El nombre de las cosas

Luis SextoLuis Sextosexto@enet.cu
28 de Enero del 2010 21:49:24 CDT

Las personas y las cosas se conocen por un nombre y también por dos o tres más que resultan sus sinónimos. Sinónimos que no cambian la esencia del objeto o de la persona. Eres quien eres aunque te llames Francisco y te digan Pancho. Eso está claro. Pero otras veces el equívoco nos burla, se ríe de nuestra irreflexiva imaginación, de nuestra escasez de perspicacia. Al parecer, asumimos una conducta acomodaticia, escurridiza, un estar quieto para ver qué pasa.

A ese extraño ropón, que intenta ser transparente para ocultar bajo la luz las manchas, lo hemos llamado doble moral: esto es, decir y luego hacer lo contrario; acatar y luego olvidar o cumplir mal, comprometerse y cruzar los brazos… En fin, es viejo el recurso de las apariencias, el simular para defendernos y a veces para engañar o dañar.

Pero si la doblez es perversa, lo peor se remite a que las máscaras se conciertan en una comunidad de intereses. Y la mano izquierda lava la derecha y la derecha a la izquierda, y ambas lavan la cara… Ello, lo sabemos, conspira contra el socialismo; más bien lo niega y lo desacredita. A veces reprochamos a los ciudadanos comunes que acudan a fórmulas individualistas, las infinitas truculencias con que incrementan un salario corto o disminuyen su incapacidad para pagar unas cuentas largas. Y les reprochamos un afán consumista que estimamos se empalma con los peores apetitos del capitalismo. Pero si estoy en contra de todo cuanto pervierta la conciencia social, no considero correcta una crítica que soslaya las necesidades irresueltas y que habla de consumismo cuando el consumo está deprimido. Esa postura de juzgar los actos humanos desconociendo el perfil de la escena en que se mueven los actores, viene siendo la causa de que cualquier opinión honrada pierda filo, agudeza, y se sume, tal vez sin pretenderlo, al cuartón de la doble moral. ¡Ah, mira a este!, podría decir el ciudadano agobiado ante una recriminación inconsistente con la vida y la verdad.

Tendré que aclarar que no justifico, sino me explico. E intento sugerir, una vez más, que la propaganda no sustituye a la política. Ni la retórica a la acción creadora. Y si un número innombrable de personas estruja la legalidad y retrasa su virtud, no nos quedemos solo en la gente común, en los que trabajan y se subordinan. Me lo advertía un lector muy inteligente: Hay que enfocar con ese reflector también a cuantos se dedican a administrar. Muchos de los defectos y deficiencias del empresariado o de la esfera administrativa se remiten a que, en estas circunstancias materiales tan severas, se han aprovechado de unas facultades a veces sin fiscalización y reorientan los intereses que representan hacia sí mismos. Por tanto, el periodista que soy pregunta: ¿Podrá ser inconveniente andar por esas calles de Dios y oír comentarios y confesiones disímiles? ¿Será dañino escuchar que algún responsable de más arriba viene a inspeccionar el domingo —¡de lejos; qué sacrificio!— y luego, hecho el trabajo muy rápido, aprovecha el viajecito y se desvía, o perjudicará enterarnos de que, en este sitio donde algunos cuadros, fueron removidos, solo los trasladaron de cargo, porque, en fin, las manos se lavan unas a otras?

Todo ello forma parte de esa fórmula de cambiar el nombre a las cosas y asignarles el que no les corresponde. Y exigir viene siendo como gritar y dar la espalda, y controlar equivale a recitar una consigna, y tomar medidas indica moverse hacia un lado y esperar a que los vientos del rigor se aplaquen. Concluyamos, pues, que si la actitud de los trabajadores que hurtan recursos de su centro de trabajo, o se prostituyen, y creen que están luchando legítimamente por sí mismos, significa un riesgo para la honradez colectiva, es también igual de peligroso que quien dirija la asamblea limite la palabra y prohíba hablar de cuanto a él no le conviene, o cobre con represalias, en el espacio remoto del municipio o del centro laboral, la denuncia pública.

Ustedes lo saben: me he negado como norma ciudadana y profesional abusar del privilegio de escribir en un medio. Y por tanto no intento enrarecer el clima moral de mi país. Quisiera que mis lectores vean en estas palabras, en esta solidaria advertencia de una voz en el camino, la garantía de que, por muy oscuro que sea el momento, las luces de lo más justo, equilibrado y revolucionario de nuestra sociedad está en vigilia. Y el periodista es solo un instrumento al que solo se le debe prohibir cambiar el nombre a las cosas.

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    1. 1

      Noel Sosa Fong - 29 de Enero del 2010 3:30:39 CDT

      Buen día, muy acertado su comentario,solo creo que para un periodista abusar del privilegio de su condición es no decir lo que ve , lo que palpe de la sociedad tanto lo bueno ,como lo "malo"...Al menos yo recuerdo que desde 1980..edad de mi comienzo laboral , en mi centro de Trabajo ya existían ,desgraciadamente , lo que ud tan claramente expone. Saludos

    2. 2

      Alfredo Viamonte - 29 de Enero del 2010 6:21:09 CDT

      Mi querido Luiz, ya estaba sintiendo la falta de su comentario, de ese fusil que dispara “con rigor” sobre los que tratan a toda costa de mantener la doble moral como principio de vida. La doble moral no es exclusividad de Cuba con su situación compleja. Vivo en otro país (Río de Janeiro, Brasil) y las cosas no son muy diferentes en ese sentido. Pero en Cuba la doble moral atinge otra connotación, la de ocultar “la suerte” de poder darse bien a cualquier precio. La doble moral es el subterfugio y “el pretexto de los fracasados”, pero los fracasados hacen daño y como. La critica tiene que ser en el momento y lugar justos o en buen cubano como decían nuestros abuelos: Donde se cae el burro hay que darle los palos. Siempre fui de los que llamé las cosas por su nombre, como usted, me prohibía cambiar el nombre a las cosas. Pero eso siempre me trajo problemas y principalmente ser el atravesado para algunos dirigentes. Solo que, siempre disfruté tener y buscarme problemas, pues todos los días colocaba mi cabeza en la almohada con la mayor tranquilidad, y con el mayor regocijo de no ser participe de esa gran sentencia popular: El que calla otorga. Ser integro no significa estar en una nube ni ser un entretenido radical. El día que seamos realmente sinceros y honestos con nosotros mismos y con los demás, la vida será mucho mas dulce y bella, y este hecho incluye a toda la sociedad desde arriba hasta abajo y viceversa. PD: usted no abusa del privilegio de escribir en un medio, usted no abusa del privilegio de escribir en un medio, usted simplemente lo enaltece

    3. 3

      Alejandro - 29 de Enero del 2010 8:41:38 CDT

      Excelente artículo. Coincido con usted, la ley es igual para todos, por lo tanto debe ser aplicada sin tener en cuenta en que escalón de la sociedad estés.

    4. 4

      Frank. Las Tunas - 29 de Enero del 2010 8:51:20 CDT

      Hermosa, sencilla y certera esta reflexión suya, ¡que bueno que que todos los que la leyeran, pensaran por un momento en estas palabras! son tan simples como contundentes y precisas. Yo estoy convencido y lo defiendo rodilla en tierra, que el "alma cubana", esa de nobleza, integridad y solidaria está viva y latiendo bajo la piel de la absoluta mayoría de los cubanos, pero hay que hacerla abrir las alas, la verdad necesita ser dicha, la palabra ha de conservar su valor, el respeto por el otro en todas las esferas sociales y políticas debe ser divisa insoslayable, porque encierra el valor de la dignidad, y a esa Ley Primera nos llamaba el Maestro. Cuando a lo mal hecho se le dan matices o se pretende suavizar la verdad con "supuestos" de "mejorías o salvamentos", se hace un daño enorme a la confianza del pueblo, e induce cuando menos a la suspicacia de que algo se cuece donde no vemos, Esta Revolución la hicieron los campesinos y los obreros, la hemos hecho andar contra los peores vientos y mareas, Cuba necesita elevar sus paradigmas y no sólo para sí, sino para el resto del mundo, que nos ve como la utopía posible, pero para eso necesitamos tanto o más valor que el que nos ha traído hasta aquí. La Verdad ha de ser dicha, sin almíbares ni ácidos, pues no los necesita, entonces la praxis no sólo la enaltecerá sino que la elevará a un nuevo escalón en el progreso de nuestra sociedad. salu2

    5. 5

      Daniel Noa - 29 de Enero del 2010 9:32:32 CDT

      Bravo!!! Maestro!!!. Una vez más envidio su arte magnífico en el buen decir...y coincido como muchos lo harán seguramente en esa posición de lucha perenne...para que algunos ¨No pregunten por quién doblan las campanas¨...a sabiendas de que...¨doblan por ellos¨.... Yo aprendo todos los días, lucho por trabajar mejor y me esfuerzo por mi entorno...sin perder la esperanza de que podremos alcanzar mayor bienestar para nuestro pueblo que tanto lo merece.

    6. 6

      Darel L Borges Bleth - 29 de Enero del 2010 11:12:20 CDT

      Suelen decir: Ocultando mi verdadero yo, el sensiblemente fuerte de las personas..sacando mis mascaras para evitar que me roben lo que es mio… "ME HARTE DE TENER MIEDO. DECIDO PONERLE CARA A LA VIDA Y VENCER MIS LIMITES" Hasta que me harté. Me cansé de vivir para los demás, como mi madre me había enseñado y decidí ser yo mismo. Decidí que la persona que me quisiera, sería porque conocería mi verdadero yo. Sí tenía miedo de que me rechazaran, pero ya no me importó. Me harté de ocultar mi verdadero yo y decidí expresarlo, incluso al precio de no gustar. Habré tomado esta decisión a los 16 años. Y me sorprendió que la gente me quería como era y hasta tuve mi primera novia. En verdad pensaba que nunca tendría novia, que nadie me querría. De hecho, pensaba que el primer día de novios un coche me atropellaría al atravesar la calle y no sabría lo que era tener novia. Si, nunca me atropelló ningún coche. Tuve mi primera novia y me sorprendía que se había enamorado de mí. Fue un gran logro que me elevó mi autoestima ¡sí era querible! Me gustaría que si tu sientes un miedo parecido, solo seas tú y te puedes sorprender como yo. Los años pasaron… Me decían que era atractivo. Me asustaba cuando chicas me seguían, o me piropeaban. Recuerdo que me consideraba a mí mismo feo y corrí curioso a observarme mejor al espejo. Me veía “normal”, pero parecía que a varias chicas si les llamaba la atención. Mis amigos me comentaban que en los lugares de baile las mujeres me miraban mucho. Francamente era bastante distraído y no me fijaba. Le gustaba mucho a las mujeres más grandes que yo, no se por qué . Aquí quiero subrayar un punto: la baja autoestima sembrada por años gracias a la enfermiza relación con mi madre, hizo que me viera a mi mismo como alguien poco atractivo. Quiero que entiendas, de que si te encuentras en el camino con un hombre o mujer atractivo y no se ve a sí mismo como alguien deseable y especial, puede tener una experiencia parecida a la mía. En serio que quedas ciego ante ti mismo por las palabras de mamá o papá. Viendo para atrás incluso algunas fotos mías de adolescente, me sorprendo porque sí me veo bien, pero visto a través de los ojos de un adulto que elaboró su autoestima. Pero era algo que no podía ver de mí en aquella época.

    7. 7

      Vladimir Bruzon - 31 de Enero del 2010 14:31:13 CDT

      Muy bien, como siempre Luis, que forma que tiene usted para retratar a nuestra sociedad y llegar al punto clave de la cuestion, lejos de enrarecer el clima moral de nuestro pais, cumple y muy bien con su deber de periodista atrevido y comprometido con esa causa que debe ser la guia de todo periodista, felicitaciones para usted, y a los lectores, por favor, lean a este profesional de la prensa que aprenderan mucho, se los aseguro. Lic.Vladimir Bruzon

    8. 8

      daniel - 3 de Febrero del 2010 18:08:15 CDT

      Don Luis: Primeramente permítame felicitarle por su columna, es sencillamente única, para muchos un oasis de buena prensa, agradezco que existan personas como usted, leo continuamente: ¡bravo maestro!, ¡excelente artículo! Todas esas exclamaciones son justas pero… ¡hay maestro!, que falta hace que se multipliquen los Sextos, que falta hace que no se le convierta en el capitán araña, que todo no se quede en comentar lo que dijo Luis sobre esto o aquello, que no se cuelgue la mente en un perchero hasta un nuevo artículo suyo, hace falta gente como usted, que señale el camino, pero mucha más falta hace que lo recorramos, la fuerza de una pared descansa en cada ladrillo y en la amalgama que los une. Gracias por su palabra iluminadora.

    9. 9

      Carlos - 1 de Marzo del 2010 23:47:11 CDT

      Sexto: su artículo, valiente y comprometido con la justicia, despertó a mis diez gaviotas que animadas levantaron el vuelo: Quien dirija una asamblea/ nunca debe limitar/ la palabra, ni el volar/ del orador con su idea./ La opinión es una tea/ que ilumina el derrotero:/ escuchemos al palero, / al sabio, al profesional,/ al humilde, al marginal,/ al paisano y al obrero./

    10. 10

      sofia gutierrez - 12 de Junio del 2010 14:20:30 CDT

      luis buen día, eres un pediodista genial, yo recomiendo a toda la gente que entre a tu página atte... tu admiradora

    11. 11

      daniel - 30 de Junio del 2010 11:42:31 CDT

      Los medios tienen las herramientas como para generar metamorfosis en las acepciones. Por ejemplo con la explotación del termino “soberbia” se logra que las ideas propias no se defiendan enfáticamente, la asocian al "orgullo".Es tozudez cuando no obsecuencia o fanatismo. En cambio el "sentido común" es la tibieza que enfría algunas causas o calienta algunos intereses.

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