23 °C La palabra «recurso» está en disonancia con su referencia material. Se recurre mucho a su sentido explicativo o justificativo. Suele decirse que no hay recursos para resolver esto o aquello. Y en la mayoría de los ejemplos es verdad. De ahí, la contradicción entre la recurrencia del signo y su poco significado en la realidad.
La palabra abunda y los recursos faltan. Eso digo. Pero me parece que ante tal incongruencia no basta con el consabido «no hay». Porque si los medios escasean, hemos de buscarles un sustituto. Porque quién le ha dado vacaciones a la voluntad de suplir con alternativas racionales la ausencia de recursos. Pero sobre todo no ha de faltar la confianza ciudadana, ni la capacidad de generarla.
El mundo actualmente transita por una época en que los valores más humanos y universales sirven como blancos de cierta perversidad enmascarada bajo las cortinas de lo novedoso. Incluso, algunos teóricos hablan hoy de «pospolítica», como si ya la política hubiese dejado de servir para ocuparse de los asuntos de las personas y las comunidades. Pronto, quizá, habrá «poshumanidad». Mas, en Cuba, a mi limitado entender, la política ha de seguir funcionando como la ciencia de la sensibilidad y la solidaridad. Y una de sus tareas primordiales, se me ocurre pensar, es la de generar confianza.
Por una especie de reflejo adquirido en el ejercicio de casi cuatro décadas de periodismo, acostumbro a andar por el país. Veo, oigo, y luego juzgo. Y no voy adonde me llevan, sino adonde quiero. Y últimamente confirmo que la confianza se va diluyendo en ciertos ciudadanos. A dónde mira el confundido, el que no sabe interpretar los signos que le faciliten avizorar un futuro más benigno en medio de la resistencia por la independencia y la justicia social. He de repetir, incluso, que las medidas que tienden hoy a liberar las fuerzas productivas —el Decreto Ley sobre las tierras ociosas, el pago por rendimiento, el pluriempleo— no parecen significar en la conciencia de algunas personas lo que son: soluciones estratégicas para depurar y renovar nuestra existencia socialista.
No es mi intención exagerar, pero en algunos lugares se aprecia distorsión, desvío del sentido renovador de cuanto legisla en estas circunstancias el gobierno central. Y ello puede ilustrarse en una carta publicada recientemente en la sección vecina de Acuse de recibo; una carta en que se denuncia que un área adjudicada bajo la protección legal del Decreto Ley 259, había sido otorgada doblemente sin que hasta el momento se resolviera, con auxilio de la prudencia, el error. Después de varios meses, aún se incuba un litigio por la tierra. Y no es el único ejemplo. Por tanto, si no hay acometividad para solucionar un desaguisado allí mismo donde se promueve, los ciudadanos pueden considerarse engañados. Y por ello acuden a los periódicos. Hemos de preguntarnos, pues, por qué ocurren y cómo se evitan estos tropezones tan inoportunos y a la corta tan perjudiciales para la política de la nación.
Tendremos que repetir un concepto muy evidente. Sin control horizontal es imposible evitar y reducir las desviaciones verticales. Sin la participación de la asamblea municipal del Poder Popular, como un cuerpo visible al pie de la realidad, valorando con cien ojos cuanto se hace y se aplica en el territorio, será difícil atajar la mentalidad burocrática que, luego de actuar erróneamente —digámoslo así para no usar otra singularidad menos limpia—, se rasca la cabeza diciendo que «no puede ser», «no puede ser», y luego se marcha y sigue mirando las delicias del paisaje. Para que nadie se sienta irrespetado, me ahorro preguntar por el papel de la política y sus agentes locales. No habrán de necesitar —presumo— de recursos para intervenir en estos casos que, aunque supongamos que no están generalizados, enrarecen el clima de la base, la plataforma única donde, a fin de cuentas, el país gana poco a poco la solidez o puede debilitarse en medio de las turbulencias removidas por la desconfianza y la duda de la gente.
Resumiendo, estimado compañero Luis: Que el Poder Popular sea, de verdad, PODER y POPULAR. Esta será una poderosísima herramienta para la recuperación de la confianza en la gente que está cansada de que, entre otras cosas, las asambleas de rendición de cuentas se conviertan en el calvario de los delegados y el muro de los lamentos de los electores.
Luis, hay momentos en que pienso que no podrás publicar más comentarios. La verdad no ofende, pero mata; principalmente a aquellos que no quieren escucharla. La mentira y la indiferencia son el soporte y el alimento de la desconfianza y la desconfianza lacera cualquier sociedad hasta la médula. La sección de su colega José Alejandro es el vivo ejemplo, las personas recurren al hecho de hacer públicos sus problemas, porque ya no confían en quienes tienen el deber y la obligación de solucionarlos. Y los ejemplos se sobran, muchos con años de espera por una solución.. Cuando las personas comienzan a tener dudas sobre las instituciones, aparece la desconfianza, una vez instaurada la desconfianza comienza la apatía y por ahí comienza el corto o el largo camino de la destrucción.
Lo que Ud plantea es muy cierto y el trabajo de supervisar debiera estar en manos de las asambleas municipales del poder popular, pero para ello debería dárseles lo que en la realidad tienen muy poco y es poder.
Querido Luis Sexto: Su comentario, atinado y clarificador, como siempre. Pero, ¿cuántos de los involucrados, los que tienen que proyectar los cambios de métodos, se los leen, los metabolizan y modifican actitudes y procedimientos? Soy su asidua lectora, al igual que de Acuse de Recibo, y da pena que no hayan verdaderos pronunciamientos a los planteamientos que aquí y allá se hacen. Pero persistamos, y no nos cansemos nunca de reclamar la mejora de nuestra sociedad, desde nuestra óptica socialista. En estos tiempos es un honor ser inconforme, porque vivimos convencidos de que luchamos porque no se pierda la obra que ha costado tantas vidas y tanto sudor. Gracias a Ud. y a los periodistas que, igual que Ud., están comprometidos en esta batalla.
Estimado Luis Sexto: Me llamo Rafael Rodríguez Frías, soy Licenciado en Comunicación Social y vivo en Santiago de Cuba Una vez más usted con su columna toca temas medulares que importan a todos. Le exhorto a que continúe haciendo gala de buen periodismo para contribuir a mejorar nuestra sociedad. gracias
Gracias a que hay periodistas como Ud. y que Rebelde está haciendo gala de su nombre; y no puede ser de otra forma, lo que está en juego es mucho, mucho en cualquier sentido que se le mire, recuerdo uan vez más a Eduardo Galeano que en ese libro fabuloso que es Las venas abiertas de America latina, recoge la sentencia contundente de un simple campesino que compara y define a la democracia: «Lo único que se hace desde arriba, es un pozo», todo lo demás para que sea sólido, y verdadero debe comenzar desde «abajo», no basta en nuestro caso que proclamemos que tenemos la más limpia y mejor democracia del mundo, y no hay que dudarlo, pero el cúmulo de deformaciones, rigidez y las soluciones de último minuto a problemas de la data de Matusalén, nos dejan mal parados sobre todos frente a quien más nos debe importar, frente al pueblo que elige y da el mandato, es por tanto entonces evidente qque es también perfectible lo que defendemos. Preocuparse por otras cosas de allende el «tenebroso» estrecho, no solo demora, sino también debilita como bien dice Luis, la confianza de la gente, que me atrevo a decir que ya no son «algunos», con perdón del Maestro Luis. Por ejemplo es para decirlo bonito, descorazonador, que a las Asambleas de Rendición de Cuentas de los Delegados, vayan cada vez menos personas, pero peor es que los problemas del vecindario permanezacan sin solución año tras año, esto cuando menos genera incredulidad, de la burocracia que se ha apoderado de todos los mecanismos en mayor o menor grado, se ha escrito como para ir y volver a Saturno, pero las soluciones hacen recordar a la famosa aporía de Aquiles y la Tortuga. ¿ganará realmente la «Tortuga»?: Por nuestro bien demostremos es la práctica que no.Saludos
Estimado Luis: Usted es uno de los pocos que realmente mantiene una línea de pensamiento estable con sentido revolucionario pero crítico y no contemplativo. Hay otros lamentablemente que solo dicen algo en algún momento pero no dan continuidad. Sus escritos los leo siempre y siempre algo aprendo, aún cuando en ocasiones piense distinto. No es su caso pues sus opiniones tienden a ser generales y de principios, pero me gusta mucho que otros que analizan situaciones concretas críticas las continuen después en otros momentos, para comprobar que haya existido comprensión, evaluación y rectificación si es necesario. Esto también influye en la falta de confianza, y estoy de acuerdo en lo que aparece en los comentarios sobre todo lo referido a las Asambleas de los Delegados con sus electores, se han convertido en cosas superfluas, que no aportan ni solucionan nada, más bien desilucionan. Pero no creo que solo sea cosas del Poder Popular, hay estructuras que chocan y crean problemas. En la columna de José Antonio, que también leo constantemente se reflejan tantos problemas, muchos de los cuales no tienen nada que ver con el bloqueo estadounidense contra nuestro país y si más con otro «bloqueo», el de muchas instituciones que no consideran los derechos de la población y las leyes. Por ejemplo, cuanto se dice acerca de afectaciones sonoras a la población ¿y quién responde y da solución?, si es un particular, un taxista, o «bici-taxista», se le condena y se multa, pero ¿y las instituciones estatales (gastronómicas y de recreación, incluyendo los carnavales ubicados en zonas residenciales) religiosas (sobre todo las evangelistas), etc. Hay otros problemas muy recursivos, sobre todo la vivienda. Yo no creo tener la verdad absoluta en esto, pero para mí si se reconociera un verdadero estado de derecho, con lo cual quien es propietario de una vivienda (y de vehículos de transporte también), sea dueño de vender, permutar, reparar, modificar, etc., sin depender de tantas restricciones burocráticas muchos de los problemas no existirían y también desaparecerían unos cuantos «delitos». Mi concepto es que el Instituto Nacional de Vivienda es una institución que debería desaparecer y sus funciones asumidas por otras con un proceder más limpio, transparente y objetivo. También hay otras consideraciones que debían tomarse en cuenta, comentadas por otras personas en la sección de Cartas a la Redacción del diario Granma (los viernes). Pero por ahora creo que ya le he expresado demasiado. Disculpe tanto escrito. Usted permanezca firme. Nos ayuda a todos. Saludos, Rosendo
Anteriormente un compañero comentaba que se necesita dar más poder y autoridad a los Consejos Populares. Nuestra Constitución socialista reconoce a los Consejos Populares la máxima autoridad para llevar adelante sus funciones al estar organizados a partir de los delegados de circunscripciones. Si las Asambleas Municipales a las que pertenecen por derecho todos y cada uno de los delegados, tienen como primera atribución la de cumplir y hacer cumplir las leyes y demás disposiciones de carácter general adoptadas por los órganos superiores del Estado –entre las que figura el Decreto Ley sobre las tierras ociosas- entonces el primer nivel de discusión y debate en aquellos lugares donde aparezcan algunas trabas burocráticas ha de estar precisamente allí: en esa circunscripción, en ese municipio. Tener que quejarse a un periódico ha de ser el último recurso a disposición del ciudadano que no pueda resolver un problema a nivel local, no la primera acción. Hace bien JR en publicar estas informaciones pero se trata de cuestiones de administración y gestión estatal en la mayoría aplastante de los casos y la mayoría de ellas se localiza a nivel de base. JR ni cuenta con el personal ni con la responsabilidad para dar solución a esta serie de quejas de la población. El Municipio tiene capacidad para satisfacer las necesidades mínimas locales mientras que las comisiones especiales a nivel municipal han de desempeñar su papel de revisión, control y consejo. Por eso es que yo sugería en otro comentario hace unos días –no lo publicaron- que sería bueno que JR sacara una serie de artículos sobre el funcionamiento de los órganos de poder a nivel local, para que la gente sepa a quién dirigirse cada vez que tenga uno de éstos problemas y para que los funcionarios con responsabilidades en la toma de decisiones, sepan que están en sus puestos para servirle a la población y no para tirar curvas. Eso aplica tanto para el caso del pan de ayer, como para el decreto sobre tierras ociosas, como para el edificio santiaguero al que le pusieron música estridente durante todo el verano, etc. Los delegados necesitan poder para no tener que ir a las Asambleas de Rendición de Cuentas con los brazos vacíos y para que la gente se sienta más motivada a asistir a las mismas. Y claro que si a esto se le agregara una Mesa Redonda mensual para caerle a estas quejas, seguro que las cosas se resolverían más rápido.
Todos sabemos que el máximo poder en un municipio es el secretario del partido, que no es elegido directamente, pero cuando este se equivoca, quien tiene que oir las quejas es el poder popular que si lo eligió el pueblo..No es contradictorio?
Señor Luis Sexto, le digo Señor con todo respeto porque pienso que Compañero son los bueyes. Al fin, solo quiero decirle que después de este artículo nunca dejaré de leer sus trabajos. Saludos.
Luis periodista-filósofo, como siempre me inspiras con tu prosa profunda e inteligente. Esta décima que a continuación descubrirá su rostro, te abrazará como a un padre. Se considera tu hija. Tus admiradores, Carlos y Sory La política es la ciencia/ de la sensibilidad,/ de la solidaridad,/ la verdad y la conciencia./ La política es la esencia/ de la nación democrática;/ la política lunática/ sin control horizontal,/ genera la vertical/ injusticia burocrática.
Lo primero que debemos conocer los cubanos, son nuestras leyes. Pregúntele a cualquier cubano sus derechos y deberes como cuidadano de este país, y verá que le sobrarán los dedos de las manos para contar,somos analfabetos legales. ¿Puede usted decirme en qué librería puedo encontrar la Constitución de mi País para comprarla, o el código penal, etc,etc?
Estimado y respetado Luís Sexto. Una vez más frente a nuestros ojos un artículo crítico constructivo sobre la verdadera realidad que vivimos y los males con los que convivimos a veces, muchas veces con indiferencia y poca esperanza de cambios. He leído los comentarios de los lectores sobre sus argumentos y los que ellos han adicionado con seriedad, respeto y certeza. A mí no me gusta caer en el "chovinismo" de que lo nuestro es lo mejor, lo único o lo más justo. Nada es absoluto y mucho menos en la construcción de una sociedad que llegó lejos en longevidad y con muchos avances sociales, políticos y económicos se derrumbó estrepitosamente por la inacción, desidia, debilidad ideológica y la enorme pérdida de crédito de las autoridades ante su pueblo. Puedo demostrar con hechos que los medios masivos de comunicación casi hasta el final de la URSS eran combativos, profundos, críticos, aglutinadores, valientes, sensatos, didácticos, etc., etc., etc. Personalmente leí muchos artículos de periodistas tan buenos como Usted, Pepe Alejandro, etc., pero al final todo se vino abajo. La moraleja para mí está muy clara: Se puede engañar, maltratar, desatender las necesidades del pueblo un tiempo, pero no toda la vida. Se puede desde los medios masivos de comunicación, desde la trinchera de ideas criticar, exponer conceptos sanos y reflexiones sensatas, pero si no pasa nada, al final la credibilidad va al piso, al igual que el respaldo y la defensa de las conquistas que tanta sangre, sudor y lágrimas han costado y siguen costando. Gracias por leerme. Un abrazo!
Excelente artículo Luis, ojala muchos de nuestros representantes los leyeran y así diminuiríamos tanto la incompetencia y la irresponsabilidad que nos conlleva tanto a la apatía y la desconfianza hacia muchos organismos importantes, de los cuales nadie les tiene apenas confianza, algo que es terrible para cualquier sociedad, no se necesitan "esos" grandes recursos solo para hacer cumplir la ley o resolver un problema casi de índole burocrático...excelente...gracias.
Si la memoria no me falla, en el 1976 se implantó la actual división política administrativa, los gobiernos provinciales, municipales y posteriormente los consejos populares, también se realizó una re-ingeniería de todos los Órganos de administración Central. Resumiendo esta parte, han transcurrido 33 años y existe suficiente tiempo para que el pueblo en general pueda valorar si las citadas instancias funcionan o no. Por mi parte, aún estoy por ver y sentir el peso decisivo de los planteamientos en las Asambleas de Rendición, en las soluciones de los problemas de la comunidad. A través de los años hemos recibido datos estadísticos muy etéreos, ej: se resolvió tal por ciento de los planteamientos. lo mismo sucede cuando vemos los Noticieros en la TV, se cosecharon X miles de arrobas de papa, plátanos, etc, y la realidad concreta es muy diferente a la que percibe el pueblo diariamente. ¿Por qué razón las quejas siempre tienen que venir de los afectados siempre? Cualquier empresa o Institución que se respete y cuide su imagen, está CONSTANTEMENTE midiendo la satisfacción de sus clientes o beneficiarios. Obvio que aunque se mida y tomen las medidas pertinentes, siempre pueden aparecer quejas. Tenemos todo el derecho a llevar las quejas a los lugares que entendamos. De más está plantear que si los que producen o prestan servicios están solícitos por el nivel de satisfacción de sus usuarios, estos último tendrán una mayor credibilidad y confianza. A veces sublimizamos la eficiencia de la gestión en el capitalismo, por lo que he visto en diferentes lugares, es cierto que existen niveles que aún nosotros no alcanzamos y que son posible igualar y superar. Ellos meten la pata también. Tengo la seguridad que contamos con la suficiente madurez, preparación y deseos de hacer los cambios que se requieran en aras de revertir la enorme cantidad de problemas que afrontamos, sobre todo, los que dependen totalmente de nosotros. En el léxico popular cubano existen muchas frases que son aplicables a la empresa que debemos y ya estamos en proceso de desarrollar: 1)A camisa quitada, 2)Con la manga al codo, 3) Al duro y sin guantes, existen decenas más. Muchas felicidades para usted y sus colegas, mis deseos que durante el 2010 sus fuerzas y tenacidad se multipliquen exponencialmente, al igual que para los lectores que tenemos oportunidad de acceder a estos comentarios y tenemos la fe y la seguridad que lo que hacemos en forma colectiva, no es sacar agua en canasta y perder el tiempo.
Además de lo que indica Enier, la Ley Primera de nuestra República no abunda en detalles sobre las responsabilidades que tienen los Delegados de Circunscripción. Creo que menciona tres o cuatro cosas, de modo general. Por ser un documento tan abarcador no puede entrar en detalles. Ahora bien, si hubiera una publicación dedicada a desmenuzar la arquitectura del órgano de Poder Popular a nivel de base, para que el ciudadano común y corriente entienda el funcionamiento de los mismos, eso facilitaría al pueblo el ejercicio de su propio poder. La cosa no ha de quedar para el especialista en Derecho Constitucional. La asignatura, de por sí, es densa y de lo que se discute aquí es de procedimientos prácticos para encarar los problemas que se presentan a diario de Maisí a Guanahacabibes. Ese conocimiento en manos del pueblo evitaría que cualquiera con un carguito le sacara el cuerpo a un problema si le corresponde atenderlo y resolverlo. También se podrían organizar programas televisivos y radiales para mostrar cómo funciona el gobierno a nivel local y para informar a quién acudir cuando hay algún problema. Los mismos ejemplos que JR cita a diario servirían para tema de análisis en tales programas. Ellos serían una guía para saber qué hacer a nivel municipal al tratar cualquier problema. Del mismo modo que un "Nuestros hijos", también se puede hacer un 'Nuestros problemas'.
Muchas gracias, Luis, por sus palabras tan importantes. Espero que lo siguiente de Fidel pueda informarnos: 1959: “…para salvar al continente para el ideal democrático, mas no para una democracia teórica, no para una democracia de hambre y miseria, no para una democracia bajo el terror y bajo la opresión, sino para una democracia verdadera, con absoluto respeto a la dignidad del hombre, donde prevalezcan todas las libertades humanas bajo un régimen de justicia social, porque los pueblos de América no quieren ni libertad sin pan ni pan sin libertad.” “Nosotros queremos que cuando las elecciones vengan, todo cubano conozca sus derechos y sus deberes, cualquier cubano sepa leer y escribir, para que nadie lo engañe, para que nadie lo confunda. Y cuando hayamos logrado eso, entonces sí se podrán hacer elecciones verdaderamente democráticas.” “… nosotros por principio somos defensores de la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir a sus gobernantes. ¿Por qué?, Porque es una garantía para el pueblo.” 1960: “…democracia viene del pueblo! ¡Democracia quiere decir gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Y el que no reúna al pueblo, el que no reúna al pueblo, ¡ese no es demócrata!; el que no consulte al pueblo, ¡ese no es demócrata! ¡Para ser demócrata hay que consultar al pueblo!”