22 °C Un peligro mayor que el que se desprende de las dificultades y los problemas, se cierne sobre los mejores propósitos. Casi estoy excusado de nombrarlo, porque desde hace milenios la especie humana ha experimentado cuánto de peso muerto lleva la actitud de los que se arriman a la orilla para ver qué pasa y qué me toca, o qué hacer para evitar que algo pase.
Tenemos a mano un término para sintetizar esa postura que puede resumirse en una frase jocosa: Después de no hacer nada, descansar. Y que equivale, según recurrentes fórmulas refranescas, a que «arree el de atrás», o que el disparate lo «esconda la corbata»… En fin, muchos son los rodeos para llamar a la indiferencia por su nombre. Pero advierto, no me voy a meter a desentrañar las causas de esa postura que propone demasiados vericuetos para ser explicada. Más bien, quiero insistir en temas que, a pesar de mis insuficiencias, he comentado en esta columna. Al menos en uno: Cuba precisa el rescate del rigor. A mi parecer, esa idea recorría el discurso de Raúl en la Asamblea Nacional el pasado 20 de diciembre.
Y a qué rigor aludo. Podría pensarse que es la severidad en los castigos. Pero eso no atañe al fondo de una visión política. Más bien me refiero al rigor que implica medir y cuadrarlo todo de acuerdo con la capacidad de rendimiento posible en el objeto o el ser humano. No es, pues, un quedarse a medias, un hacerse el ciego, el mudo, el sordo. Ese es el rigor: la exigencia del acto y su sentido; la frontera entre calificar o ser descalificado.
Hoy por hoy, la indiferencia podría llamarse de otras maneras, porque se descompone en una variedad que adopta fines muy específicos. Por ejemplo, puede uno mantener la indiferencia como actitud predominante por comodidad: un dejar hacer, para que nada sea modificado con un signo que implique la alteración de mi dulce pasar, de mis pequeños privilegios. Y ello me parece peor que la indiferencia por cansancio. Quienes se adscriben a la pasividad activa, al ritmo de actuar no actuando o mal actuando, padecen por lo común de fotofobia, porque donde la luz aparece ellos ponen una cortina negra.
Claro, estoy filosofando. Pero no sigamos creyendo que «filosofar» es un proceder maldito e infamante. El filosofar, que aquí utilizo en el significado de reflexionar, compone el método para aclarar, iluminar esas habitaciones oscuras. Quizá por no pensar, por no llevar a síntesis teóricas mucho de cuanto hacemos, estamos hoy lamentando el uso de la improvisación como método. Y la improvisación facilita el camino de la indiferencia, del convivir con los problemas simulando no ver, no oír… ¡Qué existencia más plácida! Y por tanto que siga la quiebra del orden, la burla de la ley, la simulación… Porque, en fin, como dice la copla, «ande yo caliente y ríase —muérase, digo yo— la gente».
Tengo, pues, que llegar a la conclusión de que la salvaguarda de la causa nacional —la sociedad socialista y revolucionaria— pasa por el rescate del rigor. ¿No será tiempo ya de desarticular la tácita connivencia entre los deberes de unos y los desaciertos de otros? Las cosas pueden alterarse aquí o allá, y sin embargo continúan aparentando una «salud de hierro» en ciertos informes y controles. Que nadie me toque; nadie se meta en mi cuartón. ¿Cómo dice la antigua letra? «Defiéndete tú que yo me defiendo como pueda».
Esa es una mentalidad que, como el marabú, se resiste a ser erradicada. He oído decir: Hace falta mucho tiempo y mucha paciencia para romperla mediante la persuasión, el reacomodo actualizador de nuestra economía. Si, en efecto, es dura y pertinaz. Tal vez, la química sutil de nuestros herbicidas solo consiga entristecerle las hojas, los pétalos. ¿No sería más efectivo, por tanto, el cincel y el martillo del rigor, ahora?
Estimado y respetado Luís: Nada hay peor en este tipo de sociedad y democracia que la indiferencia. Su daño está claro, convierte al que la practica en una especie de cómplice, con aquello de "el que calla, otorga". Sin embargo, me imagino que por razones de espacio, Usted no profundiza en las causas de que la gente sea indiferente y yo veo en ello la raíz del problema que Usted trata. Estoy de acuerdo con que haya rigor, exigencia, transparencia, valentía y verguenza en cada una de las acciones, decisiones y acuerdos que se adoptan, en los análisis y las propuestas. Hay que brindarle apoyo, protección y comprensión a los miles de "no indiferentes" que se han buscado y se buscan muchos problemas en el medio en que llaman las cosas por su nombre. Estos forman parte de los imprescindibles del proceso y hay que estimular sus agallas sin meras consignas desde arriba y hacia abajo y desde abajo y hacia arriba. !Démosle el cincel y el martillo y acortaremos los plazos hacia la excelencia, la eficiencia y el incremento vertiginoso de la verguenza! Saludos!
Otro si: claro que hasta que no resuelvan la politica monetaria y energetica a nivel de bancos centrales homologos, no coyunturales, nada se puede legislar ya que ese problema lo vio Marti en Nueva York en el XIX y sigue siendo el problema capital, junto al agricola, de Latinoamerica, mas ahora, que el oro va en alza y desetabiliza inciertamente toda moneda dura y cualquier "international deal" en materia de energia con consecuencia directa hacia la telefonia y las tarjetas de credito a nivel internacional, y es un viejo problema, el "sindrome de Esparta" que cae ante Grecia, sin una flecha, por no conocer el instrumento monetario. A esto hay que sumarle diez años que necesita la industria pesada a nivel mundial o algo más para crear una nueva naturaleza sobre la base de politicas energeticas y quince años o algo mas para recobrase de la presente crisis economica, mas el cambio climatico. (tecnologis verdes).
LUIS: COMO SIEMPRE, MUY ACERTADO Y A TONO CON NUESTROS TIEMPOS ESTE TRABAJO SUYO.CREO QUE LOS EXCESOS EN TODO PUEDE SER PERJUDICIAL, PERO ESTOY DE ACUERDO DE QUE NUESTRA SOCIEDAD ESTA NECESITANDO MUCHO MAS RIGOR DE LA QUE MUESTRA EN LAS MEDIDAS Y CONTROLES, Y NO DEBEMOS PENSAR EN QUE PODEMOS DARLE RAZONES AL ENEMIGO O QUE PERDEREMOS PARTE DEL APOYO SOCIAL; CREO QUE SI SOMOS MAS RIGUROSOS, PERO DE VERDAD EN TODOS LOS ASPECTOS DE LA VIDA REVOLUCIONARIA DEL PAIS, LA INMENSA MAYORIA DEL PUEBLO LO AGRADECERA.EL SOCIALISMO ES LA CIENCIA DEL EJEMPLO, DIJO FIDEL, Y LOS MALOS EJEMPLOS HAN HECHO MUCHO DAÑO EN LA CONCIENCIA POLITICA DEL PUEBLO Y LO MAS GRAVE QUE VEO DE ESTO, ES QUE NUESTRO RELEVO, LAS NUEVAS GENERACIONES, NECESITAN DE NUESTRO EJEMPLO PARA CREER EN LA REVOLUCION; HECHOS, HECHOS RIGUROSOS SIN TANTAS PALABRAS EN ALGUNOS SECTORES ES LO QUE NECESITA LA REVOLUCION; HAY MUCHA BLANDENGUERIA TODAVIA, MUCHA COMPLACIENCIA. HACE FALTA QUE TODO EL QUE DIRIJA O ADMINISTRE EN NUESTRO PAIS, CUMPLA CON SU ROL DE BAJAR A LA BASE Y TOCAR MUCHAS COSAS CON LAS MANOS, Y DONDE HAYA PROBLEMAS, TOMAR LAS MEDIDAS DE RIGOR Y QUE SIRVA DE EJEMPLO, ESTO SIN EXTREMISMOS, PERO CON COMPROMISO REVOLUCIONARIO.ES LO QUE CREO.SALUDOS Y GRACIAS.
Siempre que analizo estos problemas como falta de rigor, de productividad y eficiencia llego siempre al mismo origen: la forma de organización de la producción existente. Tenemos una forma ortopédica y poco estimulante de organizarnos, que sin querer queriendo, promueve todos estos comportamientos.
Como siempre, usted muy acertado en sus escritos senor.Esoy adsolutamente de acuerdo con usted en que se debe usar con rigor el cincel y el martillo y debe hacerse con fuerza,sin bandenglerias,apadrinamientos o favoritismos.Que no deberian existir en una Sociedad socialista como la de nuestro pais,pero sucede.Donde a veces el mal trabajo que se origina generalmente de arriba hacia abajo a partir de personas que se supone,esten ahi para resolver los problemas del pueblo con una mirada vigilante , segura y generalmente son oportinistas,que mientras estaban escalando a un puesto, trabajaban con ahinco,como debe ser, y una vez arriba se acomodan y no prestan la debida atencion a su trabajo originando hacia abajo el mal trabajo que tanto disgusta a todos,donde generalmente los mas afectados, que es casi todo el pueblo,queda deseccionado culpando al gobierno y al Sistema,por culpa de unos cuantos parasitos que son los que corroen la planta y no la dejan crecer sana y con todo su esplendor.A estos personajes hay que tratarlos con el rigor que merecen,sin importar el rango que ocupen,pues son los que mas dano hacen debido a esa posicion.Y partir de ahi,partirle las patas a todos los que le siguen,de la manera correcta,sin contemplaciones.Que cuando hagan algo mal,rueden sus cabezas de acuerdo a la manifestacion de su error.Es decir si su error le cuesta el cargo,pues sinonimo de que no es capaz de mantener ese nivel,pues que se le de un trabajo de acuerdo a su rango de capacidad.Yo pienso que si se aplica este herbicida,esta vez perecera el parasito que esta matando la planta,y esta crecera esplendorosa,pero sobre todo muy sana.
No creo en el martillo y el cincel para resolver esto. El hombre se mueve por incentivos. Esto no es malo. Lo importante es que los incentivos estén direccionados en un ciclo virtuoso. No veo en Cuba incentivos para el rigor, la productividad, etc. Abogo por una mezcla inteligente de tipos de organización : estatal, pública, cooperativa y privada. Una mezcla que nos lleve al ciclo de vrituosismo.
Lo importante y decisivo es tener muy claro el horizonte que nos atrae; hacia dónde se desea marchar. Si profundizar el socialismo o retornar al capitalismo. No hay términos medios. Las síntesis que resultan de las resoluciones de las contradicciones no admiten colores grises. Los seres humanos nos movemos por incentivos, como justamente afirma el comentador Esuacan (n. 4 y 6). Los incentivos son morales y materiales. Toda actividad privada en procesos de producción, comercialización y de servicios lleva en sí el incentivo económico bajo forma de ganancia. Esta ganancia substituye inexorablemente los aspectos socializantes del ser humano, e impone el interés privado, excluyente y rectificador del individuo. Con ello cambia la mentalidad del sujeto, que aliena su personalidad en pos de dicha ganancia que podrá concretar únicamente en las relaciones mercantiles, de modo que lo que produce o intercambia se convierte en mercancía y adquiere para él un valor "de cambio" a obtener. Su relación con sus congéneres deja de ser directa, solidaria, altruista, pasando a ser intermediada por el dinero o "incentivo" al que parece abogar el comentador Esacuan. Este mecanismo rectificador de los incentivos materiales en las actividades productivas, comerciales y de servicios constituye uno de los principales cementos que tienen muy solidamente erecto al sistema capitalista, en particular, en su actual fase neo-liberal. Es por lo mismo que el CHE propuso los incentivos morales, por sobre los materiales, para la construcción del socialismo en Cuba. Alertó que el socialismo no podía ser construido ni tanto menos perfeccionado en su curso hacia la futura sociedad comunista, recurriendo a las "armas melladas del capitalismo". En su profundo y apasionado debate sobre las bases económicas que deberían sustentar el andamiaje socialista, defendió su genial propuesta del Sistema Presupuestario de Financiamiento, como herramienta a reemplazar - en las condiciones específicas de Cuba -, al ambiguo y contrastante sistema del Cálculo Económico utilizado en la URSS y países de Europa Oriental, responsable de su "desmerengamiento". Afirmó que el socialismo se construye siempre y cuando simultaneamente se construya el "hombre nuevo", pues no se trata simplemente de distribuir bienes materiales. Desde hace muchos años nutro la convicción de que los problemas materiales que aquejan a la sociedad cubana tienen su origen en el sistema de cálculo económico que imperó sobre el modelo propuesto por CHE, pues conlleva en su seno las categorías capitalistas descubiertas y denunciadas por él.
Estimado Luis...Una vez más me enorgullezco de ser asiduo lector de esta columna y, particularmente de sus siempre atinadas y oportunas reflexiones ante las cuales, muchos como yo, no permanecemos indiferentes. Yo, a lo largo de casi toda mi vida he luchado por la ¨excelencia¨, tratando de dominar la actividad que cada vez me ha tocado desarrollar...como limpiabotas y vendedor de mariposas (de niño antes de la Revolución)...como alfabetizador, estudiante y luego trabajador en dos organismos centrales...El compromiso revolucionario lo llevo como una fe en la que creo firmemente y mantiene viva mi esperanza de que luchando todos unidos lograremos un mundo mejor...Sus reflexiones de hoy me hicieron recordar una hermosa página de nuestra cancionística, que dice: ¨Odio quiero más que indiferencia, porque el rencor hiere menos que el olvido¨. Si así se ve la indiferencia en el ámbito del amor en la pareja....¿cuánto se multiplicará eso al verlo a nivel de la sociedad?. Ojalá su apelación al rigor abra puertas y ventanas que aún esperan ser abiertas. Reciba Ud y el colectivo de JR mi más sincera felicitación por el Nuevo Año 2010.
ACABO DE LEER UNA MUY BUENA NOTICIA Y ALENTADORA LA CUAL ME ALEGRO MUCHO QUE ALGUNAS TIERRAS DADAS EN USUFRUCTO POR EL ESTADO ESTAN YA PRODUCIENDO ESO ES MUY POSITIVO Y MUY BUENO PARA LA ECONOMIA DEL PAIS
Colega, Profesor y Amigo: Ante todo mucha salud para el Nuevo Año, y que continúen acompañándote el talento y la elocuencia característicos en ti. Coincido en que precisamos desde ¡ya! del cincel y el martillo del rigor en el sentido que lo expresas. Tu cincel y tu martillo están, el uno afilado y el otro con golpe preciso en los problemas medulares que debemos solucionar sin improvisación, ni tampoco dilación. ¡Mucha luz en los rincones oscuros! Que entre el Sol a raudales para sanar y mejorar cuanto debemos. Tu ejercicio de opinión así lo demuestra. Un abrazo, Alfonso Cadalzo Ruiz Radio Ciudad del Mar Cienfuegos.
Luis Sexto, aprovecho la oportunidad para hacerle llegar mi admiración por su trabajo, cuando estaba en Cuba esperaba los viernes con ansias para leer sus comentarios sagaces y valientes de nuestra sociedad, con criterios con el que muchos quizás no estuvieran de acuerdo pero a mi entender usted es genial, un maestro, con periodistas como usted la prensa cubana se engrandece, ahora que no vivo en Cuba sigo sus comentarios por internet, saludos, Lic. Vladimir Bruzón Velázquez
Creo que la indeferencia forma parte de la incultura que se haga cada induviduo de su personalidad y el nivel de su autoestima.