, por ejemplo,tenemos que enfrentar en el área caribe golpes climáticos de envergadura o si tenemos que enfrentar por motivos de coyuntura, un problema de suministro energético debido a que al profundizarse la crisis se está disparando el precio del oro provocando un desbalance monetario creciente en las monedas duras sin respaldo en oro y debido a la debilidad de los bancos centrales por el problema del valor de las acciones en la bolsas centrales y la debilidad del crédito,la pérdida de mercados suntuarios, o sea, que ni siquiera los depósitos en divisas le garantizan a un país pobre y pequeño su capacidad de compra en términos de un año dado el desbalance, cada día más profundo en la economía mundial, salvo inversiones en oro, plata y metales estratégicos, medicamentos y alimentos que si mantienen su precio. Y es una contradicción que en Cuba la industria de medicamentos sea exitosa, pero no la de alimentos. En Cuba, un pomo de pastillas de vitaminas de alta calidad, no vale nada, sin embargo tuvimos que pagar 66 pesos cubanos por cinco o seis cajitas pequeñas de helado de fruta local que es algo que está dentro de la canasta básica de alimentos en un país con una infraestructura de fuerzas productivas que no la tiene, en absoluto, nadie en toda América Latina, y, acercándonos al millón de estudiantes en las universidades... Esa es una contradicción que no está en el bloqueo, y que incluso, si cesa el bloqueo se haría más grave, como ya pasó cuando dormiamos en el colchón de los enlatados del campo socialista,se profundiza como un cáncer, me parece que ya es hora de que despertemos de ese sueño, porque, por estar fuera de Cuba, veo perfectamente bien que existe la capacidad dentro de Cuba para resolver ese problema, lo único que hace falta es la voluntad de todos y para el bien de todos, más nada, no hay que esperar por el fin del bloqueo, ni hay que esperar nada de nadie, cada cubano debe imaginarse que es Robinson Crusoe y tomar acción. Si ya le cortaron la cabeza al maja, ahora no hay que tenerle miedo a la cola.
Amigo Luis Sexto, de nuevo usted se hizo más terrenal, eso lo habrá notado por la cantidad de comentarios y de la aprobación masiva de los mismos, a mi no me queda mas que sumarme a la aceptación unánime, y estimularlo a mantener esta línea de pensamiento, aunque un día puedan calificarlo como franco tirador. Mis respetos.